Empachados de cocina

Concursos, ‘realities’ y programas de recetas componen un menú televisivo que empieza a parecer saturado "¡El rodaballo ha llegado a nuestras vidas!". Los concursos gastronómicos marcan el paso de la programación: por el horizonte se acercan ya cuatro más

CARLOS BENITO
Karlos Arguiñano debutó en la televisión nacional en 1991./
Karlos Arguiñano debutó en la televisión nacional en 1991.

Las cocinas se han convertido en el escenario favorito de las televisiones. Si nos guiamos por las apuestas más recientes de las grandes cadenas, algunos de los espectáculos más fascinantes del mundo transcurren sobre una encimera: ver cómo deshuesan una gallinácea o cómo masacran un rodaballo se ha convertido, de pronto, en entretenimiento de primera, y el listado de los programas dedicados al arte de los fogones empieza a ser muy abultado, tanto como esos menús largos e inabarcables que tanto enojan al chef Gordon Ramsay en la versión original de 'Pesadilla en la cocina'.

Sobrevive, por supuesto, el formato clásico del género, esos programas en los que un cocinero explica paso a paso cómo preparar un plato, de manera que hasta los más tarugos puedan alimentarse con cierta decencia. Ahí está Karlos Arguiñano, que debutó en las cadenas nacionales allá por 1991 y sigue regentando en Antena 3 su infalible teatro de 'varietés', con chistes malillos, canciones regulares y recetas buenas. O tenemos a Sergio Fernández, el de TVE, con su rincón en el programa de Mariló -la presentadora le echa una mano, lo que tal vez la convierta en la persona que ha cocinado con los tacones más altos- y su espacio propio de los fines de semana. También se mantiene la tele de inspiración documental, como los viajes de una hambrienta y sensible Ana Duato en 'Un país para comérselo', de TVE. A esa oferta de espíritu tradicional se suman, en el revoltijo de la TDT, los espacios importados en los que aparece gente comiendo como si no hubiera un mañana: en ese terreno resulta difícil batir el tándem de Energy, con 'Crónicas carnívoras', en el que Adam Richman va buscando hamburguesas colosales y pizzas como plazas de toros, y 'Comida sobre ruedas', un repaso a las mejores ofertas de restaurantes ambulantes de Estados Unidos, con algunos de los planos más pornográficos de queso fundiéndose amorosamente sobre otros alimentos.

La Sexta retomará próximamente la segunda temporada de 'Pesadilla en la cocina' en su versión española, la de Alberto Chicote enderezando a gritos negocios torcidos, y también podemos seguir viendo en el canal Nova al referente del formato y las malas pulgas, el escocés Ramsay. Pero la gran revelación de los últimos tiempos, la moda que marca el paso de la programación actual, son los concursos. En este momento solo se está emitiendo 'Top Chef', la propuesta de Antena 3, pero una mirada al futuro inmediato nos obliga a estar prevenidos ante lo que se nos viene encima: en el horizonte se perfila ya un animoso ejército tocado con gorros blancos y provisto de cuchillos afilados. TVE emitirá antes de fin de año 'MasterChef Junior', el programa en el que dieciséis cocineritos de entre 8 y 12 años sorprenderán al espectador con sus guisos, y también anda ya con los 'castings' del segundo 'MasterChef' adulto. Cuatro está recopilando aspirantes de cara a 'Deja sitio para el postre', la variante repostera de estas competiciones, en la que "el maestro de maestros" Paco Torreblanca proporcionará momentos "divertidos, dulces y amargos". Y Antena 3 ha comprado los derechos de 'The Taste', que viene a ser 'La Voz' en versión culinaria, con unos 'coaches' que seleccionarán los miembros de sus equipos probando platos a ciegas. ¿Aún les quedan ganas de más? También todos los lunes, a las siete de la tarde, pueden engancharse en Divinity a 'Guerra de cupcakes', un concurso estadounidense centrado en la nieta coqueta y sofisticada de la magdalena.

