Aprobado raspado en euskera y castellano

Sólo tres de cada diez alumnos de 4º de Primaria y 2º de Secundaria tienen un nivel avanzado en las dos lenguas oficiales

M. JOSÉ TOMÉVITORIA.
Aprobado raspado en euskera y castellano

La competencia lingüística, tanto en euskera como en castellano, es una asignatura pendiente para los alumnos vascos. Con la polémica sobre la demanda de modelo A de telón de fondo, la consejera de Educación, Isabel Celaá, presentó ayer en el Parlamento vasco los resultados de la primera evaluación diagnóstica realizada por el Gobierno vasco a los alumnos de 4º de Primaria y 2º de Secundaria, que no quedan muy bien parados en cuanto al manejo del idioma se refiere. Apenas tres de cada diez escolares de 10 y 14 años pueden presumir de tener un nivel avanzado de las dos lenguas oficiales de la comunidad. Por el contrario, el porcentaje de alumnado que no consigue llegar a la media en comprensión oral y escrita en castellano es del 18% y del 33% en euskera.

Ésta es una de las numerosas radiografías aportadas por el estudio, realizado hace un año a algo más de 34.000 alumnos, tanto en centros públicos como concertados. Se trata de la primera vez que el Ejecutivo autónomo, a través del Instituto vasco de Evaluación (ISEI-IVEI), mide la capacitación de los alumnos en distintas disciplinas: matemáticas, comunicación lingüística en euskera y castellano, y competencia científica, tecnológica y de la salud.

Por encima de otros factores, las características socioeconómicas y culturales de los alumnos, el índice conocido como ISEC, ha ejercicio una «influencia clara» en los resultados, lo que explicaría que, en general, los colegios concertados obtengan unos resultados ligeramente superiores a los públicos. «A mejor nivel de ISEC, los resultados son mejores», apuntó. «Nuestro sistema educativo tiene buenos índices de equidad, pero aquí también cabe una mejora», dijo Celaá.

Una de las principales conclusiones hace referencia a la competencia en comunicación lingüística del alumnado, independientemente del modelo en el que esté matriculado. Así, en castellano, el 55,1% de los escolares examinados logró un nivel medio y el 27,1% reflejó una capacitación avanzada. Un 18%, sin embargo, demostró tener problemas de competencia oral y escrita.

En euskera, el 67,1% de los chavales arrojaron resultados en torno a la media (36,6%) o por encima (30,5%), mientras que tres de cada diez alumnos se quedaron en el nivel inicial de competencia. Celaá resaltó que estos datos confirman las limitaciones del sistema educativo para «resolver el problema del eficaz aprendizaje» de la lengua vascas, «sobre todo en zonas donde su presencia social es débil».

Lógicamente, por modelos, los niveles de rendimiento en euskera se distancian de forma abismal y aportan datos para la reflexión: por ejemplo, que un 23% del alumnado de modelo D, íntegramente en euskera, tengan dificultades de comprensión oral y escrita. En el modelo B (bilingüe) el porcentaje crece hasta el 38%.

Idioma materno

El estudio pone también de manifiesto la incidencia de la lengua familiar en el rendimiento de los escolares. Más de la mitad de los chavales de hogares vascófonos demostraron una competencia avanzada en el dominio de este idioma, un nivel de fluidez que sólo alcanzan tres de cada diez estudiantes que en casa hablan castellano. Algo más de la cuarta parte de los alumnos con el español como lengua materna y escolarizados en D demostraron problemas de comprensión y expresión.

Los centros, siguiendo la metodología de los estudios internacionales como PISA, han tenido la posibilidad de elegir el idioma de la prueba. Y, así, también se ha puesto de manifiesto que incide de forma determinante en la capacidad de los alumnos a la hora de demostrar los conocimientos adquiridos: los escolares que hicieron la evaluación de matemáticas o ciencias en la lengua no materna «obtuvieron unos resultados significativamente más bajos que quienes contestaron en su lengua familiar», resaltó Celaá.

Ello no quiere decir, matizó la consejera, que asimilen peor las materias. «Lo que ocurre es que, sobre todo en las etapas iniciales, los alumnos en proceso de aprendizaje de una segunda lengua no tienen el mismo nivel que un hablante nativo, lo que repercute en su rendimiento en pruebas realizadas en esa segunda lengua». Los conocimientos, insistió, se transfieren «de un idioma a otro».

En este punto, Celaá entonó un mea culpa al reconocer haber incurrido en «errores» en el pasado respecto a esta percepción. La consejera se refería así a las críticas que lanzó el PSE cuando estaba en la oposición contra los anteriores responsables educativos. Entonces, denunció que en el informe PISA de 2006 los alumnos de modelo D no vascófonos habían hecho la prueba en castellano para demostrar mejor sus conocimientos. «Lo contrario -admitió- les hubiese situado en situación de desigualdad». En este sentido, el parlamentario del PP, Iñaki Oyarzábal, planteó que los escolares puedan hacer los exámenes en su idioma materno.