El TAU se impone a un rival que será pronto un viejo conocido

Los vitorianos jugarán frente al Real Madrid al menos tres veces en los próximos meses

AGENCIAS VITORIA

62 - Real Madrid (16+13+20+13): Sonko (4), Bullock (6), Scales (9), Hamilton (4), Reyes (9) -cinco inicial-, Hervelle (7), Rakocevic (19), Gelabale (2), Hernández Sonseca (2) y Fisher (-).

73 - Tau Vitoria (16+15+17+25): Prigioni (10), Hansen (10), Jacobsen (-), Scola (25), David (6) -cinco inicial-, Ukic (3), Erdogan (8), Splitter (11) y Vidal (-).

Árbitros: García Ortiz, Guirao y Sacristán. Excluyeron por personales a Reyes (m.38).

Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésimo sexta jornada de la primera fase de la Euroliga 2005-06 disputado en el Palacio Vistalegre ante unos 11.300 espectadores.

Parecía poco probable que el Tau se diese un paseo a costa del campeón de liga. Nunca hay que descartar nada cuando se trata del escuadrón vitoriano. Imperó la lógica porque sería injusto hablar de fiesta vasca en Vistalegre. Eso sí, el último cuarto sólo tuvo color visitante.

El primero reveló que dos hombres de primera fila, Pablo Prigioni en las filas vascas y Felipe Reyes en las blancas, andaban despistados. El segundo, que tanto un equipo como otro pueden transformarse en un vendaval contra cualquier rival. En el caso de los anfitriones, con matices. En el de los invitados, literalmente. En esta ocasión, sin embargo, hizo falta que Prigioni saliese de la confusión para que el Tau abriera la alas.

El 2-8 que abrió la contienda terminó en 16-16 pasado el corte de apertura. Prigioni ya había sido sustituido por cometer una pérdida seguida de falta antideportiva. Reyes también, aunque en respuesta a dos personales de ataque fuera de lugar. El equilibrio respondía a los méritos de cada uno con justicia.

En el segundo tramo apareció el manual del buen pívot que el hispano-argentino lleva grabado en los genes. El jugador más valioso de la pasada temporada clavó seis puntos segundos dentro de un parcial de 0-11 (21-26 m.17). El cuerpo a cuerpo de ese periodo se llevó por delante al francés Mickael Gelabale y, de nuevo, a Prigioni y a Reyes, que habían vuelto al parqué. A todos ellos les cayó la tercera.

El caso es que el Madrid, con un poco de aquí y otro de allá, dejó la cancha dos puntos por detrás (29-31). Estaba en la brecha y dispuesto a todo. Además, quería materializar ese ánimo cuanto antes, sentirse fuerte, ejercer de anfitrión seguro y dominante. Pudo conseguirlo nada más reanudarse el juego. Una serie de 11-4 abrió la diferencia más amplia de la tarde (42-35 m.25) y colocó al Tau ante la tesitura de hacerse valer o enarbolar bandera blanca. Es fácil adivinar qué opción eligió.

El campeón de la Copa apretó el acelerador, firmó un 7-13, culminó el penúltimo asalto por encima (49-48) y, de paso, dejó el terreno listo para liberar todo el poderío que guarda dentro. Lo descargó de golpe, cuando el Madrid creía que le tenía suficientemente sujeto como para impedirle una explosión de esa naturaleza.

Triple

Pero Prigioni había olvidado los titubeos, encontró los resortes que hacen funcionar su letal sociedad con Scola mientras el turco Serkan Erdogan cargaba uno de esos misiles triples que él sabe colocar tan bien en los rivales que dejan la línea de flotación adversaria descubierta.

Prigioni, Scola y el zarpazo del turco en el instante crítico (55-65 m.36) desmontaron al equipo del serbio Bozidar Maljkovic. La conmoción desembocó en una racha final desde la última ventaja local (55-53) de 10-20 que los madridistas maquillaron a beneficio de inventario. Ahora llega el Barcelona. Si los blancos quieren ir a la fase final de la Euroliga deben subir el ritmo.

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