Por qué fracasa la fusión virtual BBK-CAM

La política echa abajo el intento de constituir un SIP que habría permitido a la caja vasca multiplicar su tamaño más de dos veces

CARMELO LEZANA CLEZANA@DIARIO-ELCORREO.COMBILBAO.
El presidente de la BBK, Mario Fernández. ::                             TELEPRESS/
El presidente de la BBK, Mario Fernández. :: TELEPRESS

Madrugada del sábado. El presidente de la BBK, Mario Fernández, llega a Bilbao tras mantener unas maratonianas negociaciones en Madrid con su homólogo en Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), Modesto Crespo, tendentes a que ambas entidades protagonicen una fusión virtual a través de la constitución de un Sistema Institucional de Protección (SIP). Esa figura permite a las firmas que lo integran consolidar sus balances manteniendo sus sedes, marcas, redes de oficinas, consejos de administración y obra social. El responsable financiero vasco se encontraba satisfecho por el resultado de las conversaciones que, de haberse cumplido el guión previsto, habrían permitido a la Bilbao Bizkaia Kutxa alcanzar uno de sus grandes objetivos: aumentar de dimensión y auparse a los primeros puestos del ranking.

La alegría contenida del presidente era lógica: la operación facilitaría a su entidad doblar con creces su actual tamaño -la BBK cuenta con un activo total de 29.806 millones de euros, mientras que la alicantina suma más de 75.532-, estar presente en toda España y escalar hasta el cuarto puesto de la clasificación de cajas. Y todo, de una sola tacada.

¿Qué ha ocurrido para que finalmente ese proceso, que contaba con todos los parabienes del Banco de España, no haya fructificado y las negociaciones hayan quedado «definitivamente rotas»? Una vez más, la política se ha impuesto, echando por tierra los pactos inicialmente alcanzados por los 'capitanes' de ambas entidades.

Para remontarse al inicio de este proyecto no hay que retrotraerse demasiado. Hace poco más de un semana, Cajastur planteó a la BBK -las relaciones entre los presidentes de ambas cajas son muy buenas- la posibilidad de explorar un acuerdo con CAM. Según fuentes de toda solvencia consultadas por EL CORREO, la entidad asturiana no llegó ni tan siquiera a participar en las negociaciones. Desde el primer momento, optó por seguir avanzando en el SIP que exploraba con Caja Cantabria y Caja Extremadura y que ayer mismo se materializó. Una operación a la que de forma acelerada se ha sumado la CAM que, visto lo visto, contaba con otras alternativas a la opción vasca.

Las líneas rojas

Desde que Mario Fernández asumió sus responsabilidades, dejó muy claras las 'líneas rojas' que nunca pisaría a la hora de protagonizar cualquier operación. Y la principal es que «jamás» pondría «en riesgo el control de la BBK por parte de la sociedad vizcaína». Dicho en otras palabras: cualquier operación que protagonice la caja vasca tiene que ser liderada por ella.

Los primeros contactos se produjeron el martes de la pasada semana y, desde el inicio, la Bilbao Bizkaia Kutxa dejó clara a sus interlocutores esa condición 'sine qua non', que considera «absolutamente lógica» dada la situación de ambas entidades. Tanto, que las negociaciones mantenidas el viernes por los dos presidentes pivotaron sobre ese eje. Es decir, que la BBK -la caja más solventes de toda España y la segunda por beneficios en 2009, únicamente por detrás de un gigante como La Caixa- lideraría la fusión y tendría la mayoría de la sociedad que aglutinaría a ambas instituciones, según fuentes de la entidad vizcaína.

Tras esas conversaciones, Mario Fernández y Modesto Crespo acordaron trasladar esos planteamientos a las instituciones y partidos que controlan ambas cajas. Fue en ese punto donde la situación experimentó un giro de 180 grados.

En el caso vasco, el PNV dio desde el primer momento su placet total sobre las bases pactadas inicialmente. Pero en Valencia -bajo control del Partido Popular-, la situación fue distinta.

El pasado sábado, Mario Fernández recibió una llamada telefónica de Crespo en la que el responsable de la CAM exigía, tras haber evacuado consultas políticas, que la fusión fuera paritaria de tal manera que ambas cajas controlaran el 50% cada una. La condición fue rechazada inmediatamente por el jefe de filas de la BBK. Replicó a su colega que «en esa cuestión no hay ningún capacidad de negociación». En suma, los contactos quedaron rotos el sábado por la tarde. Pese a ello, y durante todo el domingo, los dos ejecutivos mantuvieron abierta la línea telefónia, un hilo que finalmente resultó infructuoso.

En los despachos de la Bilbao Bizkaia Kutxa existe la sensación de que «se ha perdido una magnífica oportunidad» para haber logrado la deseada meta de crecer a lo grande. Además, la caja vizcaína mantiene que la frustrada operación no habría condicionado «en absoluto» la tan ansiada fusión de las cajas vascas, no esperada hasta bien entrado 2011 e incluso hasta 2012.

Ahora, la entidad vizcaína, que no tiene interés en pujar por CajaSur -intervenida por el Banco de España el pasado fin de semana-, vuelve a 'echar la caña' para tratar de alcanzar acuerdos con otras instituciones. Eso sí, tiene claro que será «muy difícil, casi imposible», volver a a encontrar una ocasión como la que le habría brindado Caja Mediterráneo.

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