Las vírgenes de Talgo

La advocación mariana ha sido una constante en los trenes de la empresa financiada por la familia Oriol, que son un referente mundial

MIKEL ITURRALDE @MIKELITU
Prototipo de Talgo en la estación de Guadalajara, octubre de 1942./
Prototipo de Talgo en la estación de Guadalajara, octubre de 1942.

Más allá de las críticas políticas de las fuerzas de la oposición, la concesión de la Medalla de Oro al Mérito Policial, con carácter honorífico, a la Virgen María Santísima del Amor ha pasado más bien desapercibida en la sociedad española. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, justificaba la distinción por la "estrecha colaboración" de la cofradía de culto y procesión Nuestro Padre Jesús el Rico y María Santísima del Amor con la Policía Nacional "en actos celebrados durante la Semana Santa". No es la primera vez que la devoción religiosa acapara reconocimientos oficiales. En septiembre de 2012, el Gobierno concedió la Gran Cruz de la Guardia Civil a la Virgen del Pilar. Y la reacción popular fue inapreciable; aunque quizá no sea sólo por desapego.

La práctica de la religión católica ha disminuido drásticamente en las últimas décadas. Pero España sigue siendo un país de Marías. Hay 6.398.966 mujeres a las que se les llama por ese nombre, ya sea en solitario o como parte de otro compuesto. Esto significa que 267 ciudadanas de cada 1.000 fueron inscritas de ese modo, por lo que no sólo es el apelativo más común, sino que también está muy por encima del segundo más frecuente, Carmen, repetido en 53 de cada 1.000 casos, es decir, en un 1.200.000 mujeres (Instituto Nacional de Estadística a partir de los datos del Padrón Municipal de 2013). Por no hablar de la costumbre, muy española, de que algunos varones lleven incorporado el nombre de María a su denominación masculina.

Tampoco es de extrañar esta simbiótica relación. Los textos evangélicos atestiguan la presencia del culto mariano ya desde los inicios de la Iglesia. Venerar a la Madre de Dios significa afirmar la divinidad de Cristo, pues los padres del Concilio de Éfeso, al proclamar a María Theotókos, 'Madre de Dios', querían confirmar la fe en Cristo, verdadero Dios. Y no olvidemos que, según la tradición católica, la Virgen, aún en vida, se apareció al apóstol Santiago cuando se encontraba junto a sus discípulos junto al Ebro la noche del 2 de enero del año 40. "Oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". Fue así que surgió la advocación de la Virgen del Pilar en España y, posteriormente, sus milagros y su tumba fueron los artífices del Camino de Santiago.

El culto a la Virgen se universalizó bien temprano, pero a raíz del Concilio Vaticano II cobra un especial carácter. "María, exaltada por la gracia de Dios, después de su Hijo, por encima de todos los ángeles y hombres, como la santa Madre de Dios, que participó en los misterios de Cristo, es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial", pronuncian los padres de la Iglesia.

'Virgen del Pilar' es precisamente la advocación mariana con la que Talgo bautiza su primera locomotora comercial (350-001), construida en 1949 en Estados Unidos porque en España no existe aún la tecnología para acometer el proyecto del ingeniero vizcaíno Alejandro Goicoechea Omar que financió José Luis de Oriol y Urigüen. En los talleres de American Car and Foundry (ACF), se fabricaron cuatro composiciones indeformables, no reversibles. Cada remolque se apoyaba sobre las dos ruedas traseras y, en su parte delantera, sobre el extremo de la caja precedente. El primer remolque descansaba sobre la locomotora. Tres composiciones fueron transportadas a España y una cuarta se quedó en EE UU. Las locomotoras fueron numeradas de la 1T a 3T, aunque pasaron a Renfe bajo la denominación serie 350. Las cabeceras fueron bautizadas con nombres de vírgenes: la ya citada Pilar, Aránzazu (350-002) y Begoña (350-003). Los recorridos de estos conjuntos del Talgo II (el modelo anterior desarrollado en 1942 nunca llegó a circular comercialmente) se iniciaron con trayectos entre Madrid y Hendaya, y finalizaron 22 años más tarde, en 1972, con un viaje entre Madrid y Palencia. Justo diez años después de que desembarcaran en España las tres primeras locomotoras, Talgo repatrió la cuarta composición de sólo seis remolques que se encontraba en EE UU. La máquina fue bautizada en nuestro país como 'Virgen de Montserrat' (350-004).

