Un lazo ancestral de piel y cencerros

Los 'mamuthones', arcaicos disfraces de un pueblo sardo, tienen asombrosas similitudes con los 'joaldunes' navarros de Ituren y Zubieta

ÍÑIGO DOMÍNGUEZ CORRESPONSALROMA.
Un lazo ancestral de piel y cencerros

En Mamoiada, un pueblo de Cerdeña de 2.500 habitantes, han desfilado estos días los 'mamuthones', unos primitivos personajes de carnaval ataviados con pieles de carnero y cencerros en la espalda. Son asombrosamente parecidos a los 'joaldunes' de Ituren y Zubieta, los dos pueblos navarros célebres por este extraño disfraz. Este sorprendente nexo resulta aún más intrigante si se piensa que se trata de dos pequeños municipios del Pirineo de apenas 800 vecinos y un pueblo del interior montañoso de una isla mediterránea.

Son dos lugares históricamente aislados, aunque esa pueda ser precisamente una clave de su parentesco. La lejanía, de hecho, es muy actual, pues aún hoy en cada lugar ignoran la existencia de una tradición similar en el otro, según ha comprobado EL CORREO. Al igual que en ambos pueblos desconocen qué significado ocultan sus antiquísimas costumbres, de origen precristiano pero mutadas en el carnaval. Hay escasa literatura científica e intentar responder a estas preguntas es girar en torno a un arcaico misterio.

En Ituren, uno de los organizadores de los 'joaldunak', Javier Bereau, admite en conversación telefónica que no tenía ni idea de estos remotos parientes sardos, aunque sabía de ceremonias similares en Cantabria, otros puntos de España y países europeos. «Por lo que cuentan los mayores se hacía para ahuyentar los malos espíritus, algo que en un tiempo más cercano también tenía sentido para asustar a los animales del monte», explica sobre su fiesta. Otra tesis de los estudiosos a un rito de clara génesis pagana, ligada a una cultura rural, es el de despertar la naturaleza con el fin del invierno. Una coincidencia más: los 'joaldunes', además de en carnaval, salen por primera vez a principios de enero, y los 'mamuthones' sardos, el día de San Antonio, el 17.

Ahuyentar a los espíritus

El antropólogo Karlos Irujo, de la Universidad Pública de Navarra, estudioso de los carnavales de Ituren y Zubieta, también desconocía este curioso nexo con Cerdeña. «La teoría más aceptada es que existe un sustrato común de poblaciones del Paleolítico, que va del Cantábrico a los Alpes y hasta los Balcanes, pero poco más. En otros puntos de Europa se encuentran personajes comunes, las pieles y los cencerros, un material muy próximo al pastor, y el tema central de ahuyentar a los malos espíritus».

Desde Cerdeña, el responsable del Museo de las Máscaras Mediterráneas de Mamoiada, Gianluigi Paffi, que se ocupa de las tradiciones de carnaval de toda Europa, indica que conocía los disfraces de Bielsa, en Zaragoza, también similares, pero no los navarros. Paffi cita varias teorías explicativas, como la inversión con el mundo animal o el posible influjo posterior de los ritos dionisiacos, pero en cualquier caso concluye que son ceremonias propiciatorias. «Una necesidad común puede crear un rito similar en lugares sin contacto. También los indios americanos utilizaban el ruido contra los malos espíritus», señala Paffi. «El carnaval es en realidad la fiesta del mundo subterráneo, de los muertos, y el mundo se vuelve al revés, con figuras positivas y negativas», explica.

Pero hay teorías más osadas, como la de Roslyn Frank, de la Universidad de Iowa y apasionada de la cultura vasca. En artículos publicados en la revista sarda 'Insula' sobre la relación entre los disfraces navarros y sardos apunta la tesis de un culto primitivo común al oso, un vestigio del Paleolítico cuyo rastro se encuentra en toda Europa. Debe recordarse que Cerdeña sólo fue romanizada en el 238 a.C. y ha mantenido un fuerte aislamiento genético.

Apoyando las tesis lingüísticas de un investigador sardo, Graziano Fois, Frank parte del euskera y cita el término 'hamalau', un ser que también se identifica como mitad hombre y mitad oso. La deformación de esta palabra entroncaría con 'mamu', la raíz de 'mamuthones', que también es 'fantasma' en vasco. 'Mamu' en sardo es espantapájaros. Frank también alude a las fábulas vascas del niño oso (Hartzkume). En otros rincones sardos hay tradiciones de este tipo, como en Samugheo, donde 's'Urtzu', el oso, es acosado por 'mamutzones', con cuernos de cabra. Irujo señala, en efecto, teorías que relacionan estos cultos con el fin de la hibernación del oso y cita los estudios de Juan Antonio Urbeltz, que encuentra en el modo de andar de los 'joaldunak' la imitación del paso del oso.

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