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Parque de La Florida. Los colosos de Vitoria
Están tan cerca que pasan desapercibidos, pero algunos de los árboles gigantes de este céntrico parque de la capital son monumentos vivos con más de 150 años de historia. GPS te ayuda a descubrirlos
16.11.07 -

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Los árboles singulares, los más viejos, grandes y hermosos, siguen fascinando a los seres humanos. Son monumentos vivos que superan la corta existencia de los hombres, cuyas generaciones pasan bajo su sombra y su protección. El Árbol de Gernika simboliza para los vascos esa relación profunda con la naturaleza y los antepasados. En algunos lugares de Álava como el Valle de Arana, la veneración por el bosque llega hasta el punto de celebrar una fiesta en el mes de mayo, ligada concretamente a un haya bajada del monte que se entroniza en la plaza del pueblo.
El Parque de la Florida de Vitoria, además de ser un privilegiado pulmón de la capital alavesa y un lugar de encuentros y citas, guarda una especial representación de estos gigantes que han alcanzado medidas colosales en un entorno urbano, algo que los hace más especiales todavía.
La partida de nacimiento de La Florida tiene fecha de 1820, cuando se construyó el ruedo que circunvala el actual kiosco de la música. Para la ampliación hasta los 32.454 metros cuadrados actuales se utilizaron los terrenos del desaparecido convento de Santa Clara, y por mucho que se han empeñado los urbanistas posteriores, no hay nada semejante en los nuevos espacios verdes de Vitoria. La pátina del tiempo ha dejado en La Florida un halo de romanticismo imposible de igualar: guarda gran parte de la memoria sentimental de los vitorianos en su sinuosa y laberíntica distribución de rincones para el baile, el paseo o la simple contemplación de tanta belleza.
Existe un itinerario botánico que recorre los 40 ejemplares más importantes con ayuda de hitos de piedra que informan de la especie, de su origen y del nombre común. A las 95 especies diferentes de árboles y 79 de arbustos que conviven en el parque hay que unir estanques, puentes, grutas, bancos, fuentes y estatuas que configuran un espléndido paraíso verde.
El único árbol singular
Para este final de extraño invierno hemos seleccionado un recorrido entre algunos de los más significativos árboles del parque. Entre los ejemplares que hay que visitar sin duda está la gran secuoya, único árbol singular de Vitoria, catalogado con ese título por el Gobierno vasco. Mide 40 metros de altura, 8 metros de perímetro de tronco y 16 metros de copa. Está en el patio trasero de una casa particular de la calle Magdalena, junto al colegio de Ursulinas y a 200 metros de la Florida. Fue plantado por Juan Ibarrondo hace 147 años, lo que lo convierte en uno de los seres vivos vitorianos más antiguos. También de visita obligada es la ‘bóveda mística’ o la ‘catedral verde’. Las metáforas se disparan para describir este pedazo de paseo de la Senda que es la continuación de la Florida hacia Armentia y los Montes de Vitoria. Los plátanos de sombra, en este caso, salen disparados hacia el cielo con unas dimensiones desconocidas.
Vale la pena buscar el tejo situado entre la catedral nueva y el Parlamento vasco. Es un árbol mitológico y ha llegado al máximo de su envergadura con una altura de veinte metros. Otra estrella de este firmamento verde es el haya de hoja de helecho, situado junto al paseo central, sin duda el árbol más bello de Vitoria por su armonía y su perfección. También el nogal negro americano sorprende por su belleza y envergadura de casi 30 metros de altura y sus 150 años de edad, uno de los más antiguos. Y recuerde, se trata de pasear con tranquilidad, de admirar su belleza, de sentirse felices por tenerlos tan cerca.

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