El proyecto de Goicoechea se hizo realidad. La idea original sobre la que se basó todo el desarrollo de los trenes Talgo (acrónimo de Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol) fue la sustitución de los coches convencionales de 26 metros de longitud con dos bogies por una sucesión de cajas cortas apoyadas en su parte posterior sobre un par de ruedas independientes, y su parte anterior sobre el centro de la parte posterior de la caja precedente. Así se forma una sucesión de triángulos virtuales cuyos vértices se enganchan en el centro de la base del triángulo precedente, que es a la vez punto de apoyo y punto de tracción. Mediante esta disposición, se consigue un sistema de guiado triangular que permite a las ruedas girar paralelas al carril y, en curvas, hacer que sea negativo el ángulo de ataque de las ruedas que giran sobre el carril exterior.

El tren que diseñó el ingeniero vasco (inicialmente Tren ALejando GOicoechea-TALGO, acrónimo que se mantendrá finalmente) era ligero, construido principalmente con aluminio; con bajo centro de gravedad, lo que le permite bajas cotas en todas las dimensiones verticales; guiado por los ejes, que implica un ángulo de ataque de las ruedas con el carril negativo o nulo; y con ruedas independientes, es decir, que no poseen un eje común por lo que cada una puede girar independientemente de la otra.

Para continuar con su proyecto, Goicoechea necesitaba una financiación importante, pero, con excusas de lo más variopintas, se encontró ante un muro de ladrillo. Ninguna administración ferroviaria de la época le apoyó. La banca, menos aún. Hasta que se encontró con José Luis de Oriol en el verano de 1942. El patricio bilbaíno, aunque arquitecto, impulsor junto a su suegro de Hidroeléctrica Española (hoy, Iberdrola), puso parte de su inmensa fortuna en la creación de la patente Talgo, identificado con el proyecto y con una fe absoluta en el ingeniero de Elorrio. Fe en el sentido puro del término porque acabó convencido con una simple exposición, sin prueba alguna y sin ver siquiera el tren, incorporando la letra de su apellido a la nueva empresa.

La fe del patriarca de los Oriol fue una constante en su vida y la devoción a la Virgen, especialmente a la del Pilar, otro de sus firmes credos, herencia permanente en la familia. De hecho, la mayor parte de sus propiedades rinden homenaje a la patrona de la Hispanidad. Bien en la entrada a la antigua finca de la familia en el Cerro del Coto (uno de los centros de formación más importante de los legionarios de Cristo); en los muros de San Joseren de Neguri; en el monte de Pozuelo, que se conoce con el nombre de la citada Virgen (donado a la Legión de Cristo en 1980); o en el palacio donde habitaba, hoy propiedad de la Fundación Mapfre (había una capilla en la que se ofrecía misa diaria y que se ha convertido en museo de arte sacro); y que todos sus hijos lleven María como segundo nombre, según relata José Antonio del Moral, experto en comunicación 'on line'.

Advocación a la Virgen

Hasta la entrega de los trenes en 2004 de la serie 102 a Renfe (en origen Talgo 350, popularmente conocidos como 'Patos' por la forma aerodinámica del testero de las máquinas que recuerda a estas aves), todas las locomotoras que han remolcado este materia, han sido puestas bajo la advocación mariana. De esta forma, recibían los nombres correspondientes a las devociones de las patronas de las capitales o regiones de España por las que circulaba el material.

El nacimiento de la advocación se inició en 1950, cuando llegaron de EE UU las primeras unidades, junto con los coches del modelo Talgo II. Todos los vehículos se transportaron en barco, pero la póliza del seguro era de tal magnitud que los Oriol decidieron no suscribir documento alguno y se encomendaron a la protección de la Virgen. Las tres primeras locomotoras recibieron la advocación de las patronas de la Hispanidad, Gipuzkoa y Bilbao. Y esa práctica continuó hasta hace bien poco.

