«El lunes fue el primer día de la paz en Euskadi. Esto es irreversible; ya no hay marcha atrás»

Jesús Eguiguren dice que la izquierda abertzale "cumple los requisitos para ser legal", pero que llegará el día en el que deba admitir "el daño causado"

DAVID GUADILLASAN SEBASTIÁN
Foto: IGNACIO PÉREZ/
Foto: IGNACIO PÉREZ

La entrevista se celebra al mediodía. Unas horas antes, Jesús Eguiguren ha acudido al homenaje a Joseba Pagazaurtundua, asesinado por ETA en 2003. El domingo recordó a Fernando Múgica, caído a manos de la banda terrorista hace quince años. Entre medias, la izquierda abertzale presentó el lunes su nuevo partido (Sortu). El presidente del PSE no sólo mantiene su optimismo, sino que lo ha intensificado. Está convencido de que ésta es la buena. Y no sólo por los estatutos en los que se «rechaza» la violencia de ETA, sino porque hay una corriente de fondo que hace que todo parezca irreversible.

- ¿Y ahora qué?

- Los procesos de este tipo, de tránsito de la violencia a la paz, suelen llegar a una línea roja que no se ve pero que está ahí y que si se atraviesa no hay marcha atrás. Y en este caso la hemos pasado. Estamos en uno de los momentos más importantes desde la Transición.

- Hay quien sostiene que lo dicho por Rufi Etxeberria e Iñigo Iruin no es suficiente.

- Vamos a ver, todo el mundo se ha quedado impresionado por lo que dijeron. ¡No sé lo que tendrán que hacer si han hecho lo que les pedían los tribunales! Tendrán que ser los jueces los que decidan.

- ¿Usted cree que han cumplido lo expuesto en la Ley de Partidos?

- Yo espero que sí porque su apuesta por la política es irreversible en todos los sentidos. No sé lo que van a decir los tribunales; no soy un gran jurista, pero algo sé. Por lo menos yo he impartido clases de Derecho Constitucional y conozco la Ley de Partidos, y pienso que han cumplido las condiciones para ser legales.

- Le veo muy optimista.

- Queda mucho camino por recorrer. Hay que construir una convivencia y eso nos puede costar una década. Pero el lunes fue el primer día de la paz en Euskadi, porque esto es irreversible. Siempre se habla de la primavera de Praga, pero la primavera que siempre hemos esperado en el País Vasco ha llegado. Ahora hay que cerrar las heridas.

- Insisto, no todos piensan así.

- He visto a dirigentes del PP diciendo que tienen que seguir siendo ilegales. Eso es una irresponsabilidad porque tienen que decidir los tribunales. Si el PP sigue por ese camino los vascos le van a pasar factura. No todo vale para ganar elecciones. Es una cuestión de Estado. Los vascos no vamos a perdonar al PP si no ayuda a Rubalcaba y al Gobierno. La Transición dejó algunas heridas abiertas que ahora se pueden cerrar.

- Pero entiende que algunos les exijan más pasos. Da la impresión de que la izquierda abertzale quiere poner el contador a cero cuando hay 900 muertos.

- Claro que tienen que dar más pasos. Llegará el día en que deban reconocer el daño causado, el sufrimiento. Hay que avanzar en la reconciliación. Siempre he creído que en Euskadi será más fácil que en otras partes. Hemos ido a las mismas fábricas, a las mismas escuelas... Espero que este país acostumbrado a la convulsión y a la estabilidad se una otra vez, que vuelva el abrazo de Vergara.

- Pero con ese discurso parece que ha habido dos bandos iguales y no una banda terrorista. ¿No se legitima el mensaje de ETA?

- Claro que no ha habido dos bandos, pero sí una sociedad dividida.

- ¿No tendrían que pedir a ETA que deje las armas definitivamente?

- Creo que, en cierta medida, ya lo han hecho cuando han anunciado que rechazarán cualquier acción futura. La disolución de ETA es algo que todos los demócratas tenemos que exigir, pero que no se va a producir a corto plazo. Tienen unas estructuras, unos presos, y piensan que si se disuelven serán más débiles. De lo que se trata es de convencerles de lo contrario, de que si lo dejan todo será más sencillo.

- Supongamos que Sortu no pasa la criba legal. ¿Mantendrá la izquierda abertzale su apuesta?

