El renacimiento del Campos Elíseos

La 'bombonera' vuelve a correr el telón para impulsar la vida cultural y económica de la ciudad

EL CORREOBILBAO.
Foto: Borja Agudo / Vídeo: Unai Izquierdo/
Foto: Borja Agudo / Vídeo: Unai Izquierdo

Bilbao convirtió ayer el 11-M en una fecha emblemática que marca un punto y aparte en la nueva vida cultural y económica de la ciudad. A las ocho en punto de la noche, el telón del Teatro Campos Elíseos volvió a coger vuelo en medio de los aplausos de unos espectadores entregados. Numerosos políticos en representación del Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación, una nutrida delegación de vecinos de las calles Bertendona y Correos que han sufrido durante casi seis años unas obras que no parecían tener fin, una amplia nómina de cineastas, músicos y arquitectos, entre los que figuraban Jaime de Armiñán, Manuel Gómez Pereira, Marina Rosell... Nadie ocultó su satisfacción por la recuperación de un icono con el que la villa intenta mantener intacto su 'ADN' y engancharse a un futuro «cargado de innovación sin prescindir de su pasado», según Iñaki Azkuna.

La nueva 'bombonera', con sus casi 800 asientos, distribuidos en tres elegantes anfiteatros y un espectacular patio de butacas, lleno hasta la bandera de invitados, funde «tradición y tecnología» en una obra de arquitectura modernista. La minuciosa reconstrucción del singular edificio inaugurado en 1902 refuerza la ambición de una ciudad que ejemplifica que los «sueños son posibles», según el alcalde.

Emocionado y con un traje azul Bilbao, Azkuna saltó al escenario para expresar su alegría por «el renacimiento» de un centro inmerso en una total «decadencia» cuando llegó al Ayuntamiento. «Me encontré -recordó- tres edificios singulares en un estado deplorable. Isozaki Atea está de pie gracias al riesgo de un empresario, al que hemos apoyado desde el Consistorio, a pesar de todos los obstáculos; La Alhóndiga está dando sus últimos pasos para su inauguración; y hoy estamos en el Campos». Gracias a los «buenos oficios» del Ayuntamiento y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que lo gestionará durante los próximos 40 años. Porque, como volvió a recordar ayer, cuando pidió ayuda «al Gobierno Español y al Ministerio de Cultura» y, después, «colaboración» «al Ejecutivo vasco y a su Departamento de Cultura», sólo recibió por respuesta «unas palmaditas».

Todos por la misma puerta

Además de cariñosos golpecitos en el hombro, la SGAE, a través de su presidente y buen amigo, Eduardo Bautista, le entregó un cheque descomunal para financiar unas obras que se han llevado 25 millones de euros y que desde primeras horas de la tarde concentraron en los aledaños de Bertendona a numerosos curiosos interesados en ver el nuevo Campos Elíseos.

Aunque todo el mundo -artistas y público- entrará por la misma puerta, ayer mucha gente se quedó fuera y se tuvo que conformar con sacar fotos a la espectacular fachada. Pero el resultado saltaba a la vista. Incluso a los ojos de Santiago Fajardo, arquitecto que ha liderado la restauración integral: «Hoy es un día para parar el reloj. Me da mucho morbo ver la cara de la gente observándolo todo». Con alma de visionario, el compositor José Miguel Fernández Sastrón se intuía el resultado porque visitó el inmueble en plenas obras «y al verle 'las tripas', la cosa ya prometía», dijo.

Tanto, a juicio de Bautista, que la reconstrucción que arrancó en septiembre de 2004 ha conseguido devolver a la 'bombonera' lo más difícil: «su alma; lo que no es fácil. Los teatros -remarcó- son muy, pero que muy suyos, y no les agradan las intromisiones».

El centro de Bertendona apunta alto en su aspiración de centro de vanguardias musicales, teatrales y de danza. Este «yacimiento de talento», según Bautista, pretende hacer «mejores ciudadanos» y dejarles «un legado de que es posible un mundo mejor», además de promover la diversidad cultural. Aunque de estreno, la maquinaria de la SGAE funciona a pleno rendimiento, ya que tiene ocupados el 72% de los días hasta el 30 de junio.

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