Los coches eternos de James Dean, Grace Kelly o Nino Bravo

Paul Walker ha sido el último de una larga lista de famosos que perdieron la vida en la carretera. Algunos vehículos serán recordados siempre por los accidentes que sufrieron sus célebres conductores

SERGIO EGUÍA
James Dean y su 'Little bastard'./
James Dean y su 'Little bastard'.

La repentina desaparición del actor Paul Walker ha recordado a muchos el famoso accidente de tráfico de James Dean, que, por cierto, lo convirtió en leyenda con solo 24 años. Poca comparación a nivel interpretativo existe entre el protagonista de 'Al Este del Edén', dirigida por Elia Kazan (1955) y el compañero de Vin Diesel en 'A todo gas' -título español de 'The fast & the furious'- (Rob Cohen, 2001); sin embargo, ambos eran guapos, famosos, aficionados a los coches rápidos... De hecho, ambos perdieron la vida en un Porsche y, aunque esto vende menos, posiblemente ninguno tuvo la culpa de lo sucedido. Walker no conducía. Dean, al que erroneamente se atribuyó la frase 'Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver', fue víctima de una colisión provocada por otro conductor.

Claro que como siempre en este caso no faltan enrevesadas teorías de la conspiración. Hay quien afirma que el rebelde sin causa nacido en Indiana habría planeado su suicidio. Según defienden, no hay razón para que el artista no esquivara el Ford que se venía sobre él y ninguno de los dos testigos (el acompañante de Dean y el otro conductor) acertó a dar una razón convincente sobre ese detalle. El hecho de que la noche anterior, en la grabación de una entrevista sobre seguridad vial, la estrella se 'confundiera' al leer el eslogan de la campaña y en vez de decir podría salvar su vida dijera podría salvar MI vida también ayudó a que crecieran los rumores.

Y es que el caso Dean tiene todos los ingredientes que acompañan a los accidentes de los famosos. Una rara sensación de fatal casualidad y las más elaboradas especulaciones. En realidad, 1,3 millones de personas son víctimas de la carretera cada año. Y el asfalto no discrimina. Los que, en cambio, dejan de ser anónimos son los coches en los que viajaban algunas de las malogradas celebridades. Estas son las máquinas en las que los alcanzó el destino.

El Porsche Spyder 550 de James Dean

Muy pocos son los que no conocen el 'Little bastard', sobrenombre con el que el mecánico de Dean (el que le acompañaba el día del accidente) bautizó al Spyder 550. El pequeño, salido de la factoría de Stuttgart, como el Carrera GT en el que se mató Paul Walker, está pensado para la competición y para eso lo usaba el actor americano. Se trata de un biplaza descapotable de 550 kilos y 110 CV, un monstruo de la velocidad en los años 50, del que se fabricaron 90 unidades y sobre cuyos peligros ya avisaron los compañeros de profesión del actor. El apodo le venía por lo complicado de manejar que resultaba.

El Rover P6 de Grace Kelly

Sin duda el accidente de una actriz que más noticias y debates ha generado es el de Grace Kelly. La chica que impactó a Hitchcock y enamoró a Rainiero de Mónaco conducía -en realidad su hija Estefanía- un Rover P6B 3500 S. Un precioso automóvil de ocho cilindros en V, diseñado como berlina de representación para gerentes de grandes firmas que la British Leyland había regalado a la princesa en 1972. Así que en el fatídico momento, el dorado vehículo de cambio automático tenía 10 años, aunque lucía tan elegante como cuando salió de la mítica factoría de Solihull. De hecho, al ser lanzado al mercado, en 1963, el P6 supuso toda una revolución tecnológica que incorporaba cosas impensables en la época como discos de freno en las cuatro ruedas.

Claro que Kelly puede ser la actriz más conocida fallecida en carretera, pero no la princesa más famosa. Diana de Gales, la rosa de Inglaterra, la madre del más que probable próximo monarca británico fallecía el 31 de agosto de 1997 en París. Si quieren conspiraciones en el caso las hay para repartir. Todo se ha contado y poco se sabe de lo ocurrido en aquel túnel. Al menos sobre el modelo en el que Diana Spencer y Dody Al-Fayed viajaban como pasajeros no hay duda. Imperial el Mercedes S280, de 1994.

