Calderón sustituye a Garrido al frente del Betis

El argentino militó en el club entre 1983 y 1987 y dejó una importante huella en la afición como delantero por su calidad entrega y carácter

N. B.SEVILLA
Garrido, junto a Ancelotti en el partido ante el Madrid. / Efe/
Garrido, junto a Ancelotti en el partido ante el Madrid. / Efe

El Betis hizo oficial a última hora de la tarde de este domingo el adiós de Juan Carlos Garrido, una noticia que en realidad era un secreto a voces casi desde que el entrenador valenciano aterrizó en el Benito Villamarín. La afición siempre se mostró contraria a su nombramiento porque deseaba la continuidad de Pepe Mel, ahora ya trabajando en el West Bromwich Albion con el respeto del que disfrutan los técnicos que ejercen en la Premier League.

Aunque sonaron como posibles sustitutos los nombres del veterano Paco Chaparro, de Pepe Bordalás -ex del Elche-, o de exjugadores como Ito y Juanito, de Roberto Ríos, ayudante de Mel hasta hace poco más de un mes, el sustituto es, según la propia entidad, Gabriel Humberto Calderón que militó en el club entre 1983 y 1987 y que dejó una importante huella en la afición como delantero por su calidad entrega y carácter. El argentino, de 53 años, firmaría por lo que resta de temporada y un año más. Es un trotamundos del fútbol tanto como jugador, cuando militó en casi una decena de equipos de su país, España, Francia y Suiza, como entrenador. Se estrenó en el banquillo en el Caen francés en 1997, de donde pasó al Lausana suizo. Tras su paso por Europa ha tenido una importante carrera en Oriente Medio, en donde ha dirigido a las selecciones de Arabia Saudí -a la que clasificó para el Mundial de Alemania 2006 y en donde también dirigió a Al-Ittihad y Al-Hilal-, Omán y Bahréin, y a equipos de Emiratos Árabes Unidos.

Garrido llegó con el pie izquierdo y acabó fulminado por esa manita que dibujó el Real Madrid el sábado, un equipo que abusó de un Betis agonizante que no supo defenderse ni atacar. La grada pidió a gritos la cabeza del técnico e insultó a sus jugadores al típico grito de «mercenarios» que no merecen vestir esa camiseta. Los de Heliópolis son un equipo desnortado, sin estilo, sin fe, sin juego y con una hinchada fiel pero muy exigente que en estas situaciones límite suele volverse en contra.

Tras disputarse la primera jornada de la segunda vuelta liguera, el Betis es colista con sólo 11 puntos, fruto de dos victorias, cinco empates y nada menos que 13 derrotas. Sin remate, ya que con sólo 16 goles anotados es el menos goleador de la Liga, y muy vulnerable atrás, con esos 43 goles recibidos que sólo empeora el Rayo, con 47.

Tras el duelo ante el Madrid, la plantilla se reunión sin el técnico durante dos horas y Matilla, uno de sus futbolistas, reconoció después que los culpables eran los propios jugadores. También se reunió el Consejo de Administración bético. Aunque oficialmente la plantilla decía estar con Garrido, su figura no produjo el cambio de tendencia deseado tras la polémica destitución de Mel, quien condujo al Betis desde el infierno de Segunda a la máxima categoría y el curso pasado lo clasificó para Eurocopa.

Lejos de mejorar, el equipo sigue en horas bajas y ya está a ocho puntos de la zona de permanencia. Con el exentrenador del Villarreal al frente, el pésimo balance es de sólo dos victorias, ambas en casa y en Copa ante el Lleida y la inútil frente al Athletic, que remontó en el choque de vuelta jugado en San Mamés,

Garrido es el cuarto entrenador destituido este curso, tras Mendilibar (Osasuna), Djukic (Valencia) y Mel. A partir de ahora, los rumores sobre el nuevo inquilino del banquillo se suceden. Se habló a lo largo del día del veterano Paco Chaparro, de Pepe Bordalás, ex del Elche, de exjugadores como Ito y Juanito, de Roberto Ríos, ayudante de Mel hasta hace poco más de un mes, y de la dupla Calderón-Hadzibegic.

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