Cinco excursiones de invierno

Ascensos desde Lanestosa, Artziniega y Mañaria para toda la familia y con fantásticas vistas

FERNANDO J. PÉREZ
Subida a Montenegro desde Artziniega./
Subida a Montenegro desde Artziniega.

Quien piense que montaña e invierno son incompatibles se equivoca. Solo se trata de elegir el día adecuado y el monte oportuno. En esta época de frío, lluvia, nieve y días desapacibles, la meteorología siempre ofrece alguna tregua (parece que este fin de semana lo hará) para disfrutar de una buena jornada montañera. Aquí proponemos cinco cumbres para hacerlo. El denominador común de todas ellas es su cómodo acceso (aptas para toda la familia) y su proximidad a macizos y sierras de mayor envergadura de las que se convierten en inmejorables miradores en estas fechas en las que la nieve suele cubrir sus cumbres.

1. MONTENEGRO, desde Artziniega (Álava)

Al Este de Artziniega, en los confines noroccidentales de Álava, se alza una modesta línea de lomas que separa los valles de Aiara (Álava) y Mena (Burgos). Su cumbre más destacada es el Montenegro, lo que le sirve para figurar como monte 'centenario', aunque también están Utxati (511 m.), al sur, y San Miguel (652) y San Bartolomé (579), al norte.

Montenegro es solo uno de los nombres de esta atalaya de amplias vistas hacia los imponente farallones de Sierra Gorobel/Sálvada, Gurdieta y Castro Grande. Prácticamente por cada una de sus vertientes -y los pueblos que le rodean- es conocida con una denominación. Montenegro en Retes de Tudela, al sur; Peñalba en Artziniega, al este; y Tablas en los mapas. En realidad, como suele suceder casi siempre en las montañas, esos nombres se refieren a parajes del entorno de la cumbre que cada pueblo que lo rodea hace suyo.

Su modesta altitud, las antenas de la cima, con su consiguiente pista de servicio que parte de Retes, y las numerosas pistas forestales que surcan sus laderas reducen las posibilidades 'alpinas' del Montenegro. La parte positiva de ello es que la convierte en una opción típicamente invernal. Aunque tampoco hay que confiarse, ya que la numerosa cabaña bovina que pasta en la zona convierte sus caminos en verdaderos barrizales.

En Artziniega, hay que dirigirse por la carretera que lleva al cercano Santuario de La Encina -de visita obligada- y, en la últimas casas antes de abandonar el municipio, seguir por la izquierda la Avenida Zaldua. La calle cruza el barrio El Soto y comienza a ganar altura cuando deja atrás las casas y se convierte en un camino vecinal. Pasa junto a un depósito de aguas y llega a una bifurcación con un poste de señales de PR. Nuestra ruta sube por la derecha, hasta la pequeña barriada Las Caserías, donde muere el asfalto (0h.20').

Hacia la izquierda, un camino se adentra en el bosque y remonta, desechando desvíos a izquierda y derecha, hasta un portillo en medio del pinar, desde el que descendemos a un amplio cruce de pistas. (0h.35'). La de la derecha viene del alto de Los Heros, en la carretera entre Artziniega y Balmaseda, así que proseguimos la marcha por la izquierda. El objetivo es recorrer toda la ladera oriental de la montaña hasta ubicarnos en la vertiente sur y alcanzar por ella la cima. Desechando de nuevo los desvíos que salen al paso, la pista apenas gana altura hasta su tramo final y no ofrece más dificultades que el barrizal en el que se convierte en algunos tramos.

Justo al final del bosque alcanzamos otro cruce. Las pista de la derecha asciende directamente por el cordal hasta las antenas cimeras. El buzón y el vértice geodésico se encuentran, en el borde mismo del cortado, unos metros más allá (1h.45'). Destacan las vistas a Sierra Sálvada y Gurdieta y Castro Grande, aunque el pinar que crece al suroeste amenaza con ocultarlos en no mucho tiempo.

