El Gobierno vasco estudia tres alternativas para conectar Bilbao y Castro por tren

Las propuestas tienen en común que prolongarían alguna de las líneas ferroviarias existentes

DAVID S. OLABARRI D.S.OLABARRI@DIARIO-ELCORREO.COMBILBAO.
Gráfico de Gonzalo de las Heras./
Gráfico de Gonzalo de las Heras.

La conexión ferroviaria entre Bilbao y Castro está desde ayer un poco más cerca de convertirse en una realidad. El Gobierno vasco ha encargado a Euskal Trenbide Sarea (ETS), una sociedad pública dependiente del Departamento de Transportes, la realización de un estudio que determine la viabilidad de conectar Vizcaya y la ciudad cántabra mediante una línea de tren, una solución que permitiría descargar el tráfico de la congestionada A-8 y que ya había sido planteada en las Juntas Generales vizcaínas y en el propio Ayuntamiento del territorio vecino.

El estudio, que se encuentra ya en fase de licitación con un presupuesto base de 300.000 euros, examinará de forma detallada tres propuestas concretas para llevar adelante el proyecto del área que dirige Iñaki Arriola. Tres posibilidades de las que podrían nacer nuevas variantes pero que tendrán un punto en común: todas ellas partirán de la prolongación de alguna de las líneas ferroviarias existentes en Vizcaya. Esto es, el eje Santander-Bilbao explotado por FEVE; la vía de Cercanías Bilbao-Muskiz gestionada por Renfe y, por último, la Línea 2 del metro a partir del barrio de Kabiezes en Santurtzi.

La ejecución de las tres soluciones encierra distintos grados de dificultad, más allá de las dimensiones de las diferentes vías y de las responsabilidades competenciales. El estudio tratará de determinar los «costes, los posibles trazados y las afecciones medioambientales y de distinta naturaleza» que se desprenden de cada una de estas propuestas, según explicaron fuentes del Ejecutivo autonómico. Estos diagnósticos técnicos, que tendrán un plazo de ejecución de diez meses, irán acompañados de diversos análisis sobre las personas que viven en Castro y sus hábitos de transporte. Otro aspecto a tener en cuenta será la posible ubicación de las estaciones en el municipio cántabro en función de variables como la densidad de población y las alternativas ferroviarias planteadas.

«Déficits ferroviarios»

Además de posibilitar una alternativa medioambientalmente «sostenible» a los transportes en carretera, otro de los objetivos que persigue el proyecto es «integrar Castro» como parte del «área funcional del Bilbao metropolitano». La ciudad cántabra ha experimentado en las últimas décadas un gran crecimiento demográfico, pasando de los 13.600 habitantes contabilizados en 1990 a los 32.000 registrados en el padrón de 2009.

Pese a estos datos, el municipio cuenta en la actualidad con una gran cantidad de residentes no empadronados -muchos de ellos vizcaínos que vienen a trabajar todos los días de la semana- que sitúan su «población real» en torno a las 60.000 personas. El viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco, aseguró a este respecto que una de las prioridades del Gobierno al que representa es «construir país más allá de los límites políticos». Un objetivo que «coincide con la necesidad de solucionar los déficits ferroviarios» que encontraron en Vizcaya: fundamentalmente, la conexión del aeropuerto de Loiu y la línea a Castro.

Desde el Departamento de Transportes se apunta, además, que la A-8 ha visto superada en los últimos años su capacidad de absorber el numeroso tráfico de entrada en Vizcaya. En este sentido, señalan que la «respuesta» dada hasta ahora por las administraciones implicadas en la gestión de las carreteras (Ministerio de Fomento y la Diputación) ha pasado por la ejecución de nuevas infraestructuras «como la 'Supersur'». El ferrocarril, sin embargo, «apenas se ha adaptado» a la movilidad generada en la zona.

Sobre las iniciativas aprobadas en esta línea en los distintos órganos parlamentarios -las Juntas vizcaínas han dado luz verde a dos iniciativas desde 2004 impulsadas por el PP y EB y en las que el PSE se abstuvo-, las mismas fuentes insistieron en que estas propuestas planteaban «la reapertura de vías (Castro-Traslaviña) o bien la rehabilitación parcial de ferrocarriles mineros». Por eso, consideraron necesario hacer un estudio que determine la viabilidad del proyecto.