El ídolo regresa a Mikeldi

La réplica de la emblemática escultura de Durango vuelve al lugar donde fue descubierta en 1864

MARTA ARANBARRIDURANGO.
La réplica del Ídolo de Mikeldi fue reubicada ayer. ::
                             MAIKA SALGUERO/
La réplica del Ídolo de Mikeldi fue reubicada ayer. :: MAIKA SALGUERO

El Ídolo de Mikeldi se ha convertido con el paso de los años en el símbolo más representativo del Museo Vasco de Bilbao. Pocos resientes en la capital vizcaína conocen, sin embargo, que la primitiva escultura que preside el claustro del edificio especializado en etnografía y arqueología fue descubierta en las proximidades de la ermita de San Vicente de Mikeldi, en Durango, en 1864.

Algunos expertos aseguran que esta figura zoomorfa es representativa de una antigua religión pagana que practicaban los vascos, de ahí que sostenga entre sus patas dos discos que simbolizan el sol y la luna. Se trata de una pieza única datada en la II Edad de Hierro (siglos IV y II a. C.) realizada en piedra arenisca con las formas de un animal, que bien podría ser un verraco o un toro. Al tratarse de uno de los monumentos más emblemáticos de Durango, se han dado ya los primeros pasos para que el ídolo regrese a la villa tras más de 80 años de 'exilio' en el museo de la plaza Unamuno.

Así, el Ayuntamiento ya expresó sus deseos por escrito a los responsables del centro bilbaíno hace más de seis meses. «Más que una petición como tal les instamos a iniciar conversaciones», subrayó ayer la alcaldesa, Aitziber Irigoras. Al no obtener respuesta, la Administración local ha optado por una vía más diplomática. Ha recuperado la réplica de la escultura que ha ocupado un espacio privilegiado en el parque de Ezkurdi durante cerca de cuatro décadas y que en los últimos años, como consecuencia de las obras de reforma de este lugar de esparcimiento, permanecía olvidada en un rincón del almacén municipal.

Proteger su deterioro

«Aunque sea una copia, también es una pieza importante para Durango. De hecho, estábamos esperando a poder ubicarla junto al nuevo puente de Francisco Ibarra, en las inmediaciones del lugar donde se encontró el original», explicó. Una vez cumplido ayer este trámite, el Consistorio insistirá ante el Museo Vasco. «Al menos queremos saber de quién es propiedad porque hay varias versiones», añadió en referencia a la teoría que defienden algunos durangueses de que el monumento fue cedido para una «exposición puntual» y ya nunca regresó. En noviembre del año pasado, la directora del Museo Vasco desmintió a EL CORREO esta última versión al asegurar que el ídolo es un bien patrimonial «adscrito a nuestras colecciones».

A instancias de la Diputación, y con el objetivo de frenar su deterioro, Amaia Basterretxea anunció también la intención de la junta rectora de tomar medidas para proteger la escultura. En Durango no tendría este problema, ya que los responsables municipales han elegido ya el lugar cubierto donde quedaría ubicada: el Museo de Arte e Historia. «Con el traslado del archivo a la nueva biblioteca ha quedado un espacio para poder tenerla allí cumpliendo todos los requisitos que nos pudieran exigir», concluyó.

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