«Los casos archivados no son denuncias falsas, sino perdones de las víctimas»

«Hay que intentar reeducar al maltratador por la función resocializadora de la pena y por la seguridad de las mujeres», afirma Inmaculada Montalbán | Presidenta del Observatorio de Violencia de Género del Poder Judicial

JAVIER MUÑOZBILBAO
La presidenta del Observatorio, ayer en Bilbao. ::                             MAITE BARTOLOMÉ/
La presidenta del Observatorio, ayer en Bilbao. :: MAITE BARTOLOMÉ

Unas horas antes de que la vocal del Consejo General del Poder Judicial leyera su ponencia ayer en Barakaldo, en unas jornadas contra la violencia sexista organizadas por la Asociación Clara Campoamor con la colaboración del Ayuntamiento, el Gobierno vasco y la Diputación vizcaína, una joven boliviana moría degollada en Almería a manos de su esposo. Poco después de que Inmaculada Montalbán concluyera su intervención, otro individuo mataba a puñaladas a ex pareja en Leganés. «Estos actos machistas nos reafirman en el mensaje que no nos cansamos de repetir: las víctimas deben denunciar para que las instituciones puedan protegerlas. La mayoría de las fallecidas no lo habían hecho, y así no es posible activar los medios de protección que existen en este país. Estamos salvando vidas, y las mujeres deben saberlo».

-El año pasado se produjo un acusado descenso en el número de asesinatos sexistas, 55 muertes, un 27% menos que en 2008. ¿A qué lo atribuyen en el Observatorio de Violencia de Género?

-Las mujeres están más informadas. La especialización de los órganos judiciales y de las fuerzas de seguridad inspira más confianza a las víctimas. Que estamos en el buen camino se aprecia en el alto índice de órdenes de protección aprobadas por los jueces. Durante 2008, los juzgados de Bilbao concedieron el 59% de las órdenes que se solicitaron, mientras que el año pasado fueron el 74,5%. El sistema judicial es eficaz: alrededor del 70% de las sentencias son condenatorias, tras haberse celebrado juicios con todas las garantías y en los que se han protegido los derechos de los acusados.

-Algunos medios relacionan el retroceso de los crímenes machistas con la crisis económica y la caída de los divorcios. ¿Qué opina usted de ese argumento?

-No conozco ningún estudio serio al respecto. Creo que la causa fundamental es el empeño de las instituciones en evitar la violencia sobre las mujeres. Con independencia de las crisis económicas y del mayor o menor número de divorcios, lo importante es que la sociedad está sensibilizada. Estamos en el buen camino, porque un problema que antes era privado ahora es un problema público y de derechos humanos.

Denuncias y archivos

-¿Es cierto que están aumentando los procedimientos por malos tratos psicológicos?

-No han sufrido una variación importante. El problema es que esos malos tratos no dejan signos externos, y los juzgados necesitan disponer de pruebas de cargo suficientes: informes psicológicos, psiquiátricos, testigos...

-Un juez de familia sevillano, Francisco Serrano, mantiene una polémica con usted a propósito de las denuncias falsas por violencia sexista. Él sostiene que son moneda corriente y usted esgrime informes para acreditar que son excepcionales.

-En este caso, me remito al comunicado oficial como presidenta del Observatorio (aseguró que las acusaciones falsas no son más frecuentes que en otros delitos).

-Mientras tanto, los sectores críticos con la manera en que se está aplicando la Ley de Violencia de Género aducen que los juzgados archivan muchos casos cada año.

-No se puede equiparar una denuncia falsa con un sobreseimiento, con un archivo o con una sentencia absolutoria. Eso lo sabe cualquier jurista. Es cierto que la mayoría de los archivos obedecen a renuncias o a perdones de la mujer. Pero es un rasgo propio de la violencia de género que expresa la dependencia psicológica, social y económica entre la víctima y el agresor, una dependencia que no se da en otro tipo de delitos. Si alguien camina por la calle y le pegan un 'tirón', lo más probable es que no perdone al agresor que le ha infligido el daño y con el que no tiene ninguna vinculación. Pero si es la pareja...

-¿Qué hay detrás de las renuncias?

-No es que las mujeres hayan mentido. Actúan por muchas causas. Temen perder la custodia del hijo o quedarse sin dinero para llevarlo al colegio y cubrir la alimentación, ya que el único sueldo es el del marido. También pueden renunciar por presiones familiares o porque a veces se cansan del peregrinaje institucional. Y si alguna mujer denunciara falsamente alguna vez, el sistema está preparado para enjuiciarla y, cuando corresponda, condenarla. No llega al 0,1% de los casos.

-Unos 900 condenados por maltrato en el País Vasco seguirán este año un programa de reeducación del Gobierno autónomo. Sin embargo, algunos grupos feministas dicen que la resocialización no da resultados y que los recursos públicos deberían dedicarse a las víctimas. ¿Qué piensa de ello?

-Hay que intentar la reeducación no sólo porque las penas tienen una función resocializadora, sino también por la propia seguridad de las mujeres. Muchas veces, esos hombres reproducen los comportamientos violentos con otras parejas.

-La comisión de Igualdad del Congreso ha propuesto eliminar la embriaguez como circunstancia atenuante en las agresiones sexistas. ¿Sería una buena medida?

-Ahora no me parece prioritaria. Las circunstancias modificativas de la responsabilidad están funcionando con normalidad en los supuestos del alcohol.

-La comisión parlamentaria también es partidaria de retirar automáticamente la custodia de los hijos a las personas condenas por maltrato.

-Un hombre condenado por haber golpeado a la esposa y madre de sus hijos no es un buen padre. Ahora bien, entiendo que la suspensión de la guardia y custodia no debería ser automática, sino que habría que examinar cada caso.