Aunque los trenes eran propiedad de Talgo, cuando los compró Renfe decidió mantener esa tradición, al punto que cuando reincorporó al parque español la locomotora que se había quedado en EE UU la bautizó como 'Virgen de Monserrat' porque el servicio que iba a cubrir, aparte del primer viaje entre Madid-Hendaya, se implantaba en Cataluña.

De peculiar diseño para la época, el Talgo I de Goicoechea fue apodado como 'tren oruga'. Se le dotó de una cabeza tractora diésel con un diseño aerodinámico. Sólo fue utilizado como tren experimental de ensayo, pero alcanzó los 135 kilómetros por hora descendiendo La Cañada (Ávila) sin ningún problema en enero de 1944. El convoy se perdió en un incendio, al parecer, fortuito.

El 2 de marzo de 1950, Franco inaugura oficialmente los Talgo II con un viaje Madrid-Valladolid, aunque hay que esperar al 14 de julio para el inicio del servicio comercial en la línea Madrid-Hendaya con cuatro trenes semanales a una velocidad máxima de 120 kilómetros por hora. Pese al espectacular diseño y la revolucionaria tecnología, este modelo no cosechó los resultados esperados en su explotación, debido a su irreversibilidad (sólo un sentido de marcha), indeformabilidad y menores dimensiones de las cajas, por lo que pronto fue retirado del servicio, según aseguran Manuel Galán Eruste y Miguel Cano López-Luzzati ("Talgo.1942-2010. De un sueño a la alta velocidad". Carin Producciones).

El servicio comercial del Talgo III, con su popular librea en rojo y plata, comenzó en la línea Madrid-Barcelona el 15 de agosto de 1964. Pasados tres meses, se inauguró el servicio Madrid-Hendaya/Irun, vía Valladolid. La conexión con Bilbao tuvo que esperar hasta julio de 1965. Evidentemente, se recoge la advocación mariana y las locomotoras se bautizan con el nombre de las vírgenes españolas.

Los colores plata y rojo del nuevo tren pronto se popularizarían a lo largo y ancho de la geografía española. En sus inicios, el Talgo III estaba considerado el "producto de alta gama de Renfe" y así se reflejaba en el precio. El suplemento Talgo instaurado en 1964 significaba un importe, en pesetas por kilómetros, cercano al 50% de la tarifa general de primera clase.

Y, además, ha sido un tren de récords. Una de las locomotoras que arrastraba este tipo de convoy, de nombre 'Virgen del Rosario', tiene la marca de Renfe en lo que se refiere a distancia recorrida: 7,4 millones de kilómetros en 38 años. Un Talgo III se ocupaba del servicio de "mayor longitud de la red ferroviaria española": Barcelona-A Coruña, vía Tarragona-Lleida-Pamplona-León, de 1.390 kilómetros. En junio de 1966, una composición del 'rojo y plata' circula por primera vez en España a 200 kilómetros por hora. Lo realiza con locomotora 2000 T durante unas pruebas entre Sevilla y Los Rosales. En mayo de 1972, un tren con suspensión neumática, arrastrado por la locomotora Renfe 3005 T 'Virgen de la Bien Aparecida', alcanza los 222 kilómetros por hora en la línea Madrid-Barcelona, entre las estaciones de Azuqueca y Meco, en Guadalajara. La marca Talgo alcanza fama mundial y varios países se interesan por la patente de tecnología española.

