Koldo Gil cede la victoria en la tercera etapa a Aaron Villegas y mantiene el liderato

El ciclista del Saunier Duval animó al del equipo Orbea para que no se derrumbase cuando le alcanzó a 300 metros de la meta

EFE LEINTZ-GATZAGA

El corredor del equipo Orbea Aaron Villegas se ha impuesto hoy en la tercera etapa de la Euskal Bizikleta 2006, una jornada entre Ispaster (Vizcaya) y el alto de Gatzaga, de segunda categoría, con 190,0 kilómetros de recorrido.

El ciclista del Saunier Duval Koldo Gil, que dejó un gesto para la historia al permitir ganar al corredor alicantino, animándole además a que no se hundiese al cazarle a 300 metros de la meta, sigue líder.

Gil y Villegas protagonizaron en la corta, pero dura, subida a Gatzaga uno de esas situaciones que perduran en la memoria de los aficionados al ciclismo y que reconcilia a este deporte con la imagen que de él se tenía antes de que le manchasen los turbios asuntos de dopaje que no le abandonan en los últimos años.

En unos 300 metros terribles para un Villegas a punto de caerse de bruces sobre el asfalto e interminables para un Gil que necesitaba toda la ventaja posible para fortalecer su liderato, nadie se acordó de la 'Operación Puerto', de Eufemiano Fuentes o de Manolo Saiz y el 'semidesnudo' maillot de su equipo, sino de la dureza y la grandeza de una especialidad que se ha hecho deporte de masas a base de grandes gestas y de nombres legendarios.

El líder de Saunier Duval ganará o no la carrera vasca, y todo apunta a que tiene más posibilidades que nadie, pero desde luego se ha hecho con un hueco en un sitio donde, entre otros, se encuentra el francés Laurent Jalabert, que en 1995 recordó, como hoy Gil, que a veces ganar no es solo llegar el primero. La actitud del navarro de Burlada, no obstante, no hizo sino justicia al enorme esfuerzo de Villegas y a la belleza de una etapa casi a la altura de su emotivo final.

El Euskaltel, a bloque

El corredor nacido en Moraira, después de haber buscado ayer protagonismo especial, volvió hoy a la carga justo en un momento cuando la carrera estaba en plena ebullición. Cuando casi todos iban a mil por hora, con un grupo cabecero de cinco corredores salido de otro de cuarenta que mantenía grandes diferencias sobre un pelotón del que tiraba a bloque el Euskaltel Euskadi.

El equipo naranja, víctima de un duelo táctico con el Saunier Duval para ver quien era el que antes le ponía el cascabel al gato de una escapada que amenazaba con destrozar la carrera y dejar a los favoritos sin opciones antes de las dos etapas decisivas, tuvo que apechugar con un "calentón" de aupa.

Esperaron mucho ambos equipos y el Euskaltel fue el primero que cedió en el envite. Así, se vio obligado a tirar con todo lo que tenía para ir recortando una desventaja que llegó a ser de cinco minutos. Pero, por delante, los grandes beneficiados de la numerosa fuga no estaban dispuestos a ceder y equipos como Comunidad Valenciana, Orbea, Kaiku y Wurth continuaron poniendo las cosas muy difíciles a los dos equipos, a priori, más fuertes de la prueba promovida por la Sociedad Ciclista Eibarresa.

El Saunier tira abajo la escapada

Tras pasar el grupo cabecero, ya reducido a 23 unidades, por primera vez por la cima de Gatzaga (km.150), en la bajada un ataque de Pecharroman provocó un corte de cinco corredores por delante, del que saltó Villegas dando una dimensión de gran jornada a una etapa de la que no se esperaba tanto.

Así, durante kilómetros la situación de carrera era de un hombre por delante, cuatro persiguiéndole, un grupo intermedio y el pelotón a tope. El relevo del Saunier Duval al Euskaltel en cabeza de la persecución dio nuevas fuerzas al pelotón de favoritos que parecía iba a tener que acordarse mucho tiempo de no haber respondido como debían al ataque del alto de Mandubia (3ª categoría/km.91).

El trabajo del equipo del líder daba sus frutos y fue deglutiendo todo lo que se encontraba en el camino hasta llegar al inicio de los 2,8 kms. de ascensión a Gatzaga. Hasta entonces, Villegas había aguando firme y bravo, pero con las duras cuestas finales pareció venirse abajo.

300 metros finales

Atacó por detrás Gil y apenas si pudo responderle David Herrero, que no logró alcanzarle. Cuando a 300 metros se encontró con Villegas, en lugar de pasarle como un obús, le animó a continuar e incluso le esperó para que obtuviese el merecido triunfo en una jornada que estuvo marcada al principio por una larga escapada de Gilles Canouet (Agritubel), que gozó de hasta 13 minutos de ventaja.

En ese "impasse" final, el navarro cedió entre una decena y una veintena de segundos que podrían ser decisivos de cara a una victoria final que se jugará fundamentalmente en la crono de mañana y en la última jornada del domingo en Arrate.