El Ayuntamiento vende por 1,9 millones el edificio de Tarabusi en Zorrozaurre

La Fundación Metrópoli deberá restaurar la estructura «pilar a pilar» antes de abrir su centro de investigación sobre urbanismo

TERESA ABAJO |BILBAO.

El edificio de servicios de Tarabusi, uno de los supervivientes del pasado industrial de Zorrozaurre, ha cambiado de dueño y se ha enganchado al futuro. El Ayuntamiento de Bilbao aprobó ayer en Junta de Gobierno la venta del inmueble a la Fundación Metrópoli, dedicada a investigar sobre arquitectura y urbanismo, que instalará allí su segunda sede en España. Se cumplió así el dictamen de la Mesa de Contratación, que propuso su adjudicación a la entidad, el único candidato que se presentó a la subasta, por 1,9 millones de euros.

El importe final de la operación es bastante más elevado que el precio de salida, que las autoridades municipales fijaron en 1,2 millones. El motivo es que el proyecto de restauración contempla un incremento de la superficie útil gracias a la construcción de una galería acristalada y «bioclimática», según explica el presidente de la fundación, Alfonso Vegara. Además, se ampliará la superficie de la parcela colindante para dar mayor «holgura» al centro. Está previsto edificar un parking subterráneo, no debajo del mismo edificio sino en el solar anexo, y habilitar una plaza en la superficie.

Esa zona es la que ahora está ocupada por el depósito de la grúa, para el que el Ayuntamiento busca emplazamientos alternativos. En los bajos de un edificio de Viviendas Municipales en Amezola, que albergará aparcamientos dotacionales para jóvenes, se reservarán 80 plazas y varios locales para oficinas, mientras se busca una ubicación complementaria, para los vehículos de larga estancia, en la periferia de Bilbao. Hay un margen de tiempo porque la restauración de Tarabusi tampoco empezará de inmediato.

El acto formal de entrega del edificio deberá esperar a la aprobación del Plan Especial que definirá al detalle la ordenación urbanística de la zona. Antes de eso será necesario modificar el Plan General y corregir las deficiencias que apreciaron los jueces. Una vez despejado el horizonte, comenzará una restauración muy laboriosa, al mismo tiempo artesanal y de vanguardia. El edificio de servicios de Tarabusi, construido en 1964 por el ingeniero industrial Santos Olaizola, está gravemente enfermo.

La estructura «está destrozada», resume Vegara. Al igual que en el mercado de La Ribera, en plena reconstrucción, la masa del hormigón se hizo con arena de playa y la armadura de hierro «tiene una enfermedad denominada ion cloruro». Tras consultar con varios especialistas las posibilidades de salvarlo del derribo, han decidido reforzar la cimentación con micropilotes y recomponer la estructura «pilar a pilar, viga a viga y forjado a forjado», explica el responsable de la entidad.

También se acometerá una «restauración energética» incorporando medidas de ahorro y aislamiento térmico similares a las que han puesto en práctica en su sede de Alcobendas. El edificio tendrá dos caras: una de las fachadas conservará el estilo actual -cuatro plantas de ladrillo y cristaleras rematadas por un pequeño torreón- y la otra, la más soleada, se recubrirá de vidrio y acogerá la galería de nueva construcción. De puertas adentro, la fundación desarrollará proyectos de futuro para las ciudades e investigará sobre cómo aplicar la innovación y el desarrollo sostenible a la arquitectura.

Fotos

Vídeos