Vitoria a bocados para todos los bolsillos

El suplemento de ocio y tiempo libre de EL CORREO te ofrece cuatro rutas para disfrutar de la capital española de la gastronomía

JORGE BARBÓ

«A ls 8 n l kutxi». (Un inciso: Con el Whatsapp, la burda excusa de economizar caracteres ya no tiene sentido. Cada vez que lo haces, muere un gatito. Allá con tu conciencia). Ese mensaje del grupo kolegas tendrá el mismo efecto en ti que la invitación de una boda: al principio te puede dar pereza, pero sabes que acabarás beodo y razonablemente feliz. Todos llegáis al garito de siempre a la hora con algunos minutos de cortesía, que van de una horquilla de cinco a 55 según el umbral de cada uno. Todos pediréis unas cañas, algún criancita, quizás. Pero Él ¡ojo!, que también hay versión femenina no. Él pedirá un gin tonic con ginebra premium. Unos pintxos, dos o tres por cabeza. Él se abalanzará a la barra cual oso pardo antes de hibernar. Llegará el momento de pagar. Todos, raudos y veloces, meteréis la mano en el bolsillo. Pero Él tendrá en ese momento un oportuno apretón y se escabullirá en dirección al baño. O le sonará el móvil y tendrá que salir a hablar a la calle. O se habrá dejado (otra vez) la cartera en casa. Una cuadrilla no es una cuadrilla sin Él. Sin el entrañable gorrón. ¿Lo has localizado? Perfecto. Ahora sólo tienes que aislar al elemento con alguna excusa peregrina. Es un requisito fundamental para disfrutar de las cuatro gastrorutas para todos los bolsillos por Vitoria, la flamante capital española de la gastronomía, que te propone GPS, el suplemento de ocio y tiempo libre de EL CORREO.

Las cocinas de la capital vasca ofrecen propuestas para carteras de cualquier tamaño y condición. Por 12 ¤, un atracón de pintxos tradicionales, raciones y bocadillos para todos. Por 25 ¤, un festín de bocados cocinados en los gastrobares más sofisticados. Por 40 ¤, menús de nivel con personalidad. Y por 100 ¤, lujos al plato de esos pensados para darse un capricho una vez al año, que no hace daño. Por mucho menos, por lo que cuesta una entrada de cine, uno puede paladear La gran estafa americana, una de las firmes candidatas a los próximos Oscar. Por un poco más puedes adquirir una localidad para la delicatessen a escena Los hijos de Kennedy, que se representa la próxima semana en el Principal vitoriano. Por su parte, la bilbaína sala Santana 27, sirve una cena para estómagos acostumbrados a los sabores fuertes, con una degustación heavy metal que sirven Primal Fear y los míticos U.D.O. Y todo con Ignacio Goitia, un hombre con estilo propio, como comensal de lujo. De los que no se olvidan la cartera.

Muchos planes más mañana en tu GPS