Los británicos no tendrán que jubilarse a los 65

I. G.LONDRES.

El Gobierno británico anunció ayer la inmediata introducción de una ley que impedirá que un empleado sea jubilado automáticamente al cumplir 65 años. En la actualidad, una empresa británica ha de reunirse con sus trabajadores cuando faltan seis meses para su jubilación. Y no debe compensarle si no quiere el retiro.

La medida fue bien recibida por organizaciones no gubernamentales que han batallado en los tribunales, de manera infructuosa, contra la 'discriminación por edad' de la ley que establece la jubilación forzosa. La reforma legislativa aparecía en los programas electorales de los dos partidos que forman el Gobierno, el Conservador y el de los Liberales-Demócratas, pero no se ofrecía un calendario. El Ejecutivo anunció ayer que el objetivo es que la ley entre en funcionamiento en 2011 y que en octubre de ese año ya habrá cambiado el mecanismo actual de notificación y retiro.

Las mayores críticas proceden de la empresa privada. El Instituto de Directivos se quejó de que el Gobierno había prometido una desregulación de las relaciones laborales pero añade una nueva norma. Los empresarios critican además la rápida introducción de la ley, que creará dificultades a las empresas para organizarse y planificar sus plantillas, y el coste adicional que supondrá la retención de empleados con salarios altos como consecuencia de su antigüedad y evolución profesional en las compañías.

Pero la medida tendrá un impacto positivo en las arcas del Estado en un momento en que el Gobierno prepara la más drástica revisión del gasto público en el último medio siglo y que presentará este otoño. La nueva ley aumentará los ingresos de la Hacienda al mantener a más personas pagando el impuesto de la renta en escalas salariales altas y reducirá la carga sobre el sistema público de pensiones.