«Las demandas de los vecinos son inasumibles», dice el Consistorio

J. GARCÍABILBAO.

«Durante los últimos años, los vecinos han optado por no hacer inversiones en infraestructuras y, si ahora nos vemos obligados a asumir los servicios de La Bilbaína, el Ayuntamiento debería endeudarse por valor de 55 millones de euros». Éste es uno de los argumentos que el Consistorio plantea en el recurso de lesividad que ha presentado con el objetivo de evitar asumir los gastos de la urbanización Monte Berreaga. A esta suma habría que añadir un déficit anual de 600.000 euros.

La postura municipal es clara. En una carta de cuatro folios buzoneada en todas las viviendas de la localidad, el equipo de gobierno asegura que «la operación que pretende la comunidad de propietarios es del todo inviable». «Para el Ayuntamiento es entendible que cualquier vecino pretenda mejoras en su situación, pero tendremos que entender lo que es sostenible y lo que es justo y no discriminatorio para el resto de la ciudadanía», apunta un portavoz oficial.

Las mismas fuentes sostienen que la postura adoptada por la alcaldesa, Izaskun Uriagereka, cuenta con el apoyo «unánime» de los partidos políticos con representación en la Corporación. Y ahonda en el mensaje de que hacerse cargo de las infraestructuras de La Bilbaína es del todo imposible. «Cualquier planteamiento debe tener en cuenta que la urbanización tiene tres veces más extensión, redes de tuberías, caminos y zonas verdes que el casco urbano», añade.

En la misiva dirigida a los vecinos de Mungia, el Ayuntamiento asegura que este planteamiento se ve respaldado por un informe elaborado por la empresa Z&B Auditores Consultores de Entidades Públicas. Según este estudio, la situación financiera resultante sería «gravosa e inasumible». El conflicto, advierte el portavoz municipal, puede «alargarse años y años con el camino por el que han optado los propietarios».

No obstante, el Consistorio tiende la mano para alcanzar acuerdos puntuales. En este sentido, recuerda que hace un par de años se llegó a un pacto para renovar las redes de agua. «Este Ayuntamiento siempre ha sido y sigue siendo partidario de hablar y negociar, ya que siempre se pueden replantear peticiones vecinales que entren dentro de la lógica», asegura el portavoz municipal. «Lo que nadie puede pretender es que el nivel de los servicios sea el que una urbanización privada haya decidido darse», concluye.

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