Llevar el nombre de la Virgen no es una eximente para librarse de accidentes. Cuatro siniestros importantes han tenido como protagonistas unidades de la marca. El más grave fue el ocurrido el 15 de diciembre de 1978, en la estación de Manzanares (Ciudad Real), al descarrilar el Talgo Madrid-Sevilla-Cádiz. Murieron trece personas y resultaron heridas otras doce. El 30 de junio de ese mismo año se produjo un aparatoso accidente en la localidad valenciana de Buñol, al chocar el tren Talgo 352 de la línea Madrid-Valencia contra un camión atascado en un paso a nivel cercano a dicha localidad. A consecuencia del encontronazo, hubo que lamentar un muerto. El 10 de septiembre de 1977, el 'Mare Nostrum' colisionó, en las cercanías de Valencia, con un tren de vía estrecha, línea Grao-Valencia, que procedía de esta última ciudad; el siniestro ocurrió en un cruce automático. El balance del accidente fue de seis muertos y veintitrés heridos, pertenecientes todos ellos al convoy de vía estrecha. El 15 de julio de 1980, la colisión en la estación de Torralba (Soria) de un Talgo Barcelona-Madrid con un tren de mercancías que se hallaba detenido en la misma dejó 17 muertos y 22 heridos.

Virgen del Buen Camino

Las anécdotas de la firma española con sus advocaciones también son considerables. Un telegrama enviado desde Francia a los talleres de mantenimiento de Pueblo Nuevo en Barcelona aseguraba que "La Virgen de la Bien Aparecida está mal de pestañas". Los franceses no pretendían ser irreverentes ni mofarse de la patrona de Cantabria; simplemente advertían que la locomotora 3005-T que realizaba el servicio a Ginebra debía ser sometida al torneado de las ruedas, advierten Galán y Cano.

El primer viaje de un Talgo III entre Madrid y Sevilla en abril de 1965 también sufrió una incidencia. La locomotora 2010-T (352-010 para Renfe) debía encabezar el convoy, pero se encontraba en la factoría de Babcock&Wilcox. El hijo del patriarca y presidente de la compañía, José María Oriol y Urquijo, decidió que para la presentación de su tren en Andalucía hiciera el servicio la 'Virgen Peregrina' (352-002 o 2002-T), la misma locomotora que cubrió el primer recorrido de Madrid a Burgos, cuando el general Franco inauguró la línea en julio de 1968.

La advocación mariana que menos tiempo se ha mantenido ha sido 'Virgen del Rocío', nombre con el que se bautizó la segunda cabeza motriz del Talgo XXI (serie 355 en Renfe), posteriormente denominada BT. La máquina perdió los colores plata-rojo al ser adquirida por el Gestor de Infraestructuras Ferroviarias, cuyo objetivo era la construcción y, en su caso, administración de las nuevas infraestructuras ferroviarias. En enero de 2005 esa tarea fue encomendada a la recién creada Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), que se separaba de Renfe operadora. El azul celeste fue el color del la nueva unidad adscrita en principio a la línea de alta velocidad Madrid-Zaragoza-Alicante para trabajos de auscultación y mantenimiento, que luego cambió por los corporativos blanco y verde. Además de la librea, perdió el nombre original. Existe otra cabeza motriz BT.002 (serie 355-002) llamada 'Virgen de los Reyes'.

Es un tren completo, a diferencia de los trenes de la serie 102 ('Patos') o los de la 130 ('Patitos') de Renfe que, a pesar de ser completamente construidos y diseñados por Talgo, tienen las cabezas motrices separadas de los coches de la marca, que van íntimamente unidos. Aunque no han existido ofertas comerciales para estos trenes, ni para otro prototipo como la locomotora L-9202 de Talgo (primera máquina del mundo eléctrica y bitensión para alta velocidad), las investigaciones realizadas por estos trenes en sistemas como los bogies de rodadura desplazable han dado como fruto la serie 130 de Renfe.

Lo más curioso de la advocación mariana de la patente española más reconocida internacionalmente, que se cortó en 2006, es la predilección por una de las vírgenes españolas, cuyo nombre han repetido hasta en cuatro ocasiones. Además de la primera locomotora del Talgo II, se ha bautizado así a la máquina del Talgo Pendular 354-005, una de las cabezas motores del Talgo XXI (serie 355 en servicio del Adif) y finalmente el prototipo del Talgo 350 (actual 'Séneca', laboratorio rodante de Adif), la primera con tracción eléctrica de alta velocidad. ¿Adivinan el nombre? Efectivamente, 'Virgen del Pilar'.

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