Musikene no encuentra armonía

Los alumnos protestan por los últimos cambios en el conservatorio, mientras la nueva dirección investiga anomalías en las cuentas

JON FERNÁNDEZ
Los estudiantes mostraron carteles contra la coordinadora. ::
                             J. UNA
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Los estudiantes mostraron carteles contra la coordinadora. :: J. UNA NUE

Musikene es un polvorín. Si hace un mes la consejería de Educación descabezó la cúpula del Centro Superior de Música del País Vasco -cesó de un plumazo al director artístico, José Luis Estellés, y el gerente, Fernando Vázquez-, ayer una amplia representación de sus alumnos salió a la calle para protestar contra los profundos cambios a los que está siendo sometido el conservatorio. Parece que a la nueva coordinadora del recinto donostiarra, Carmen Rodríguez Suso, se le acumulan los problemas en su afán por implantar una gestión «más transparente».

Buena parte de los estudiantes del complejo participaron en San Sebastián en el acto de protesta convocado antes del concierto que ofreció en la tarde de ayer la orquesta del centro en la sede de la Sinfónica de Euskadi (OSE), bajo la batuta de Juanjo Mena. Los alumnos se concentraron en el exterior del edificio, donde leyeron un manifiesto en el que muestran su preocupación por la «modificación del modelo de centro» que, a su juicio, está desarrollando la nueva dirección del mismo.

Desde que se prescindió de los servicios de Estellés y Vázquez, la convivencia en armonía de Musikene se ha ido al traste. Además, se han tomado decisiones polémicas como la suspensión el Reglamento Interno -la Constitución de Musikene- y la disolución el Consejo del centro, su principal órgano de participación. Para más inri, dos responsables de área, Gabriel Loidi -coordinador de música de cámara y ensembles- y Ramón Lazkano -al frente de extensión académica-, han presentado su dimisión.

En este contexto, se ha confirmado que el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) realizará un estudio de su gestión económica del centro. Se trata de un informe solicitado por el Parlamento de Vitoria a petición del patronato que gestiona el conservatorio. ¿El objetivo? Fiscalizar unas cuentas que, según la nueva coordinadora de Musikene, «no están claras». Rebajar el gasto por alumno -situado en 2009 en 30.000 euros anuales- se erige ahora en la prioridad, puesto que cada estudiante le cuesta a las arcas públicas tres veces más que en la Escuela Superior de Música de Cataluña.

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