Guitarras que echan humo

El Kristonfest vuelve a rendir culto al ‘riff’, los bajos pesados y el viaje eléctrico con un cartel que encabezan Clutch y Orange Goblin

CARLOS BENITO

Si hubiese que definir el Kristonfest bilbaíno con un estilo de música, habría que tirar de stoner rock, aunque no deja de ser una etiqueta imprecisa que no acaba de gustar a todos sus practicantes. El stoner, que cabría traducir feamente como rock fumeta, ocupa un territorio impreciso que linda con el rock duro de los setenta, con la sombría ralentización del doom, con el vuelo de la psicodelia y con las largas carreteras y los ambientes desérticos del boogie o el blues rock, aunque muchos de sus representantes más destacados cabecean al escuchar esta retahíla tópica y dicen que lo que a ellos les marcó fue el hardcore y sus derivados, con referencias como Black Flag o Fugazi. Lo que está claro es que el stoner rinde culto al riff y a los bajos pesados, interpretados como bloques con los que se pueden levantar arquitecturas de sorprendente elevación, trampolines para el viaje eléctrico.

Los propios cabezas de cartel del Kristonfest están un poco hartos de la etiqueta e intentan sacudírsela en la presentación de su último álbum: «Earth Rocker -dicen- derriba todas las categorías erróneas en las que se ha clasificado mal a Clutch durante años, como stoner rock, post-hardcore, metal o grunge, y no deja ninguna duda sobre lo que son: un grupo de rock and roll condenadamente bueno». Ciertamente, en su décimo álbum de estudio, los estadounidenses Clutch han moderado su afán de exploración en favor de un sonido más básico y directo, con la intención de conseguir «un disco conciso y eficaz». El cuarteto lleva ya más de veinte años en activo y cuenta con una masa de fans devota y entregada, que siempre se pregunta por qué tienen menos predicamento popular que otras bandas inferiores, aunque ellos suelen responder que lo suyo «es un maratón, no un sprint». Junto a Clutch, en lo que se puede interpretar como un doble cabeza de cartel, estarán en Santana 27 los londinenses Orange Goblin, otros veteranos (su fundación data de 1995) que se distanciaron hace tiempo de lo stoner: «Queríamos alejarnos de esa etiqueta, que, mirando atrás desde el presente, no podría importarnos menos», declaraban el mes pasado. El Duende Naranja se puso ese nombre como homenaje a Tolkien y a todos esos grupos clásicos bautizados con un color (Black Sabbath, Blue Cheer, Pink Floyd, Deep Purple...) y pronto emparentó con otras bestias británicas como Electric Wizard o Cathedral.

El lote del Kristonfest se completa con Truckfighters, un trío sueco apadrinado por sus majestades Queens Of The Stone Age. Los estadounidenses Karma To Burn, que también figuraban en el cartel original, cancelaron la semana pasada su actuación, una papeleta que los organizadores han solventando extendiendo los setlists de los otros tres grupos, que serán de concierto estándar y no de festival. Buen viaje.

Vídeo: Monte Gargano, de Truckfighters