La Bilbaína se echa al monte

Los propietarios han impugnado el presupuesto municipal por no incluir partidas para esta zona y se plantean crear una pedanía o una lista electoral

JOSU GARCÍA J.GARCIA@DIARIO-ELCORREO.COM
Paisaje privilegiado. La Bilbaína es uno de los núcleos de población con mayor renta per cápita de Vizcaya. ::                             LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
Paisaje privilegiado. La Bilbaína es uno de los núcleos de población con mayor renta per cápita de Vizcaya. :: LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Marcos lleva 15 años residiendo en la urbanización Monte Berreaga de Mungia. Conocida popularmente como La Bilbaína, se trata de uno de los núcleos de población con mayor renta per cápita de Vizcaya. Este médico de 51 años está muy contento con su vivienda: un chalé «de los pequeños», que dispone de un jardín de varios cientos de metros cuadrados de superficie. Aunque lo que más le gusta es el entorno natural: «Poder levantarte y dar un paseo en plena naturaleza es una delicia», reconoce. La satisfacción sería completa si no fuera por «las abultadas» facturas de la comunidad que cada mes llegan puntuales a su cita con el banco. «Sin contar las derramas especiales, haremos un desembolso de unos 3.000 euros al año», se queja.

Con este dinero, los propietarios pagan de su bolsillo todos los servicios: mantenimiento de viales, urbanización de aceras, alumbrado, limpieza, arreglo de tuberías y «un largo etcétera». Los gastos son tan «excelsos» que el conjunto de los residentes en la zona maneja un presupuesto anual que supera los dos millones de euros. Buena parte de esta cantidad se destina a arreglar zonas públicas, cuya titularidad «corresponde a la Administración local». «Esto no es una urbanización privada», argumenta.

A Marcos y a una «mayoría aplastante» de sus vecinos no les cuadran las cuentas. Y no se refieren a las de la comunidad, sino a las municipales. «Pagamos gravosas tasas y tributos, pero el Ayuntamiento no invierte un euro aquí», lamenta. «Sólo con el IBI -el Impuesto de Bienes Inmuebles, la antigua contribución urbana- el Consistorio ingresa cada año del orden de medio millón de euros», sostiene. «Y después hay que añadir el impuesto de circulación, las liquidaciones de obras y reformas y mucha otra 'riqueza' que genera esta barriada», argumenta.

La situación no es nueva. «La llevamos soportando más de 30 años». Pero el hartazgo es ya «mayúsculo». Tanto es así que los vecinos y el actual equipo de gobierno se han enzarzado en los últimos tiempos en una agria batalla judicial sobre quién tiene que asumir el pago de las facturas de mantenimiento y limpieza. Por ahora, los vecinos llevan la delantera con una sentencia favorable que obliga al Ayuntamiento a financiar estos servicios.

Sin embargo, la institución local aún no ha dicho su última palabra. Su alcaldesa, Izaskun Uriagereka (PNV), está convencida de que la aplicación del fallo causaría la ruina de las arcas municipales, por lo que ha planteado ante los tribunales un recurso de lesividad. Se trata de una medida jurídica excepcional que emplean las administraciones para protegerse de una decisión que pone en peligro su equilibrio financiero y, por lo tanto, el interés público. La apelación ha sido admitida a trámite y, como medida cautelar, la Justicia ha suspendido la ejecución de la sentencia que avalaba la postura de la urbanización.

«Justicia y equidad»

El intercambio de golpes es duro. Al último órdago lanzado por Uriagereka, los inquilinos de La Bilbaína han respondido con la impugnación de los presupuestos municipales. «Las cuentas de 2010 no contemplan ni una sola partida para financiar, en la medida de lo razonable, las obligaciones del Ayuntamiento en esta parte del municipio», aseguran los portavoces de la comunidad. «Es una razón de justicia y equidad», apostilla Marcos.

Los ánimos están tan encendidos que varios vecinos han llegado a plantear públicamente la posibilidad de crear una plataforma electoral, con el objetivo de concurrir a las elecciones locales que se celebrarán el año que viene. La cuestión no es baladí. Según el padrón municipal, Monte Berreaga cuenta con unas 750 viviendas y 2.066 habitantes. Se trata del 16,4% de la población de Mungia. En 2007, el PNV obtuvo la mayoría absoluta con 3.890 votos (10 de 17 concejales).

La clave del conflicto se oculta detrás de las siglas ECU (Entidad Urbanística de Conservación). Fundada el 23 de julio de 1975, esta entidad privada con personalidad jurídica propia fue constituida por los vecinos para, según consta en sus estatutos, «atender a la prestación y conservación de los servicios urbanísticos; crear y mantener los servicios comunes de jardinería, guardería, mantenimiento, administración, limpieza y conservación». Es decir, asumían la gestión completa del entorno. Algo que le daba a la vecindad una capacidad de decisión absoluta a cambio de correr con todos los gastos.

Durante más de 30 años, la ECU funcionó con normalidad. Sin embargo, llegó el momento en el que la mayoría de los propietarios, reunidos en asamblea, consideraron que había llegado el momento de disolver el órgano y pasar el testigo a la institución local. Fue en 2004 y la negativa rotunda del Ayuntamiento les abocó a dirimir el litigio en los tribunales.

La sentencia llegó hace justo un año. El 11 de mayo de 2009, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco reconocía el derecho de los vecinos a enterrar la ECU. Los magistrados entendían que la Entidad Urbanística de Conservación no puede tener una duración indefinida en el tiempo. El fallo era firme. Sin embargo, el Consistorio no lo acató y decidió abrir la vía del recurso de lesividad.

Ser independientes

Ahora, la resolución definitiva del entuerto puede demorarse varios años. Y hay vecinos que no están dispuestos a esperar tanto. Además de los planes para presentarse a los comicios de 2011, no descartan iniciar los trámites para que La Bilbaína se constituya en una pedanía dependiente de Mungia, pero con cierta autonomía. Esta figura del ordenamiento jurídico obligaría al Consistorio a consignar anualmente en su presupuesto una partida para invertir en la zona. El alcalde pedáneo podría gastar ese dinero en bienes y servicios públicos.

Aunque remotas, la iniciativa tiene posibilidades de éxito. El artículo 42 del real decreto 1690/1986 establece que para la constitución de nuevas entidades locales de ámbito territorial inferior al municipal se deberán cumplir los siguientes requisitos:

a) Petición escrita firmada por la mayoría de los vecinos residentes en el territorio que haya de ser base de la entidad o por acuerdo del Ayuntamiento.

b) Información pública vecinal durante el plazo de treinta días.

c) Informe del Consistorio sobre la petición y reclamaciones habidas, que deberá emitirse dentro de los treinta días siguientes.

d) Resolución definitiva por el Consejo de Gobierno de la comunidad autónoma.

Las espadas están en todo lo alto.

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