El 5% de las casas vizcaínas se construyen en madera

El precio medio ronda los 150.000 euros y el plazo de entrega es de unos seis meses

LUIS GÓMEZBILBAO.
La feria de arquitectura Egurtek ha mostrado estos días en el BEC las últimas novedades en este tipo de edificaciones. ::
                             BORJA AGUDO/
La feria de arquitectura Egurtek ha mostrado estos días en el BEC las últimas novedades en este tipo de edificaciones. :: BORJA AGUDO

Siguen siendo minoría, pero cada vez son más los vizcaínos que se cobijan en la madera. El 5% de las casas que se levantan cada año en el territorio -la crisis redujo a 2.135 el número de pisos que se empezaron a edificar en 2009, según el último informe de Ascobi- no se sustentan sobre las tradicionales estructuras de hormigón armado, sino sobre pilares y tableros fabricados, preferentemente, con pino radiata y abeto, según la asociación de empresarios de la madera del País Vasco.

Pese a tratarse de una técnica de edificación arraigada en los países nórdicos, Alemania y Japón, sigue sin despuntar en Euskadi. El simposio de arquitectura Egurtek celebrado esta semana en el BEC ha confirmado que España está «a la cola» en la utilización de la madera como elemento constructivo. Durante décadas las normativas técnicas españolas penalizaron su uso.

Además, son varias las razones que todavía echan para atrás a muchos vizcaínos a la hora de comprar estas viviendas. Oskar Azkarate, director comercial del grupo Holtza, reconoce que a estas edificaciones les acompaña una fama «absolutamente inmerecida». Confiesa que muchas personas «tienen demasiadas reticencias» al cuestionar su durabilidad y considerarlas «frías, poco seguras y muy peligrosas» en caso de incendio, «cuando es todo lo contrario», remarca.

Las nuevas tecnologías, sostienen los expertos, han mejorado las prestaciones de la madera. No sólo por su «compromiso con el medio ambiente», asegura Fernando Larraza, director de Precom, que comercializa en el norte de España las viviendas hechas por Honka, la empresa del ramo más importante de Finlandia. Mantienen las condiciones térmicas, moderan las fluctuaciones de humedad y aíslan frente al ruido. «Son garantía de resistencia y calidad», señalan los empresarios. Cuentan, además, con la ventaja de que su habilitación resulta sencilla y rápida, ya que la colocación de sistemas modulares garantiza «un montaje fácil», que no suele exceder de los cuatro días. Gracias a los aislamientos ecológicos, consumen también menos energía.

«El 'pack' completo»

Con la construcción tocando fondo en Vizcaya y las grúas más paradas que nunca desde principios de los años ochenta, la crisis también ha acentuado el interés por este tipo de construcción residencial. Pesa sobremanera el aspecto económico, ya que resultan bastante más baratas que las casas convencionales. Por unos 150.000 euros de media, terreno aparte, es posible entrar a vivir en ellas. Evidentemente, el precio final depende de la superficie, el diseño y «los acabados», tanto en interiores como exteriores. De partida el presupuesto incluye el 'esqueleto' de la vivienda y el tejado, a lo que hay que añadir posteriormente el revestimiento de las fachadas y los forjados de paredes. «No es lo mismo utilizar un ladrillo caravista que recubrir las paredes de cristales o piedra», asegura Azkarate.

Cada vez son más también los constructores que se animan a apostar por este mercado. «Antes no tenían necesidad porque vendían todo lo que promocionaban», explica. Los que llevan tiempo en este negocio pretenden dar un paso adelante y hacerse con «el 'pack' completo». Si el cliente lo desea, en seis meses, que es el tiempo medio de entrega, desde la realización de los los primeros planos, se la dan «con el pladur puesto y la instalación eléctrica».

Sin embargo, la normativa urbanística imperante en Vizcaya no ayuda demasiado al desarrollo del negocio. La mayoría de casas de madera se enclavan en zonas rurales, donde los ayuntamientos mantienen por ley la prohibición de levantar viviendas unifamiliares en parcelas de menos de una hectárea de superficie. Aunque las firmas apuestan por diseños innovadores, la mayoría de los clientes opta por reproducir la estética de los antiguos caseríos y no de «estilo moderno».

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