Gorbeia desde Murua(1.481 m.)

Una combinación que permite disfrutar del Gorbeia sin exigir al montañero un esfuerzo fuera de su alcance

FERNANDO J. PÉREZBILBAO
Cima del monte Gorbeia./
Cima del monte Gorbeia.

La vertiente sur del Gorbeia ofrece los perfiles más amables y ondulados de esta emblemática cumbre vasca. Por ella discurren tantas sendas hacia La Cruz como nucleos urbanos existen a sus pies, todos ellos en terreno alavés: Murgia, Zarate, Manurga o Murua. Y aún más: rutas marcadas por los caminos que utilizaban sus más antigüos moradores: Egillolarra, Mairuelegorreta... Cualquiera de ellos sirve para adentrarnos en los mágicos parajes del Parque Natural más grande del País Vasco. Un entorno donde se puede disfrutar de frondosos hayedos, altos pastos, fauna salvaje, carboneras y la paz de uno de los espacios naturales mejor conservados de todo Euskadi.

Para la presente excursión hemos elegido la senda de Egillolarra en el ascenso y la de Murua en el descenso, una combinación que permite disfrutar del Gorbeia en todas su variantes paisajísticas sin exigir al montañero un esfuerzo fuera del alcance de la mayoría.

La marcha comienza en Murua, junto al cartel que nos indica que entramos en el Parque Natural de Gorbeia (0h.). En la fuente cercana podremos cargar las provisiones e agua. Seguimos por la carretera, que va dejando atrás el nucleo urbano. Sin apenas ganar altura y siempre con el río Zubialde a la derecha, el asfalto se va adentrando en la espesura de los bosques de haya y roble, una agradable compañia permanente hasta alcanzar los altos pastos cercanos a la Cruz. No tardamos en descubrir, a la derecha de la carretera, el Molino hidráulico de Marua (0h.20), una reliquia de los tiempos en los que cada muruatarra debía molerse la harina para hacerse el pan.

Embalses y cantera

Continuamos por la carretera, que por fin empieza ganar altura, alcanzamos el tramo de los embalses, y seguimos hasta encontrarnos con una valla y un paso canadiense (0h.40). Es el momento de abandonar, por fin, el asfalto. A la derecha, una cruz de señales nos marca tres sendas de ascensión a la Cruz. la de Murua, la de Egillolarra y la de las cuevas de Mairulegorreta. Nosotros elegimos la del medio (Egillolarra), la opción más directa y que nos permitirá disfrutar de todas las excelencias paisajísticas que ofrece el mayor Parque Natural de Euskadi.

Siempre rodeados por árboles autóctonos (robles, alisos, fresnos, hayas...) la senda asciende hasta un inesperado mirador de las antiguas canteras de Murua, paraje en la actualidad recuperado como zona de esparcimiento.

Continuamos la caminata mientras la diversidad botánica da paso a un uniforme, aunque no menos bello, bosque de hayas. Un poco más adelante una bifurcación balizada con otro poste de señales (0h.52) ofrece dos alternativas. A la izquierda continúa la ascensión más directa al Gorbeia por senda de Egillolarra, que discurre a través de los barrancos de Asunkorta y Zubialde y luego remonta las empinadas faldas de Arroriano. Por la derecha, el camino también lleva a la Cruz, pero da un rodeo para acercarse a las cueva de Mairulegorreta (a media hora de caminata), la más profunda de Euskadi con sus más de 12 kilómetros de galerías.

Nuesta opción sigue siendo Egillolarra, así que tomamos la senda de la izquierda que nos lleva por un gran hayedo en el que se pueden apreciar de forma esporádica restos de carboneras y viejas chabolas pastoriles. El camino no ofrece dudas, y cuando las hay, en algún cruce o bifurcación, estratégicos cairns o marcas de pinturas indican la ruta a seguir.

Según ganamos altura, el frondoso hayedo da paso a un tramo más abierto entre helechos y brezos, aunque de nuevo volvemos a caminar entre hayas para afrontar las duras rampas que llevan al collado y las ruinosas chabolas de Egillolarra (1h.45). De nuevo salimos a terreno despejado, que ya mantendremos hasta la cruz. La senda pasa junto a la fuente de Egillolarra (tapada) y asciende las lomas de Arroriano hasta su collado (2h.10), donde divisaremos ya La Cruz y tendremos también unas excelentes vistas de las peñas de Igiñiger. Ya sólo restará remontar las suaves y herbosas lomas cimeras hasta la redondeada cima (2h.30), presidida por la omnipresente y centenaria cruz.

Para retornar a Murua variaremos la ruta y los haremos por la senda del mismo nombre, un camino radicalmente distinto al de subida ya que discurre en todo momento por terreno despejado, siguiendo los cordales de Arroriano, Gonga y Saimendi hasta el mismo Murua. Para ello, retornamos al collado de Arroriano y cogemos la pista de la derecha. Nada más bordear la loma, un cairn a la izquierda nos indica un desvío hasta el refugio de Pagazun y su fuente (3h.00). De vuelta a la pista, descenderemos en una larga caminata hasta Murua (4h.15).