El Parlamento analizará con expertos la renovación del acuerdo con el Guggenheim

Creará una ponencia para estudiar la trayectoria del museo y prolongar el pacto con Nueva York, que expira en 2014

JON FERNÁNDEZ JFERNANDEZ@DIARIO-ELCORREO.ESVITORIA.
El director del Guggenheim neoyorquino, Richard Armstrong, y su homólogo en el museo de Bilbao, Juan Ignacio Vidarte. ::                             FERNANDO                                                        GÓMEZ/
El director del Guggenheim neoyorquino, Richard Armstrong, y su homólogo en el museo de Bilbao, Juan Ignacio Vidarte. :: FERNANDO GÓMEZ

Se acerca el día en el que las instituciones vascas negocien la renovación del acuerdo con la Fundación Solomon R. Guggenheim, que expira en 2014. No es un asunto sencillo, sobre todo porque los dos socios principales en el museo de Bilbao -el Gobierno vasco y la Diputación vizcaína- deberán ponerse antes de acuerdo para defender una postura común frente a la institución neoyorquina, algo que hoy en día no parece nada sencillo ante las diferencias que mantienen en torno a la gestión de la pinacoteca y la posible ampliación en Urdaibai. Mientras se liman asperezas, el Parlamento vasco ha decidido no quedarse de brazos cruzados. La Comisión de Cultura de la Cámara de Vitoria acordó ayer constituir una ponencia en la que se analizará la trayectoria del museo y se elaborará una propuesta sobre las condiciones en que debe firmarse el nuevo convenio. Para ello, se consultará a artistas y expertos en la materia.

La iniciativa, promovida por el PSE, pretende «contribuir a una más provechosa y positiva renegociación» del convenio. Los socialistas sacaron adelante la propuesta después de introducir alguna modificación para garantizarse el respaldo del Partido Popular. Aralar y UPyD también dieron su apoyo al texto, mientras que el PNV se abstuvo.

Todos los grupos políticos se mostraron partidarios de la continuidad del Guggenheim de Bilbao, aunque con importantes matices. La portavoz del PSE, Pilar Pérez-Fuentes, expresó la voluntad de su partido de separar el proceso de renovación del convenio con Nueva York del proyecto de Urdaibai. Además, abogó por estudiar en la ponencia cuestiones como quién y cómo decide la compra de obras de arte, así como qué lugar ocupa Bilbao a la hora de organizar las exposiciones. El PP y UPyD avalaron ese discurso. La parlamentaria del PNV Leire Corrales, en cambio, se mostró muy crítica con los socialistas por dos motivos. Primero, por no haber contado con la Diputación de Vizcaya y el propio museo a la hora de crear la ponencia, cuando en la futura negociación «será necesaria una postura común». Y, segundo, porque el nuevo acuerdo con la institución estadounidense «afecta a la siguiente legislatura» e hipotecaría la labor del siguiente Gobierno, sea del signo que sea.

Una vez más, durante el debate salieron a relucir también las rencillas que mantienen los grupos políticos con el Guggenheim. La mecha saltó después de que la representante peneuvista -Corrales- acusara a los socialistas de «subirse al carro» del éxito del museo de Abandoibarra, cuando en un principio no lo respaldaban. El bando socialista no tardó en contestarle por boca de Pérez-Fuentes, quien denunció que la institución foral -gobernada por los nacionalistas- se niega a acabar con «la opacidad» en la gestión del recinto bilbaíno y actúa con «deslealtad» con el Gobierno vasco.

El popular Carmelo Barrio calificó a su vez de «boicoteadora» la actitud del diputado general vizcaíno con el Ejecutivo autónomo. Se refería al museo de Urdaibai, que José Luis Bilbao está dispuesto a sacar adelante en solitario si la Administración vasca no lo apoya.

Incógnitas por despejar

De la ponencia se habló más bien poco. De hecho, todavía quedan por determinar aspectos como cuándo dará sus primeros pasos o quiénes tomarán parte en ella. Sólo se sabe que, antes de que eche a andar, la Consejería de Cultura deberá elaborar un exhaustivo informe sobre el museo. E incluso ahí existen varias incógnitas por despejar, puesto que el texto aprobado es bastante ambigüo y en el departamento dirigido por Blanca Urgell todavía no conocen exactamente qué datos deberán remitir a la Cámara vasca. En este punto, el representante de Aralar, Mikel Basabe, pidió concreción con el fin de «aclarar» en lo posible la labor de la ponencia.

Ya se sabe, en todo caso, que el nuevo convenio durará un máximo de diez años. Lo dice el artículo 10.2 del actual acuerdo de gestión, el cual recoge textualmente que el trato «puede ser renovado por mutuo acuerdo de las partes por un número ilimitado de períodos sucesivos de diez años cada uno, previéndose (...) que se prolongará durante al menos 75 años».

Sea como fuere, del Parlamento vasco saldrán unas bases sobre las que negociar el convenio. No será la primera vez que la Cámara de Vitoria crea un órgano específico para analizar la labor del Guggenheim. Las irregularidades detectadas a raíz del 'caso Cearsolo' y las ruinosas operaciones de compra de dólares ya dieron lugar a una comisión de investigación en 2008.