«Vitoria practica un 'slow life'; avanza sin ruido, pero con más sensatez que Bilbao»

El profesional llodiano valora desde la frontera con Vizcaya el devenir social y urbanístico de las dos provincias Luis María Uriarte Arquitecto

I. OCHOA DE OLANOVITORIA.
El autor del centro de salud San Martín o de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, juega con Argi, su pastor vasco, en su estudio de Llodio. ::
                             JOSÉ MONTES/
El autor del centro de salud San Martín o de la ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, juega con Argi, su pastor vasco, en su estudio de Llodio. :: JOSÉ MONTES

La penitencia particular de Luis Mari Uriarte (Luyando, 1950) se llama Getxo Antzokia y no le permitirá 'resucitar' hasta el martes, cuando entregue una fase del importante encargo. Su estudio llodiano -donde ha cocinado y salpimentado numerosos proyectos para Vizcaya, como la ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, hace ya más de una década- está que arde.

- «No estoy muy puesto en Vitoria, casi siempre que voy es para pagar impuestos», me advirtió. ¿Quién se ha alejado de quién, la capital de usted o viceversa?

- Creo que ha sido mutuo. Tal vez yo hecho poco esfuerzos por trabajar allí y, a su vez, la capital ha hecho pocos esfuerzos por encajarme en su estructura. De hecho, alguna obra que hice y que resultó premiada -unas viviendas en Salburua-, luego fue abortada. No acepté las correcciones tan severas que me impusieron.

- Al menos, ¿le resulta estimulante desde el punto urbanístico?

- En Vitoria veo un poso genérico de aceptación de cuanto se ha hecho y aparece como ciudad modélica. Aun así, creo que el urbanismo en general atraviesa un mal momento por la visión tan estrecha que ha tenido. Por eso, ahora se está postulando que se abra a las aportaciones de geólogos, geógrafos, antropólogos e, incluso, amas de casa.

- ¿Y en lo arquitectónico?

- De lo último que se ha hecho, el museo de arqueología y las escaleras mecánicas son de una sensibilidad exquisita. También me gusta la nueva plaza de la Virgen Blanca.

- Sus colegas del colegio vasco-navarro le acaban de premiar por su trabajo en el colegio Gandasegui, en Galdakao. Buena parte de su obra se cimenta en territorio vizcaíno. ¿Comodidad o química?

- Probablemente, por una química azarosa.

- Y, además, allí luce más...

- Sin desmerecer Álava, Vizcaya es un escenario que apetece. Es una conurbación y los hechos se suceden a una velocidad casi atropellada, mucho mayor que en Álava, por suerte para ella.

- ¿Por qué «por suerte»?

- Vitoria practica un 'slow life' que debe proteger porque da una callada eficacia a la toma de decisiones. El estrés traumático lleva a que se produzcan cosas porque sí. Y lo importante no es hacer algo, sino hacerlo bien. Yo veo Vitoria como una entidad exitosa. Su marcha es lenta, pero reflexiva. Frente a la convulsión de Bilbao, camina con menos algarabía pero más sensatez. A corto plazo se puede ver como un incoveniente pero, a medio, le proporcionará rendimientos más altos.

- Su aportación arquitectónica a la capital se reduce al centro de salud San Martín y poco más.

- He de decir que un día cogí la maleta, alquilé un pisó allí para ejercer como profesional en un concurso que pretendía rescatar el viejo Depósito de Aguas, y se suspendió.

- Como sabrá, está destinado a tener por vecino las nuevas oficinas municipales. ¿Teme que eclipse su ambulatorio?

- En absoluto. Cada edificio debe tener su llamita. Si se apaga es que no tenía ningún interés urbano.

Del auditorio a Areta

- Dentro de unos años, se quedará, además, sin vistas a las vías del ferrocarril, cuando éstas se soterren a lo largo de siete kilómetros y se libere un corredor que habrá que urbanizar. ¿Tanto espacio para proyectar dispara su imaginación?

- Dispara las expectativas de cualquier profesional. Es una magnífica oportunidad para que la ciudad se dote de una interacción que ahora no tiene. Pero dada su enorme escala, es muy importante que se asalte de forma pausada, pautada y con las aportaciones de muchos profesionales de diferentes disciplinas.

- Para entonces, el Palacio de Congresos y de Exposiciones y de las Artes Escénicas, en el que trabaja Mariano Bayón, ya habrá levantado el telón. ¿Le gusta su diseño?

- Sí. Ha hecho un trabajo muy personal y fresco. Tenía un programa formidable y la solución que ha dado -una pequeña ciudad con diferentes elementos hermanados- me parece muy acertada.

- ¿Y el contenido del complejo?

- Me consta que algunos colegas de Vitoria lo veían desmesurado para la ciudad. Yo desconozco si está sobredimensionado. Aun así, la cultura es un motor social y siempre ha propiciado cambios positivos para las ciudades.

- ¿Se ha colado por los barrios de Salburua y Zabalgana?

- Sí, en coche.

- ¿Y qué sensación ha tenido?

- De extraños contrastes y distintos climas. Es como una fiesta con demasiados invitados VIPs y mucho parapeto. Los edificios tienen demasiada notoriedad. Me refiero a que hay mucha compresión de ejercicios de ambición y eso genera un 'overbooking' de diálogos. Y en ocasiones es necesario cierto silencio, cierta neutralidad porque con tantas voces discordantes, a veces, el coro no afina.

- Hemos hablado de algunos de sus premios. Ahora tocan las críticas. Le llueven por sus viviendas de VPO en el barrio llodiano de Areta. Sus propietarios hablan de «chapuzas». ¿Se defiende?

- Primero, esas viviendas se entregaron a sus propietarios sin que se cometieran arreglos pendientes y así lo advertí. Y puede haber también un desencuentro con el concepto de vivienda que se ha propuesto y que, en mi opinión, responde a estos tiempos.

- ¿Urge en Llodio un plan de regeneración urbana?

- Echo de menos que las vaguadas no se respeten y sirvan como colectores de la ciudad fabril y creo que hay pendiente una labor de demolición para reedificar o reconvertir.

- ¿Mientras habla mira de reojo a la Diputación...?

- ¿En el sentido que somos una zona que no recibe la atención suficiente? No sabría calibrar bien su papel en ésto.

- ¿...y se siente discriminado por su condición de llodiano?

- Ese lloro permanente, esa reivindicación es algo que se hereda. Va en la genética. Decimos que nos sentimos desasistidos, pero no sé bien hasta qué punto es real.

- ¿Qué le ha parecido la polémica sobre la capitalidad?

- Veo razonable que Vitoria aspire a tener un rango de actividades que la invistan como tal. Es natural y proporcionado, y debe reclamarlo con energía y fuerza.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos