La ‘nueva cara’ de Mike Oldfield

El compositor y multiinstrumentista británico edita su primer álbum en seis años. En esta ocasión, pone la voz el joven Luke Spiller, un defensor de la vistosidad en el rock

CARLOS BENITO

La carrera de Mike Oldfield es un vaivén continuo entre sus dos facetas: por un lado está el compositor de largas suites, mayormente instrumentales, que se nutren de universos como el rock sinfónico, la música clásica, el legado celta o el tecno; por el otro, tenemos al autor de canciones pop, certeras píldoras de tres o cuatro minutos que en varias ocasiones han logrado trepar a lo alto de las listas e incluso incorporarse a la memoria colectiva. Oldfield es el creador de Tubular Bells, Hergest Ridge, Ommadawn o Amarok, imponentes en su escala y su ambición, pero también de Family Man, Moonlight Shadow, To France o Islands, caramelos melódicos que se instalan cómodamente en el cerebro del oyente tras la primera escucha. Pues bien, el multiinstrumentista británico edita nuevo álbum el lunes que viene hace su número 25 en estudio y es el primero en seis años y esta vez les toca el turno a las canciones: no es la enésima versión de Tubular Bells, aquel asombroso disco de debut que en algunos tramos de su carrera ha pesado como una losa, sino Mike Oldfield en su versión más ligera.

Y eso, en el planeta Oldfield, implica una pregunta inmediata: ¿quién canta? Si exceptuamos aquel Heavens Open de 1994 en el que el propio compositor asumió las tareas vocales (un álbum que, para marcar la diferencia, decidió firmar como Michael Oldfield), nuestro hombre ha recurrido tradicionalmente a cantantes para interpretar sus piezas más pop y, de paso, para ahorrarse la tarea de ejercer como centro único de la atención, algo que jamás le ha gustado mucho. La más recordada es la escocesa Maggie Reilly, que estuvo con él desde 1980 hasta 1984 e intervino en sus grandes éxitos comerciales de la época, pero la lista de artistas que han prestado sus cuerdas vocales a Mike Oldfield es extensa, con nombres como Jon Anderson, Roger Chapman, Barry Palmer, Bonnie Tyler, Kevin Ayers, Anita Hegerland o Aled Jones. Para Man On The Rocks, que así se titula el disco nuevo, Mike Oldfield ha tirado de una promesa, un semidesconocido al que conoció a través de su sello: Luke Spiller es el cantante de The Struts (algo así como Los Pavoneos), un cuarteto de Derbyshire que editará este año su álbum de debut.

Tal como insinúa el nombre de su banda, Spiller es un decidido partidario de la vistosidad en el rock and roll, un amante de las capas de Freddie Mercury, el maquillaje de Marc Bolan o los abalorios de Keith Richards que desea devolver a la música ese ramalazo exhibicionista, deslumbrante y arriesgadamente cool. «Hay que ser llamativo», ha declarado en alguna ocasión, lo que lo convierte prácticamente en la antítesis estética de Mike Oldfield, que es más de camiseta, bermudas y segundo plano. En esa actitud del vocalista tienen algo que ver, por pura reacción, sus orígenes: Luke Spiller es hijo de cristianos renacidos y fue criado en un ambiente muy religioso, comedido, sin contacto con el rock, hasta que su descubrimiento de Led Zeppelin, Queen y AC/DC modificó bruscamente sus prioridades. «Yo nací para hacer esto y me moriré haciéndolo», ha declarado.

Mike Oldfield fichó a Spiller sin conocerlo, solo tras oír su voz. De hecho, tampoco se encontraron personalmente para registrar el álbum, ya que el compositor es poco amigo de abandonar su domicilio en las Bahamas y prefirió conectar con los estudios de Londres y Los Ángeles a través de internet. El disco está producido por Stephen Lipson (un colaborador de Trevor Horn que ha grabado a Jeff Beck, Annie Lennox, Pet Shop Boys o Geri Halliwell) y en él participan músicos como el bajista Leland Sklar (uno de esos instrumentistas de estudio que han trabajado con todo el mundo, desde Jackson Browne y Roger McGuinn hasta Laura Pausini y Enrique Iglesias) o John Robinson (el batería de We Are The World, que ha tocado para Michael Jackson, Madonna, Eric Clapton o Daft Punk). El sencillo de presentación del álbum es Sailing, un tema sencillo y pegadizo sobre «la maravillosa sensación de libertad» que brinda navegar.

Vídeo: Mike Oldfield - Sailing