«La víctima de abusos se siente realmente sola»

Su novela 'Palabras envenenadas' aborda las agresiones sexuales, una temática poco habitual en la literatura juvenil Maite Carranza | Escritora

ELENA SIERRABILBAO.
La autora catalana Maite Carranza, ganadora del Premio Edebé de literatura juvenil, ayer en Bilbao. ::
                             MITXEL ATRIO/
La autora catalana Maite Carranza, ganadora del Premio Edebé de literatura juvenil, ayer en Bilbao. :: MITXEL ATRIO

Hay libros juveniles que tratan sobre el cambio, la adaptación, la inmigración, el divorcio, la violencia de bandas. Para los adolescentes, la lectura es una de las maneras de conocer el mundo, tanto el que está cerca como el que queda lejos. De pensar en él, de pensar en sí mismos. Pero hay temas que parece que no se tocan; están en la tele, a su alcance, pero no en los libros. Y la escritora Maite Carranza ha querido ofrecerles uno al que darle vueltas, uno que para muchos chicos y chicas es tan real como doloroso: el abuso sexual. «Cualquier tema es susceptible de aludir a los jóvenes, y este por escabroso y difícil no debe quedarse fuera», dice la escritora catalana.

Como suele hacer con otros temas pegados a la actualidad, pensaba guardárselo para algún guión de televisión; en literatura juvenil es conocida sobre todo por la trilogía fantástica de 'La guerra de las brujas'. «El realismo sucio y áspero lo dejo para la tele. Pero llevaba mucho tiempo planificando este libro, dialogando con él, y me decidí por una novela juvenil», explica. Se titula 'Palabras envenenadas' y ganó en enero el Premio Edebé en esta categoría. «Es un tema difícil, con toda su angustia y dolor, pero no morboso. Del original no se ha cambiado ni una coma», afirma, consciente de que ese apoyo de la editorial significa que ha dado en el clavo en el ritmo y en el lenguaje. «Pensamos que hay muchos temas que los adolescentes conocen, y no es así. Hay que contárselos, tienen que aprender».

'Palabras envenenadas' (Edebé en castellano, y en euskera en Giltza, de la misma editorial) es una novela negra que cuenta la historia de Bárbara. La chica lleva cuatro años desaparecida y eso ha dejado a su madre sumida en el dolor, sintiéndose culpable y buscando en el pasado un porqué. El policía encargado del caso, en el que nunca se encontró el cuerpo, siente el fracaso. Y la propia chica, «todo lo que siente una víctima de abuso sexual: el dolor, el miedo, la vergüenza. Se siente culpable, indigna. Eso es lo peor de estos casos: que sienten que son los culpables de su sufrimiento». Tanto que pueden llegar «a justificar y salvar a su verdugo», dice, y pone el ejemplo de la niña Natasha Kampusch.

Abusos cotidianos

La autora destaca también la sensación de soledad de quien sufre abuso sexual, contrastada para la redacción de la novela con asociaciones de ayuda a las víctimas (al final del libro aparecen direcciones de agrupaciones que trabajan en este ámbito). «No se lo dicen a sus amigos porque sienten que no van a ser creídos, que les llamarán mentirosos. Se sienten realmente solos», explica Carranza. Sobre todo si ocurre en el entorno familiar. «Bárbara no se confía a su amiga», continúa. «A veces, son los amigos los que notan algo raro y lo comunican a otros». Esta es una llamada de atención a los adolescentes que, por medio de la novela, pueden identificar las señales.

'Palabras envenenadas' habla también del amor mal entendido, de los celos, del peso de frases como «si no eres mía te mato». «Me interesa saber la reacción de los adolescentes ante las relaciones de los adultos. Y quiero hablar de igualdad en todos los sentidos», explica. «El día a día encubre un montón de abusos». Para Maite Carranza, la literatura debe ser «entretenimiento, emoción y reflexión, tanto por medio de la denuncia como del descubrimiento. Si no, no vale la pena».