Aprendices de científicos

Escolares de Bilbao visitan el laboratorio municipal para comprobar cómo se mantienen a raya los gérmenes de la villa

GUILLERMO ELEJABEITIABILBAO.

Los chavales del instituto San Adrián de Bilbao recibieron ayer una clase de ciencias muy especial. Una veintena de jóvenes de entre 15 y 17 años aparcaron por unas horas el libro de texto para sumergirse en el laboratorio municipal. Allí pudieron comprobar cómo se analiza el agua que llega hasta el grifo de las casas o a qué pruebas se someten los alimentos que llegan al mercado cada día.

La jornada comenzó con un taller en el que los alumnos extrajeron ellos mismos la información genética del germen de trigo y jugaron a formar una cadena de ADN. Después aprendieron a identificar sustancias observando su color, olor o textura, o analizando sus reacciones frente a un ácido o base. «Ha sido muy interesante y está bien disfrutar de una mañana diferente», decían algunos .

Después de este aperitivo en el que los estudiantes manejaron los rudimentos más básicos del trabajo científico, pasaron a compartir el laboratorio con los profesionales municipales. Allí se realiza el control sanitario de aguas y alimentos, se analiza la contaminación del aire o se intenta mantener a raya bacterias como la legionella. Ataviados con batas verdes, ayer estos aprendices de científicos pudieron ver de cerca un racimo Staphillococcus Aureus o mirar cara a cara a la temible salmonella. «Nunca habíamos estado en un laboratorio, esto es muy diferente de lo que hacemos en el colegio», decían Edurne y Beatriz, impresionadas por la visita.

En las dependencias municipales se controlan los aditivos que llevan los alimentos, las toxinas del mar o el grado de frescura de muchos productos que llegan al mercado. «Hoy en día consumimos productos muy elaborados, que pasan por un circuito muy amplio antes de llegar a nuestras casas, en el que hay muchos puntos de riesgo microbiológico», explicó la responsable del laboratorio, Demi Sáenz.

La visita que realizaron los alumnos del San Adrián forma parte del 'Circuito Educativo de consumo responsable y sostenible 2.009-2.010', un programa con el que el Área de Salud y Consumo pretende difundir entre los jóvenes la importancia de unos hábitos de vida respetuosos con el medio ambiente. 1.800 estudiantes de tercer ciclo de Primaria, Secundaria y Bachillerato participan cada año en esta iniciativa que consta de cuatro circuitos temáticos: Agua, Transporte, Comercio Justo y, desde este año, la visita al Laboratorio Municipal.

Josune Eguiarte, responsable de la Oficina municipal de Información al Consumidor (OMIC), aseguró que este proyecto está teniendo «muy buena acogida por parte de los colegios de Bilbao». Entre risas y juegos, la biología y la química dejaron de ser una de las materias 'hueso' del instituto para convertirse en un asunto atractivo con muchas posibilidades de futuro. Y quizá durante la visita de ayer se despertó entre los chavales alguna vocación científica.