- Lo importante no es si están en las elecciones, sino que han hecho una reflexión como todos los partidos hacemos en algún momento de nuestra historia. ¿La suya ha coincidido con unas elecciones? Sí. Pero es que en este país siempre hay elecciones. Se han dado cuenta de que el terrorismo y las txapelas del Che han pasado de moda y les generan más perjuicios que beneficios.

- Así que no tiene dudas de que su voluntad real es hacer política.

- Es que todo un movimiento social ha decidido sumarse a la paz a cambio de nada.

- Resulta difícil de creer.

- Aunque parezca lo contrario, es más fácil que una organización terrorista pare a cambio de nada que de algo.

- ¿Por qué?

- Porque si entablas una negociación, piensa que está al mismo nivel que un Gobierno. Y eso les genera contradicciones y problemas internos porque cuando se dan cuenta de que sus pretensiones son imposibles, se crean frustraciones y ganan los más radicales.

Sin futuro

- ¿No hay peligro de que todo falle?

- El peligro siempre existe. Puede que haya gente que quiera volver o que alguno de quienes han dado el visto bueno se eche para atrás. Pero una cosa es que quieran volver y otra que puedan hacerlo. El terrorismo vasco no es el islámico. Digamos que es 'VIP'. Recuerdo que cuando estábamos negociando en Oslo en el anterior proceso un alto cargo del Ejecutivo noruego me dijo: «es la primera vez que veo al representante de un gobierno con los pantalones arrugados y a los terroristas de punta en blanco». Eso demuestra como soy yo y como son ellos. ETA es producto de un movimiento político, y si este no le apoya, no tiene futuro.

- ¿Está seguro de que la declaración del lunes tiene el beneplácito de la banda?

- No lo sé, pero daría lo mismo. Las bases de la izquierda abertzale han decidido que esto se ha acabado.

- ¿No hay peligro de escisión?

- Nada, nada. Podría quedar algún grupito, pero carecería de apoyos, de fuerza, de todo... Si una ETA unida está acosada por la Policía, una ETA dividida no podría aguantar.

- ¿Qué es lo que más valora de lo del lunes?

- Más que el texto, lo relevante es quién lo leyó, quién lo elaboró, y que refleja el sentir de las bases. El papel había que hacerlo, pero lo importante es lo otro.

- ¿Tanto valor le da a Etxeberria?

- Creo en las personas y en la credibilidad de Rufi Etxeberria.

- ¿Confía en él?

- Absolutamente.

- ¿Le hubiese gustado estar en el Euskalduna?

- En el fondo sí, pero hubiese sido muy imprudente por mi parte.

- Pero envió una nota.

- Sí, fue una manera de estar sin estar y de mencionar a las víctimas como lo hacía Víctor Jara, empleando la palabra ausentes.

- ¿Ve factible reunirse de manera pública con Etxeberria?

- Desde el momento en que sean legales, habrá que hacer una reflexión conjunta; quizá sea la hora de que el lehendakari convoque una especie de mesa de Ajuria Enea. Lo que no puede haber son legales de primera y de segunda.

- Entenderá que su discurso genere chirridos en algunos sectores, sobre todo entre las víctimas.

- Puede que sí, pero siempre me he sentido muy cerca de las víctimas y ellas siempre me han apoyado.

- Usted fue muy crítico con el papel que estaba jugando el lehendakari, ¿ha cambiado de parecer?

- Me siento incapaz de criticar a Patxi López. De él solo he encontrado comprensión y apoyo. No es fácil ser lehendakari. Pero siempre he dicho que se puede arriesgar más, transmitir un mensaje ilusionante a la sociedad. Creo que ya lo está haciendo. Bueno, él es muy prudente y busca la unidad de los partidos. Ese es su papel. Yo soy más irresponsable.

- ¿Hay consenso con el PP?

- Hay un consenso, pero negativo: si hacemos lo que dice el PP, no hay problemas. Menos mal que tenemos a Rubalcaba que los torea con maestría.

- ¿Cuál es su relación con el ministro del Interior?

- Escasa. La de un guipuzcoano ingenuo al que Rubalcaba le vende motos. Pero le aprecio, le considero una buena persona y un gran político. La verdad es que no le suelo consultar lo que hago porque siempre me dice que 'no'.

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