El estudio ambiental dice que un accidente sería «poco probable»

Los trabajos obligarán a prohibir la pesca de bajura en los alrededores de los sondeos durante casi tres meses

J. G.BILBAO.

El estudio de impacto ambiental que Repsol ha presentado para seguir adelante con sus planes de búsqueda de gas en la costa vizcaína establece que la probabilidad de que se produzca un accidente es «muy baja». Ni en el peor de los escenarios, los expertos que han realizado el informe contemplan que se pueda dar un 'blow out'; es decir, que el gas se escape en estado condensado de forma absolutamente incontrolada, provocando un grave daño para el medio marino. Algo que recientemente ha sucedido en el Golfo de México, aunque a una escala infinitamente mayor.

Los redactores del documento, la consultora especializada URS, creen que es igualmente improbable que se produzcan derrames a consecuencia de una «colisión catastrófica» entre la plataforma y uno de los buques de apoyo que se encargará de trasvasar combustible a la gigantesca estructura de perforación. Con todo, el riesgo para el ecosistema por el vertido de hidrocarburos constituye la mayor amenaza identificada por la ingeniería que ha elaborado el estudio.

Los especialistas de URS también han analizado el ruido y las vibraciones que producirán las perforaciones, los barcos de apoyo y los helicópteros, que deberán volar a una altura mínima de 500 metros. Aseguran que todas estas afecciones serán temporales y reversibles. «Únicamente a distancias muy cortas (inferiores a 132 metros) podrían producirse reacciones fuertes de alejamiento en el caso de los cetáceos más sensibles», se afirma. El estudio sostiene que la presencia de este tipo de animales en la zona es importante. Por ello,. se aboga porque «un especialista en la observación de mamíferos marinos» se encuentre en todo momento en una de las embarcaciones que participarán en la campaña exploratoria.

Contacto con las cofradías

Los redactores del informe que maneja Repsol piden que se minimicen las molestias a los pescadores, que no podrán faenar a menos de un kilómetro de distancia de cada uno de los pozos. Para ello, instan a informar a las cofradías de la zona sobre los planes de la compañía. A modo de conclusión, el informe asegura que «las potenciales afecciones al medio serían temporales y el ecosistema se recuperaría de forma inmediata o en un breve plazo de tiempo tras el cese de la actividad».

Fotos

Vídeos