El marketing no siempre conduce al éxito

Bon Jovi volvió a ser la banda más taquillera en 2013 sin necesidad de recurrir a las campañas comerciales

MIGUEL PÉREZ
Jon Bon Jovi durante un concierto./
Jon Bon Jovi durante un concierto.

La realidad demuestra que el marketing y el éxito no siempre discurren por el mismo camino, pese al empeño de los concursos televisivos y de un buen puñado de managers en sostener lo contrario. La publicación por Billboard de la lista de giras más taquilleras del año pasado así lo certifica con un dato que también es posible rastrear en temporadas anteriores: los artistas y grupos más rentables a nivel mundial no se corresponden, precisamente, con los más promocionados por la industria y las radiofórmulas. Y la mayoría de ellos ha rebasado la cincuentena

¿Cuántas veces un oyente español pudo escuchar el año pasado una canción de Bon Jovi en una emisora comercial? Y, sin embargo, al igual que sucediera en 2008 y 2010, la banda de Nueva Jersey fue en 2013 la que generó un mayor éxito global: recaudó 205 millones de dólares en noventa conciertos donde colgó íntegramente el sold out. 2.178.170 espectadores para 2.178.170 entradas de capacidad total de su tour Because We Can Tour

Pero su caso no es único. La tremolina armada estos días por el colapso de la venta de entradas para el concierto de los Rolling Stones en mayo en Madrid únicamente confirma que los grandes veteranos del rock denostados por una parte de la crítica porque continúen girando cuando son septuagenarios siguen en la brecha y arrastrando a una multitud de simpatizantes en cada cita. Lo ocurrido en nuestro país no es extraño. El año pasado los Stones fueron, junto con Bon Jovi, los únicos artistas que vendieron todo el papel de sus conciertos. Billboard les coloca en sexto lugar, con 126 millones recaudados en tan sólo 23 shows. Y algo parecido puede decirse de Scorpions, banda que hará de fuelle para incendiar el cartel del Azkena Rock de Vitoria.

Una de las razones del éxito de Bon Jovi estriba indudablemente en su energía en directo, la inteligente combinación de antiguos éxitos y nuevas canciones y una imagen de eterna juventud bien apreciable en su líder, Jon Bon Jovi. Pero también, y sobre todo, en la honestidad. Frente a los caprichos de artistas como Rihanna capaz de hacer esperar dos horas a su audiencia antes de salir al escenario, Justin Bieber otra estrella que ha exaltado en más de una ocasión los ánimos de sus fans u otros cantantes que abusan de las pregrabaciones, la banda creada en Nueva Jersey en 1983 rinde entre dos y tres horas de riguroso directo cada noche de concierto, te puede partir la mandíbula si le citas las palabras play back y tiene gestos que sólo pueden explicarse cuando alguien llega a una honrada madurez. Todavía se recuerda en Madrid su decisión de actuar gratis a causa de la crisis. O el ofrecimiento que hicieron a sus seguidores en abril del año pasado para devolverles el dinero de las entradas que ya habían adquirido cuando el histórico Richie Sambora decidió apearse de la gira «cansado de treinta años» de trayectoria en Bon Jovi.

Ese tipo de compromiso con su público es una de las razones que sitúan a los grupos más veteranos a la cabeza de la taquilla, aunque no la única. Importa, y mucho, la atracción natural hacia las leyendas del rock o el hecho de que un porcentaje muy sustancial de espectadores se corresponde con aficionados que crecieron con las bandas de los años 70, 80 y los primeros compases de los 90, ya que por edad y ocupación disponen de mayor capacidad adquisitiva.

Luego, también cuentan la espectacularidad y calidad de los shows, muy presente en el caso de los Stones, Madonna (la artista más taquillera de 2012), Bruce Springsteen (cuarto en el ranking de 2013, al llenar 36 de sus 53 shows, muchos de ellos en grandes estadios) o U2. La banda irlandesa se convirtió en 2011 en la más taquillera de la historia al contabilizar más de siete millones de espectadores y 700 millones de dólares de ingresos en su gira 360º. El récord anterior lo poseían Mick Jagger y sus muchachos, que recaudaron 558 millones con el tour A bigger bang, con el que rodaron durante más de dos años entre 2005 y 2007. También merece la pena detenerse sobre otro veterano del circuito, el cantante de Pink Floyd Roger Waters, que colocó The Wall como el tercer tour de mayor éxito en 2012 (con 142 millones de ingresos) y en el decimoprimero en 2013, con 81 millones de dólares.

Resulta significativo que en la lista del año pasado el segundo puesto lo ocupe el homenaje del Circo del Sol a otra histórica estrella del pop, Michael Jackson. O que Pink, una de cuyas características son los shows cargados de espectáculo, se sitúe en tercer lugar, con 147.947.543 dólares y 111 de sus 114 conciertos programados el año pasado llenos a rebosar.

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