Bilbao es la capital de España con menos cines

Los empresarios alertan de las dificultades del negocio «urbano» por el desplome de espectadores

LUIS GÓMEZ L.GOMEZ@DIARIO-ELCORREO.COMBILBAO.
Primeros espectadores asisten ayer al estreno de los cines de la cadena Golem en La Alhóndiga. ::                             FERNANDO GÓMEZ/
Primeros espectadores asisten ayer al estreno de los cines de la cadena Golem en La Alhóndiga. :: FERNANDO GÓMEZ

La oferta cinematográfica de Bilbao sigue desmoronándose como un castillo de naipes. Entre la crisis, la oferta de los complejos de la periferia, los nuevos hábitos de ocio de la población juvenil y el desorbitado precio de los edificios del centro de la ciudad, la capital vizcaína asiste a un cierre constante de salas. Sólo permanecen en pie los Capitol, Multicines y Zubiarte, bajo el control del Circuito Coliseo, y los Golem, abiertos desde ayer en La Alhóndiga.

Los últimos en suspender su actividad fueron los Renoir, que explotó, hasta la semana pasada, una sociedad liderada por el productor Enrique González Macho. Pese a invertir cerca de 600.000 euros en la reforma del equipamiento de Deusto, ha permanecido operativo menos de seis años. Asifixiado por las deudas -liquidó el pasado ejercicio con un déficit de 130.000 euros- y el desplome de espectadores, el edificio propiedad de la familia Vinuesa -que durante décadas mantuvo el control absoluto de la exhibición en Bilbao a través de la Cadena Astoria- encara un futuro ajeno a su reciente actividad. Enclavado en un privilegiado emplazamiento, sus dueños estudian distintas ofertas para aprovechar el tirón comercial del inmueble.

Gimnasio, oficinas, tiendas...

La crisis que asuela al sector en Bilbao no es nueva en cualquier caso. Durante los años ochenta y noventa la ciudad, favorecida por el boom inmobiliario, asistió impasible a la clausura de impresionantes locales ubicados en las mejores calles. El Buenos Aires, el Gran Vía, el Consulado, el Astoria, el Vistarama... Uno tras otro cambiaron de manos y redescubrieron nuevos usos al reconvertirse en tiendas de moda y deportes, gimnasios, edificios de oficinas, hoteles, centros culturales... Un buen número de los viejos cines de barrio se transformó en centros cívicos. Antes de los Renoir, echaron el candado el Ayala, que operará tras el verano como un lujoso club de salud y belleza, y el Coliseo, donde se emplazará la nueva sede del casino.

Sin embargo, a diferencia de ahora, el cierre de aquellos locales, auspiciado en gran medida por la apertura de los primeros complejos cinematográficos en las grandes superficies comerciales de las afueras de la capital, se compensó con la puesta en marcha de las instalaciones de multicines. La pionera apuesta de la época fue perdiendo fuelle hasta resultar completamente fallida. Cayeron todos: los Ideales de Egaña, los Carlton de Pozas, los Astoria de Alameda de Urquijo, los Urrutia de Calixto Díez...

Dos décadas después, la capital vizcaína se asemeja a un páramo en materia cinematográfica. Los cines urbanos que cierran ya no vuelven a abrir. De los alrededor de 40 locales que llegaron a funcionar en la época dorada del 'Broadway bilbaíno' de los setenta, se ha pasado a una pírrica oferta de apenas 25 pantallas y sólo 4.453 butacas. Según un informe de la compañía Discine, Bilbao es la capital española con menos cines. La oferta se reduce a sólo 12,5 butacas por cada mil habitantes, frente a las 37,7 de Alicante, las 30,8 de Málaga, las 28,3 de Barcelona o 26,7 de Murcia. Por supuesto, tampoco aguanta la comparación con las otras capitales vascas, aunque tanto en el caso de Vitoria (30,5) como San Sebastián (23) incluye la oferta del extrarradio de la ciudad, cifrada en 7.185 y 4.255 localidades, respectivamente.

'Sms' y descargas

Para Alejandro Beitia, director general del Circuito Coliseo, la continua desaparición de salas deriva del desarrollo de nuevos hábitos de ocio. «Antes los chavales sólo tenían tres o cuatro alternativas, pero hoy prefieren gastarse el dinero en realizar descargas y mandarse 'sms' a través del móvil antes que ir a ver una película. Cambian las prioridades», se lamenta. Sin embargo, a los empresarios les preocupa, sobre todo, la ruptura de una tradición ligada «durante toda la vida» a Bilbao. «Aquí se está perdiendo la costumbre de ir al cine. Nos quejamos de que hay pocos locales pero la gente no va», protesta Beitia. De hecho, la capital vizcaína, con 2,46 veces por habitante y año, se sitúa muy por detrás de la comunidad de Madrid (3,65) y Barcelona (3,20). «Con las pocas butacas que tenemos deberíamos vender muchas más entradas, pero desgraciadamente no es así. Sigue la caída libre», admite. Sólo los Capitoles han perdido en los primeros cuatros meses de 2010 un 23% de espectadores con respecto al mismo periodo del año anterior y registrado una caída de la recaudación en torno al 20,64%.

Curiosamente, es el público juvenil el que está evitando «una mayor debacle» del negocio con la compra de entradas de películas proyectadas en 3D, pese a ser bastante más caras que las normales.

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