El Guggenheim abre una sala para aclarar dudas artísticas

El espectador podrá volver sobre sus pasos y repensar su visita, una vez concluida, gracias a unas pantallas táctiles que empezarán a funcionar en junio

IÑAKI ESTEBAN| BILBAO
Vista de la sala, aún sin los ordenadores. ::                             MAITE BARTOLOMÉ/
Vista de la sala, aún sin los ordenadores. :: MAITE BARTOLOMÉ

El Guggenheim está preparando una sala de acogida e información para el visitante, situada por detrás de las taquillas, en un espacio antes dedicado al almacén de esculturas que estará equipado con pantallas táctiles para aclarar dudas y favorecer la interpretación de las exposiciones.

El nuevo espacio, de 110 metros cuadrados, entrará en funcionamiento a mediados de junio, informó ayer el director general del museo, Juan Ignacio Vidarte. «Será un punto de encuentro preparado para enriquecer la experiencia del visitante y aumentar su disfrute», explicó.

En la presentación de ayer, en una sala todavía vacía, estuvo la creadora Maider López (San Sebastián, 1975), que se ha encargado junto al Departamento de Educación, dirigido por Marta Arzak, de idear Zero Espazioa -nombre con el que se ha bautizado a esta nueva estancia- y dotarlo de contenidos. «Queremos que el visitante, una vez que haya terminado de ver la muestra, pueda volver sobre sus pasos, profundizar en lo que ha visto, repensarlo», indicó la artista. También se favorece una manera de acercarse a las obras más relacionada por la experiencia personal de los espectadores que con las clasificaciones en periodos y movimientos. Por último, las explicaciones irán encaminadas a «desacralizar» las obras de arte, mostrando qué esfuerzos de producción se han necesitado para hacer unas piezas o montar una muestra. Como ejemplo, Maider López desveló que a través de las pantallas podrá saberse cuánta pintura necesitó Robert Rauschenberg para las esculturas expuestas en 'Gluts', que actualmente se exhiben en el Guggenheim; o los 'e-mails' enviados para coordinar el montaje de la exposición de Anish Kapoor.

La artista enfatizó el empleo de la tecnología en la nueva sala -«no habrá libros», comentó- y también destacó los nuevos signos que darán coherencia a los espacios didácticos esparcidos por el museo. «Hemos buscado nuevas perspectivas que generen una revisión de lo cotidiano y la ruptura de ideas preconcebidas, partir del humor y el disfrute», resumió la creadora.

Vidarte recordó que este refuerzo educativo «es una de las principales iniciativas del plan estratégico 2009-2012». El nuevo espacio quedó liberado al trasladar los almacenes a un edificio del municipio vizcaíno de Artea.

La compra de los equipos tecnológicos han contado con una subvención de 560.000 euros del Ministerio de Industria, enmarcada en su plan Avanza.