Nuevas pruebas contra la mentira de Veleia

La Diputación alavesa aporta al juez otro informe para probar la falsedad de los grafitosLos grafólogos desvelan que la inscripción de una pieza se grabó tras encolar la cerámica con pegamento

MARÍA JOSÉ CARREROVITORIA.
Según los grafólogos, al grabador se le rompió la pieza cerámica, la pegó y siguió escribiendo./
Según los grafólogos, al grabador se le rompió la pieza cerámica, la pegó y siguió escribiendo.

Pieza número 11.429 de la colección de grafitos 'excepcionales' del yacimiento alavés de Iruña Veleia. Con este número está clasificada una cerámica con forma de abanico. Aparentemente es una más de las centenares que, según los ex responsables del yacimiento -los arqueólogos Eliseo Gil e Idoia Filloy-, demuestran que en la vieja ciudad romana hubo allá por el siglo III una escuela regentada por un preceptor egipcio, donde los niños aprendían latín, lenguaje jeroglífico y realizaban los primeros dibujos de temática cristiana. En este fantástico relato encaja perfectamente un trozo de 'sigillata' lleno de nombres de dioses romanos. Sin embargo, el 'abanico' es mucho más que una relación de deidades.

A juicio de los grafólogos contratados por la Diputación, la pieza 11.429 es fundamental para probar la falsedad de los grafitos. De hecho le dedican once páginas de su nuevo informe, en manos diciembre del Juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria desde diciembre. Según los peritos, parte de las inscripciones están escritas después de reconstruir la cerámica con pegamento, un argumento fundamental para probar la mentira de Veleia.

Los expertos calígrafos estudiaban la letras de este grafito y las comparaban con las de la réplica de una letrina construida en 2004 por el propio Gil cuando, gracias al microscopio, se percataron del pegamento. De entrada, la presencia de esta sustancia carece de importancia porque su uso en Arqueología es habitual para componer los vestigios de la Antigüedad que casi siempre se descubren fragmentados. Lo que no es normal es que parte de las inscripciones estén escritas después de pegada la cerámica. Según los grafólogos, el 'abanico' se rompió mientras era grafiteado debido a la presión.

Es más, sitúan «el punto de fractura» en la letra 'C' de la palabra 'VULCANO'. Este inconveniente no impidió al grabador continuar con su tarea después de unir la pieza con una cola transparente. «Parte de la inscripción ha sido realizada tras su previa rotura producida por la acción misma de la inscripción», anota el informe. Y detalla cómo al grabar 'BACO' una línea más abajo, se desvía la trayectoria porque la 'B' choca con el pegamento. Lo mismo ocurre con 'STIA'.

Por si fuera poco, los peritos consideran que el 93% de las letras de esta cerámica coinciden plenamente con las letras de la moderna letrina. ¿Quién hizo los grafitos de esta caja de madera utilizada para recrear de forma lúdica el mundo romano? Eliseo Gil ha admitido la autoría de estos dibujos ante la jueza y negado la de las letras. Sin embargo, varios testigos han declarado que toda la decoración es obra del ex director del yacimiento.

El estudio del 'abanico' forma parte del tercer informe grafológico aportado por la Diputación alavesa al Juzgado número 1 de Vitoria para argumentar la doble querella que presentó, hace ya casi un año. En ella acusa a los arqueólogos Eliseo Gil y Óscar Escribano de un posible delito de atentado contra el patrimonio. Además, señala a Gil y al supuesto físico nuclear Rubén Cerdán, coordinador de las analíticas de los hallazgos, por presunta estafa, ya que cobraron de las arcas forales unos 12.000 euros por unas pruebas al laboratorio CEA-CNRS de Francia que no se hicieron.

La Administración foral espera que el nuevo estudio permita a la Justicia adoptar una resolución. Y es que el 'caso Veleia' se encuentra en punto muerto. Después de tomar declaración a los tres acusados, la jueza instructora pidió a la Fiscalía en noviembre pasado que informara sobre la continuidad o no del procedimiento. De momento, no hay respuesta.

Gil se defiende

Frente al criterio general de la comisión de expertos que, en noviembre de 2008, calificó de falsos los hallazgos, Eliseo Gil sigue defendiendo su autenticidad con otros estudios, algunos elaborados por la propia Idoia Filloy. Uno de los últimos -titulado 'Sobre los peritajes grafológicos de Iruña-Veleia'- está realizado por la doctora Roslyn M. Frank, profesora emérita de la Universidad de Iowa (EE UU), a base de fotos, ya que no ha tenido acceso a las piezas ni a la letrina. Otro, firmado por el doctor en Arqueología y especialista en vasco-iberismo Luis Silgo, se limita a 'traducir' el contenido de los piezas escritas en euskera. El abogado de Gil aseguró ayer a una radio que presentará informes grafológicos que demostraran que la mano que grabó la letrina no coincide con la de los grafitos.

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