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Entre la vieja Castilla y Bilbao, una ruta por pueblos, calzadas y parajes naturales recuerda el próspero comercio de la lana en siglos pasados
09.03.12 -
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Rutas de la lana (Tierra de Cameros en La Rioja, Soria y Segovia). La senda del rebaño
Coger el coche y perderse por carreteras secundarias es la mejor forma de viajar al pasado. En cada pueblo, en cada ermita, en cada tramo del camino hay pequeñas pistas que hablan de costumbres ancestrales, oficios casi desaparecidos, fiestas, gastronomía, tradiciones y, en definitiva, pedazos de historia que merece la pena recuperar del olvido. Uno de los mejores rastros que podemos seguir para explorar ese rico patrimonio cultural es el de la lana. Desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX, su negoció alcanzó tal nivel de prosperidad en la Península que pasó a ser conocida entre los mercaderes de toda Europa como el ‘oro blanco’. Pobres o ricos, nobles o plebeyos, la lana era utilizada por todas las clases sociales para protegerse del frío, de ahí que su huella quedara bien señalada en todos los mapas.
Siguiendo los pasos que esta materia prima desde su producción en Tierra de Cameros (La Rioja), Soria y Segovia, hasta que zarpaba del puerto de Bilbao rumbo a Flandes, Inglaterra o Italia, una vez que había sido vendida en las ferias de Medina del Campo o a través del Consulado de Burgos, las Rutas de la Lana forman un itinerario ideal para descubrir prados y montes, ranchos de esquileo, villas históricas, antiguas calzadas, fabricas textiles y muelles marítimos.
> PRIMERA ETAPA: EL PASTOREO
La primera etapa del camino arranca Los Cameros, en La Rioja Media, una comarca que linda con Soria, al sur, y Burgos, al oeste. Situada en el corazón de la Sierra Cebollera, vivió su máximo esplendor en el siglo XVII gracias a la producción de los mejores vellones de Europa, procedente de ovejas merinas que los musulmanes habían ido introduciendo en España durante la Edad Media. Alrededor de la lana se creó toda una industria con multitud de oficios: esquiladores, apiladores, velloneros, moreneros, pelambreros, zagales… Todos los veranos, más de 200.000 ovejas eran conducidas por ganaderos trashumantes hasta esas tierras ricas en pastos frescos para ser despojadas de sus preciados abrigos.
En la localidad de Brieva de Cameros, un curioso museo construido en un antiguo rancho de esquileo explica con detalle cómo se llevaba a cabo todo el proceso. Tras la visita al rancho, un sendero que discurre por la ribera del río invita a recorrer el mismo camino que hacían pastores y rebaños antiguamente hasta llegar, en lo alto de un cerro, a un chozo y una ermita románica desde donde se divisa un bonito paisaje.
También merece la pena acercarse al pueblo vecino de Ortigosa de Cameros para conocer las Cuevas de La Paz y la Viña. En su interior, el agua ha esculpido caprichosas formaciones desde hace millones de años.
En tierras de Burgos
La ruta prosigue hacia la Venta de Puerto Piqueras, en el municipio de Lumbreras (Ctra. N-111, km. 272. 941468144). El edificio posee un interesante centro de interpretación de la trashumancia dedicado al universo pastoril. Una vez allí, lo ideal es aprovechar para reponer fuerzas y comer unas buenas patatas con chorizo o unos caparrones. No te marches de Cameros sin llevarte alguno de sus típicos productos artesanos: queso de cabra con denominación de origen, embutidos, patés, mermeladas y miel.
Dejamos atrás los campos riojanos, bordeando la Sierra de la Demanda, para adentrarnos en Burgos, en la comarca de Tierra de Pinares, un conjunto de doce pueblos que en tiempos de los Reyes Católicos constituían la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria. Sus trenes de carretas tirados por bueyes recorrían Castilla de punta a punta, cargados con toneladas de lana empaquetada, rumbo a los puertos del Cantábrico, desde donde partían a Europa y América. Tal era el volumen de mercancías que trasladaban los carreteros y arrieros de la zona, que la flota llegó a alcanzar más de 5.000 vehículos, según revelan documentos de la época.
La principal localidad de Tierra de Pinares es Quintanar de la Sierra, un buen sitio para hacer noche. Desde allí, se puede hacer una excursión a la Laguna Negra de Neila, a 2.000 metros de altura. En este paraje, que forma parte de un conjunto de lagos de origen glaciar, el primer sábado de julio se celebra cada año la popular Fiesta de las Tradiciones. Los habitantes de la zona recuperan por un día las costumbres y labores de sus antepasados y suben con las vestimentas típicas de los pastores a esquilar ovejas, lavar vellones y hacer tejidos.
De nuevo en ruta, el camino atraviesa la provincia de Soria en dirección a Segovia, con un alto en El Burgo de Osma, lugar muy recomendado para descansar, estirar las piernas y conocer su catedral y un casco histórico que refleja la importancia que tuvo en el pasado. Estamos ya en el pleno corazón de Castilla, pero aún queda mucho por descubrir.
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