Se puede volver a Artziniega por el mismo camino, aunque resulta más divertido completar la vuelta a la montaña. Descendemos para ello por la pista de servicio de las antenas, aunque justo antes de entrar en el joven pinar seguimos a la izqueirda un camino carretil que pierde altura, más abajo se adentra en una chopera, pasa junto a un curioso muro circular y llega a un cruce justo donde los chopos ceden el terreno a los pinos. Aquí hay que seguir la pista de la derecha, que recorre toda la montaña a media ladera hasta desembocar en la pista que lleva al alto de Los Heros y por la que hemos pasado antes. En vez de volver (izd.) al cruce de la subida, buscamos una variante por la derecha, en una cercana bifurcación, donde cogemos el vial de la izquierda, que acaba por enlazar con la ruta de subida.

2. SAIBI, desde Mañaria (Bizkaia)

Saibi es una cumbre que se alza al Oeste de Urkiola y une los macizos de Eskuagatx y Anboto. Desde el santuario, su cercanía y el escaso desnivel que salva convierten su ascensión en poco más que un paseo mañanero 'Senda del Santuario de Urkiola'. No tiene nada que ver, sin embargo, si la subida se acomete desde el fondo del valle, desde Mañaria. En ese caso, la ruta remonta, llega al barrio de Urkioleta, supera el barranco de Iturriotz y asciende por el cordal hasta la cumbre.

En Mañaria, seguimos la carretera en dirección a Urkiola hasta la rotonda que hay a la salida del pueblo. Aquí cogemos la carretera (dcha.) que se dirige al barrio de Urkioleta pasando junto a las canteras y la reformada ermita de San Lorenzo. El asfalto termina en el último caserío del barrio, (0h.40'). Continuamos por la pista forestal, dejamos atrás un antiguo cargadero de mineral y cruzamos el río en un agradable paseo que discurre junto al cauce del arroyo Iturriotz.

Al final del pinar, la pista empieza por fin a ganar altura a la vez que se aleja del río. Al final del repecho hay una trifurcación, donde seguimos la pista de la izquierda, que llanea hasta cruzar de nuevo el río (1h.05'). Entramos en un bonito hayedo trasmocho por el que remontamos ya sin descanso hacia la cabecera del barranco, hasta salir al cordal por el collado Akalarra (1h.40'). Solo nos queda ya remontar la divisoria (izd.) hasta la cima (2h.10') y su gran cruz, que recuerda a los gudaris muertos durante la guerra civil en esta montaña, donde aún son visibles los restos de las trincheras.

Si nos conformamos con lo realizado, el descenso se realiza por la ruta de subida para estar de vuelta en Mañaria en poco más de hora y media. Más interesante (aunque algo más largo) es retornar al Mañaria completando una ruta circular por Urkiola y la Senda Mágica, que baja del Santuario hasta el valle. Si optamos por esta opción, desde la cima hay que dirigirse por la loma cimera hacia el Sur, hasta una pista que seguimos por la izquierda y que nos lleva sin pérdida siguiendo los postes de señales hasta el puerto de Urkiola (2h.45'). Continuamos por el aparcamiento que hay en el hayedo (izd.), junto al mismo alto, por el que enlazamos con la conocida Senda Mágica, un ancestral camino por el que transitaron hasta reyes y que unía el Santuario con el valle. La calzada, profusamente balizada para evitar extravíos, desciende hasta Santigaztelu y el caserío Gatzagieta (3h.15') y, ya bajo el imponente perfil del Untzillatx, continúa por el collado Elosu y pasa junto a la ermita de San Martín (3h.45'), antes de afrontar los dos últimos kilómetros entre bosques, prados y caseríos hasta retornar a Mañaria (4h.10')

Por cierto, cuenta la leyenda que en el Saibi hay un tesoro escondido. Su ubicación es un lugar desde el que por la noche se ve la luz de la lámpara del Santuario de Urkiola. Sólo hay que buscarlo...

3. ENEABE, desde Saldropo (Bizkaia)

Eneabe es una cumbre de las estribaciones de la sierra Gorbeia que se alza sobre el remoto municipio vizcaíno de Ubide, casi en el límite con Alava. Esta ubicación y sus modestos 782 metros le convierten en un excelente mirador de la cumbres -nevadas en esta época- del principal macizo de Bizkaia.

