Juan Hidalgo lleva su universo al Artium

La exposición presenta múltiples facetas de un pionero de la acción artística, la música experimental y la poesía visual El museo alavés acoge una muestra que abarca doce años de obra del artista canario

NATXO ARTUNDOVITORIA.
'Un macho más' (2001) refleja el sentido de acción fotográfica en la concepción del autor canario. ::
                             JUAN HIDALGO/
'Un macho más' (2001) refleja el sentido de acción fotográfica en la concepción del autor canario. :: JUAN HIDALGO

«Haces una propuesta, porque los artistas -me gusta más 'los que hacemos cosas', como decía Duchamp- proponemos. Alguien ve una imagen o un objeto y se crea una opinión o una historia sobre eso. Y esa persona termina de realizar la obra, porque le añade, le pone o le quita. En libertad y sin imposiciones, como a mí me gusta». Con este razonamiento, próximo a una declaración de principios, el artista canario Juan Hidalgo (Las Palmas, 1927) esboza una pequeña parte de su personalidad, que refleja ahora en una amplia exposición en el Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo Artium de Álava.

El prestigioso autor, que fue impulsor de la música experimental y la acción con el grupo ZAJ, ha trabajado también campos tan diversos como la escritura poética y la poesía visual, la fotografía o el vídeo. «Me he dedicado mucho a la música durante un tiempo. Fui un buen pianista al principio, pero lo dejé porque me interesaba más la composición. Esto no era óbice para que yo siguiera haciendo otras cosas».

Apadrinado por el compositor John Cage -con quien mantuvo un vínculo paterno-filial-, Hidalgo asegura que «no he tenido nunca intención ni me he organizado para ser pionero de nada», pero admite que su carácter curioso le ha llevado a ello. «Me ha interesado mucho ver todos los caminos del arte y formarme, al conocer a gente como David Tudor, Cage, el mismo Rauschenberg, a quien traté mucho, como a Jasper Johns. Lo que pasa es que no había una gran información y traíamos un mensaje nuevo desde Europa y lo realizábamos en España, que estaba a años luz. Pero si eres de una tierra, te gusta que funcione», explica al recordar los años de ZAJ.

El grupo, con Walter Marchetti y Esther Ferrer, hizo su último concierto en 1996, en el Centro Reina Sofía. La etapa que Hidalgo inició a continuación es la que recoge la actual exposición en Vitoria, 'Desde Ayacata', «una pequeña aldea en el centro de Gran Canaria», aclaró el comisario de la muestra y marido de Hidalgo, Carlos Astiárraga.

Coproducida por los centros CAAM de Gran Canaria, TEA de Tenerife y el museo vasco, la exhibición recorre -con un cuidadísimo montaje- las diversas facetas de Hidalgo desde 1997 a 2009. Astiárraga señaló que la muestra -ya vista en Tenerife- incorpora tres novedades en el Artium, que precisamente cubren tres aspectos de la labor del creador canario. Por un lado, está el documental 'Juan Hidalgo 8', de 21 minutos, en torno a su música. También, la fotografía 'Algo kitsch en mi vida', de la que el centro-museo alavés editará un centenar de copias certificadas, cada una de las cuales se venderá a un precio especial de 400 euros.

Y, en el campo de los objetos, una pieza de 'Islas soñadas', un proyecto desarrollado en colaboración con la Bienal de Canarias. «Son ambientes efímeros, que se hacen una vez y no se pueden repetir», describió el comisario. En esta ocasión, la obra se llama 'Isla II' y está construida con grava de colores celeste y rosa, con unas pequeñas palmeras, rodeada de un plástico azul a modo de océano.

Otra faceta de Hidalgo es la acción videográfica, representada por '¿Un gas más?', donde una bella estética visual contrasta con una banda sonora que recoge los experimentos letales con perros para el uso bélico del gas sarín. Esta obra también tiene su reflejo en seis instantáneas que forman parte de la selección, como si fueran momentos congelados.

Zen, humor y erotismo

Y es que al autor no le gusta hablar de fotografías, sino de «acciones fotográficas». De hecho, en muchos casos el propio Hidalgo protagoniza los encuadres y dirige la puesta en escena, como un director que deja en otras manos la parte técnica, que no le interesa en exceso dentro de su concepto creativo.

Pero entre los diversos intereses del artista canario se halla el zen, una vía de conocimiento que ha estudiado durante años y que ha practicado a lo largo de una década, como mínimo. Hidalgo es consciente de que muchos receptores de su obra no verán la influencia zen en su trabajo, aunque sí hay una parte de su producción relacionada más directamente con esta cuestión. Este es el caso de '4+1=5', donde cuatro cubetas de madera, llenas de pigmentos de pintura verdes, rojos, blancos, negros y amarillos, forman una cruz que destaca sobre la moqueta negra.

La ironía y el humor, parte importante del concepto de Hidalgo, se combinan con el erotismo y la ideología republicana del artista. Ésta aparece reflejada tanto en un piano con bandera española coronada por una gran 'Ñ' morada como en las banderas fragmentadas que pueden verse sobre las paredes grises.

Entre los muros, todo un documento actual de una gran figura de la acción más que de la 'performance'. «Las acciones estaban relacionadas con los encuentros entre artistas, que a lo mejor no conocían sus respectivas obras, aunque sí sabían que estaban en una onda contemporánea. Se preguntaban: 'Tú, ¿de dónde vienes?'. Más de la música, del cine, del teatro,... Y las acciones formaban parte, por ejemplo, de un proceso de pasar de la música tradicional a la música visual».