Capaz de alcanzar hasta 215 km/h los más de 1.800 kilos de peso da la gracias a los 193 CV que entregaban los seis cilindros de su motor, está hecho para agradar a los más exigentes paladares. Y eso que no es el tope gama. Su hermano, el S600 , monta un V12 que rinde 200 CV más y en consecuencia cuesta el doble. Lo llamativo es que todos los Clase S destacan más por sus medidas de seguridad activa y pasiva que por las impresionantes prestaciones mecánicas. De nada sirvieron ese día.

El Lancia Thema 8.32 de Fernando Martín

Y de las princesas del pueblo a los reyes de deporte. En España la carretera se ha cebado especialmente con el Real Madrid, aunque en estos tres casos todos eran ya exjugadores blancos. Fernando Martín, el mejor pívot español con permiso de los hermanos Gasol: la irrepetible y desquiciante genialidad de Drazen Petrovic, y el carácter del futbolista Juanito se fueron sobre el asfalto. Martín se salió en la M-30 al perder el control de su Lancia Thema 8.32. El coche tenía la insignia de Lancia, pero a casi todos los efectos era un Ferrari. Petrovic y Juanito -que iba de copiloto en el coche de un amigo- estarán ligados para siempre a dos máquinas bastante habituales: un Golf y un Peugeot 405.

El Lancia era algo diferente. Con un V8 'robado' a sus hermanos del cavallino rampante y rebajado intencionadamente a 215 CV alcanzaba los 234 km/h. Ferrari no quería que por fuera se notara su mano, el coche tampoco tenía un precio desorbitado, pero por dentro era otra historia y no le faltaba equipamiento. Quizá lo más curioso, la única licencia en la carrocería, era un alerón trasero escamoteable.

El Oldsmobile de Jackson Pollock

Aunque puestos a hablar de verdaderos genios, no se puede pasar por alto a Jackson Pollock (desaparecido por conducir bajo los efecto del alcohol) y a Albert Camus. El extraordinario pintor nacido en Wyoming era dueño de un clásico americano, un Oldsmobile convertible (descapotable, vamos). La marca, propiedad de General Motors, es conocida por ser la que implantó los bloques de ocho cilindros montados en V. De hecho, en los años 50 se les reconocía como los más veloces del mundo. Sus alargadas aletas traseras estilizaban la carrocería reforzando esa imagen de Hermes moderno.

Muy diferente es el caso del escritor francés. Camus que iba a viajar en tren a París, cambió de opinión en el último momento, dejó a su familia en la estación (ellos sí tomaron el tren) y montó en el coche de su editor, un Facel Vega, para volver a la capital. Nunca llegaron. Incluso no han faltado las historias sobre una posible intervención de la KGB en el accidente. Al parecer los servicios secretos comunistas no estaban muy contentos con el Nobel. Más curioso aún es que el día anterior, Camus había escrito que morir en la carretera era la más estúpida de las muertes, al enterarse del fallecimiento del ciclista Fausto Coppi, de la que por error los primeros cables informaron se produjo en accidente de tráfico.

El BMW 2800 de Nino Bravo

Finalmente, en esta limitada selección de sucesos no podía faltar un apartado dedicado a los músicos; generalmente amigos de los buenos coches. En España el caso más conocido es el de Nno Bravo. El valenciano juntó una bonita colección de automóviles en su garaje. Un Seat 124 Sport Coupé, un Mercedes 190D y el BMW 2800 en el que perdió la vida. Se trataba de un vehículo adquirido de segunda mano (primera matriculación 1970) con matrícula de Las Palmas de Gran Canaria. Bajo el capó un seis cilindros de 2,8 litros y 170 CV. Al parecer, Bravo eligió este coche por ser más cómodo de conducir que el Mercedes que ya poseía.

Otros dos casos muy comentados son los de Tino Casal y Cecilia. El asturiano viajaba como copiloto en un Corsa 1.3 SR de color blanco, que era un coche muy popular en 1991 cuando sufrió el accidente mortal en Aravaca. La madrileña Cecilia, a los mandos de un Seat 124, se empotró de madrugada contra un carro tirado por bueyes que circulaba sin luces por el casco urbano de la localidad zamorana de Colinas de Trasmonte. Y si poco probable es lo que le sucedió a la dulce cantautora española, más raras aún son las circustancias en las que falleció Cliff Burton, el bajista de Metallica. En 1986, la banda californiana estaba de gira por Europa. Viajaban de Estocolomo a Copenhague en un autobús acondicionado para que pudieran dormir en él. Mientras dormían, el bus sufrió un accidente, el bajista salió desdepido y el vehículo cayó sobre su cuerpo.

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