Para los que no se quieran complicar la vida, la pista de acceso al repetidor de la cumbre y que parte desde Ubide permite llegar a ella casi sin pisar tierra en poco más de media hora. Son algo más de dos kilómetros de suave subida por asfalto y cemento hasta las antenas. Desde allí se llega al cercano buzón situado en el extremo de la loma cimera.

Pero hay otra opción más montañera. Y por supuesto más interesante y divertida. Parte del puerto de Barazar y permite disfrutar de una entretenida excursión por paisajes naturales y excelentes vistas, también al Gorbeia y las cumbres que le rodean.

En el mismo alto de Barazar, junto al bar Bengoetxea, parte la pista que se adentra en terrenos del Parque Natural de Gorbeia y alcanza el área recreativa del humedal de Saldropo. Pero nosotros no llegaremos hasta allí. Tras desechar un primer desvío a la derecha, a medio camino de Saldropo, entre dos pinares, nace una ancha pista a la izquierda que llanea junto al humedal y ofrece unas bellas vistas del Gorbeia. El camino llega a un cruce junto a un arroyo (0h.40'), donde seguiremos por la ruta principal, dejando a la derecha el precioso hayedo de Otzarreta.

Es hora de ganar altura para acercarnos a nuestro objetivo, aunque lo hacemos con suavidad y siempre por la pista, optando por el vial de la derecha en una bifurcación cercana. Un último repecho por el interior del pinar nos sitúa en un collado (1h.00'). Es el momento de abandonar la ruta principal y coger, a la izquierda, una pista forestal, muy propensa a embarrarse, que remonta con ganas hacia el pinar superior.

Alcanzado éste, un difuso camino asciende sin miramientos hacia su punto más alto, otro collado entre la cima menor del Upeta y el Eneabe. Desde ella divisamos, a tiro de piedra, las antenas. Cogemos la pista herbosa que asciende hacia la derecha, camino de la más grande.

Para alcanzar el punto culminante deberemos bordearla y continuar unos metros por el cordal hasta el mugarri y el buzón que lo señalan (1h.20'). A nuestros pies, aparece la pista que lleva hasta Ubide y, en dirección opuesta, al Este, Gorbeia y las peñas de Aldamin, cuyas vistas quedan obstaculizadas por el más cercano Arralde.

Si hemos planificado la travesía dejando un vehículo de auxilio en Eneabe, podemos descender hasta el pueblo. En caso contrario, deberemos volver a Barazar por la ruta de subida.

4. GEBARA/ALDAIA, desde Guevara (Alava)

La comarca de la Llanada alavesa se encuentra rodeada por una serie de pequeños macizos. Hacia el norte, el cordal encargado de marcar sus límites es Aldaia, una serie de alomadas cumbres que apenas se eleva doscientos metros sobre la planicie y que son una excelente Atalaya de sus 'hermanas' mayores que se elevan al Norte, las sierras de Aldaia y Aizkorri. A su vez, la sierra de Aldaia separa la Llanada del valle de Barrundia. Sus principales cotas son Gebara, Aldaia, Cruz de Larrea y Berein. Las dos primeras las uniremos en travesía en esta excursión desde el pueblo de Gebara, en el límite occidental del macizo.

Desde la iglesia nos dirigimos hacia el Noreste dando cara a las ruinas de su castillo. Pasamos unos chalets y llegamos al Palacio de Guevara, del que solo queda en pie una torre. Ante él, cruzamos una compuerta y seguimos hacia el Norte hasta un collado, donde hay que tomar un desvío (dcha), que lleva hasta un depósito de aguas. Allí la pista se convierte en una senda que, pegada a una alambrada, lleva hasta las ruinas del castillo, que ocupan la cumbre (0h.30') y con privilegiadas vistas tanto de la Llanada (SE) como de las sierras y Elgea y Aizkorri (N). Fue construido en el siglo XV y destruido a finales del XIX por orden del general Martín Zurbano, al igual que el cercano palacio, para que no sirviera de refugio a los carlistas.

