El verdadero best seller era... el queso

Un libro superventas encumbra en Estados Unidos el queso burgales Páramo de Guzmán, una factoría artesanal que ahora se ve desbordada por pedidos americanos

MARTA MADRUGA
El libro descubre la historia y tradición de uno de los mejores quesos del mundo./
El libro descubre la historia y tradición de uno de los mejores quesos del mundo.

Hace unos meses que la bandeja de entrada de una quesería artesanal situada en plena Ribera de Duero recibió un mail en el que figuraba un tal Steven como remitente. Se identificó como periodista y rogó en un inglés cordial que le mandasen algunas fotos de su producto para redactar un artículo. Al cabo de unos días Google se hacía eco de algo sorprendente, la reseña del queso elaborado en Guzmán -una pedanía que apenas suma 700 habitantes- aparecía publicada en The New York Times y el tal Steven resultó ser Steven Jenkis, uno de los maestros queseros más importantes de los Estados Unidos, que se mostraba encantado de haber probado el mejor queso del mundo.

Pero cómo llegó 'Páramo de Guzmán', este queso de oveja burgalés, a boca de un maestro de la cocina americana es una historia aún más sorprendente. El nexo es el best seller titulado 'The telling room. A Tale of Love, Betrayal, Revenge, and the Worlds Greatest Piece of Cheese', que podríamos traducir como 'La habitación de contar historias. Un relato de amor, traición, venganza y el mejor trozo de queso del mundo' escrito por Michael Paterneti, de reciente publicación y que se vende como rosquillas al otro lado del charco. Como podrán imaginar, ese maravilloso queso que describe Paterniti en sus páginas es el queso Páramo de Guzmán. Así, el producto hecho con mimo de esta empresa familiar ha obtenido, al menos en consenso público, el título de mejor queso del mundo, hasta el punto de que los pedidos que llegan a su página de internet desde cuentas americanas se han multiplicado exponencialmente.

El autor, Michael Paterneti, probó por primera vez este queso de oveja en 1991, y desde entonces su sabor le caló en las papilas. Años después decidió pasar varios veranos en Guzmán, cerca de su manjar favorito, donde tuvo ocasión de conocer a Ambrosio, el maestro quesero autor de la delicatessen, e indagar en el día a día de sus habitantes. Para Paterniti la rutina y la tradición de esta pequeña villa le resultaron tan apasionantes como la elaboración de su queso, algo que deja patente en 'The Telling Room', 368 páginas que narran la vida que rodea al lácteo al que le precede cierta fama, ya que personajes de la talla de Frank Sinatra o Fidel Castro ya se habían llevaron más de un pedazo a la boca. Al autor no le hizo falta nada más para convertir el queso en el protagonista de su novela.

La habitación de contar historias

Con esta descripción pocos adivinarían a qué estancia se refiere Paterniti. En realidad habla de bodegas, espacios que el autor describe como cuevas donde por siglos se han guardado vino, queso y otros comestibles y que con el tiempo se han convertido en lugares sociales donde amigos y familia se reúnen y cuentan historias.

Paterneli escribe sobre un queso rico, denso, intenso, parecido al Manchego pero con su propia distinción en cuanto a sabores y carácter. Una descripción que bien ha despertado ganas de probarlo entre los miles de lectores americanos, por lo que el lácteo curado es cada vez más demandado. Seguiremos haciendo el queso de la misma forma tradicional y en la misma cantidad, porque valoramos la calidad por encima de todo y no queremos industrializar el proceso, señalan desde Páramo de Guzmán. Se prevé que el libro se traduzca pronto al castellano y la sorpresa de Paterniti al descubrir el mundo desde este pequeño pueblo burgalés llegue, por fin, a sus habitantes.

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