El pollo de Carpanta

"Es una cuestión de ciclos y modas. Si una cosa funciona, se hacen veinte iguales. Si algo funciona en Estados Unidos o en cualquier país de nuestro ámbito, probamos. 'Pesadilla en la cocina', 'MasterChef' o 'Top Chef' son importaciones. Y, si lo tiene el canal rival, el otro tiene que ir con uno parecido. Llegará un momento, como con todo, en que la gente se sature y a otra cosa. Pero, ojo, nosotros estamos casi en el principio", alerta Rosa Belmonte, crítica de televisión de Vocento. Su colega Bob Pop, de las revistas 'Lecturas' y 'Mongolia', se plantea si no están apareciendo ya los primeros síntomas de empacho: "No se puede hablar de 'demasiados' programas de un mismo tipo hasta que los datos de audiencia empiezan a flojear, y 'Top Chef' se va desinflando semana a semana. Puede ser el primer aviso de que se acaba la moda, y los responsables de 'MasterChef' deberían tenerlo en cuenta. Claro que también puede ser simplemente el signo de que 'Top Chef' no ha sabido entender esa moda". Por supuesto, hay algunas voces que ven la abundancia como algo positivo, un motivo de alegría tan válido como tener la despensa llena: "Debería haber muchos más programas de cocina, y que sustituyan a telediarios, programas rosas, tertulias casposas y toda esa fauna catódica venenosa que amarga la existencia al respetable. El único fin de estos programas es el bien de la humanidad: cuanta más cocina emita la tele, más felices seremos", resume David de Jorge, esa fuerza de la naturaleza que presenta 'Robin Food' en la autonómica vasca.

Bob Pop acierta a ver en la avalancha de programas sobre cocina un vínculo con los tiempos de crisis, como una versión contemporánea de aquel pollo asado con el que soñaba Carpanta en los tebeos de posguerra. "Hay un punto aspiracional: se ven en la tele cosas que han dejado de estar presentes en la compra diaria. Tanto 'MasterChef' como 'Top Chef' utilizan materias primas de la alta cocina basada en el producto: hacía mucho tiempo que no veíamos tanto rodaballo por la tele. ¡El rodaballo ha llegado a nuestras vidas!", reflexiona, además de destacar "el filón del 'product placement' muy bien colocado y con un 'target' muy bien definido". Lo cierto es que no parece que estos concursos despierten grandes pasiones entre los críticos, al menos en su versión española. Puesta a elegir algún programa actual de cocina, Rosa Belmonte se queda con el 'Top Chef' estadounidense "es imposible superar a Padma Lakshmi, presentadora y jurado", con las recetas del británico Jamie Oliver "no ha perdido chispa, remueva ensaladas con las manos o defienda a los cerdos del Reino Unido" y con 'Robin Food'. Bob Pop opta por el eterno Arguiñano. "Soy muy fan suyo. La gente no quiere ver cocina, quiere ver televisión, y eso es lo que él nos da".

Pero nunca se sabe, quizá algún día recordemos con nostalgia los 'tatakis', los 'croquembouches' y los 'recuerdos de gazpacho' que veíamos preparar en la televisión de 2013, aquella con programas de cocina hasta en la sopa. Cada generación tiene sus hitos, y nuestros dos críticos y nuestro cocinero-presentador coinciden a la hora de evocar su mejor recuerdo de televisión gastronómica. "'Con las manos en la masa', sin duda. Las recetas me daban exactamente igual, era un programa cultural donde Elena Santonja cocinaba, citaba las 'Crónicas del Descubrimiento' y entrevistaba a la vez. Y lo mismo tenía a Rosa Chacel que a Torrente Ballester, a Fernán Gómez que a Sara Montiel, a Carmen Rico Godoy que a Miguel Bosé", se admira Rosa Belmonte. "Elena Santonja añade Bob Pop conseguía que el invitado se relajara y recuperara sus recuerdos de infancia, esa cosa proustiana de la magdalena. Y susinvitados, claro, eran impresionantes, nadie la ha igualado".

¿Y qué dice David de Jorge? Pues lo mismo, pero a su manera. "Recuerdo con mucho cariño a Elena Santonja. Mientras mis amigos querían ver pelis de vaqueros, yo moría de gozo viendo a esta mujer guisando unos pucheros de infarto. Luego descubrí el Interviú y me pasé de cabeza a la teta, eso también tengo que reconocerlo".