Tras asombrarnos de las dimensiones de la fortaleza, seguimos el cordal (E). El amplio sendero llega a un cruce de caminos y sigue de frente (E) hasta una compuerta que da acceso a una amplia pista en un collado. Es el camino de servicio de la antena que corona el Aldaia, que viene de Etura, así que no tenemos más que seguirlo hasta el punto culminante del macizo (1h.10').

Después de disfrutar de nuevo de las vistas, retornamos ya hacia Gebara. Desandamos la ruta de subida hasta el collado, cruzamos la valla y remontamos hasta el siguiente cruce, donde en vez de continuar subiendo hacia el castillo tomamos, a la izquierda, un camino que bordea el monte por su vertiente sur y confluye con el camino de subida junto al Palacio de Guevara. Allí retomamos el camino ya conocido para volver a Gebara (2h.15')

5. MORTERA, por Lanestosa (Bizkaia)

Separado de la sierra de Hornijo por el río Gándara, el Mortera o Busta es el tercer pilar que cierra Ramales por el sur. Entre el San Vicente y El Moro, esta aprupta cumbre parece inaccesible desde la localidad cántabra. Y lo es. Hay que rodearla y buscar sus vertientes más meridionales para encontrar accesos aptos para una matinal montañera sin pretensiones escaladoras y en la que podremos disfrutar desde su cumbre de la excelentes vistas que ofrece de la ya citada sierra de Hornijo y de las de Armañón y Ordunte, que cierran el valle de Karrantza por el Norte y el Sur, respectivamente.

Y es en esa búsqueda donde encontramos Lanestosa, pequeña y remota localidad vizcaína en el límite mismo con Cantabria y comprimida en el valle alto del río Calera. Lanestosa debe su existencia a su valor estratégico en el período de formación del Señorío y su situación en la ruta que enlazaba el norte de Burgos con el mar. Su pequeño tamaño no le impide contar con una rico patrimonio arquitectónico, civil y religioso, que no hay que dejar de visitar aprovechando la excursión montañera.

La excursión comienza en la plazoleta que hay saliendo ya del pueblo, junto a la carretera N-629 en dirección a Burgos. De ella parte una pista de cemento que sube (O) hacia las casas desperdigadas por la ladera este del Mortera. El camino asciende en fuerte pendiente al principio, aunque en la primera bifurcación cogeremos la opción de la izquierda, en la que la cuesta se modera drásticamente hasta llanear durante un tramo.

El asueto dura poco. Pronto se retoma la ascensión, tras una gran curva, por una vía sin opciones de pérdida hasta desembocar, ya en el redondeado y humanizado cordal cimero, en una carretera (0h.25) que conecta las distintas explotaciones agricolas de la zona. A la derecha se divisa la cumbre del Mortera.

Hacia ella nos dirigimos descendiendo unos metros por el asfalto, hasta coger, a la derecha una pista que cruza entre varias vaquerías y luego se dirige por la parcelaria hacia nuestro objetivo. Es un tramo sin problemas, en el que apenas se gana altura y en el que sólo al final repunta hasta alcanzar una tenada en la base misma del lapiaz cimero. Allí muere el camino, en el que probablemente nos habremos cruzado con algún tactor o todoterreno.

El tramo final, apenas medio centenar de metros, lo realizamos a la brava entre las rocas, teniendo siempre cuidado de no dar un mal paso en este terreno kárstico, siempre incómodo. Desde el cobertizo se observa la cruz que señala la cumbre, así que no hay problemas de extravío. El original buzón (1h.05) data de 1974 y fue colocado por el Grupo de Montaña de Iberduero.

Desde la cumbre, domina la vista el macizo de Hornijo, hacia el oeste, con el espectacular Pico San Vicente justo enfrente, al otro lado del profundo cañon del río Gándara. A nuestros pies, Ramales (N) y hacia el oeste, la Peña del Moro, ofrece también su bella y escarpada vertiente cántabra, al Sur las redondeadas líneas de la sierra de Ordunte, nevada en esta época, llenan el horizonte. Con las debidas precauciones, se puede recorrer el senderito que surca la arista cimera para apreciar la vertiginosidad del resto de vertientes de la montaña. En todo caso, deberemos volver a la cumbre para descender por la ruta de subida. Buscar otro camino en este áspero lapiaz nos puede meter en probemas.