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"No soporto que me llamen Dumbo"

las orejas de soplillo

"No soporto que me llamen Dumbo"

La cirugía plástica ofrece la única solución definitiva para las orejas de soplillo, un problema que puede generar a los niños conflictos psicológicos y retraso escolar

17.10.12 - 19:43 -
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Los niños sueñan con ser únicos, pero no diferentes. Por eso, un defecto físico, o mejor dicho, un comentario dañino sobre su aspecto, puede actuar en su autoestima como una auténtica carga de profundidad. En casi todas las aulas hay un crío al que los demás llaman Dumbo por el mero hecho de que sus orejas se hallan un poco más separadas de la cabeza que las del resto de sus compañeros. Aunque no resulte muy ortodoxo, muchos de ellos resuelven para siempre el problema con un puñetazo en la boca del graciosillo. La mayoría, sin embargo, responde a un ataque así retrayéndose, comiéndose su angustia y, posiblemente, haciéndosela pagar a sus padres y hermanos al volver a casa.
Las orejas de soplillo están consideradas como la anomalía física que más quebraderos de cabeza genera a los chavales, especialmente a partir de la preadolescencia. Una empresaria pacense, Francisca Gamero, es estos días noticia porque estaba tan agobiada con las de su hija que ha diseñado una especie de lentilla de silicona, que llama ‘otostick’, capaces de corregir aparentemente el defecto. Es poco más que un trocito de celo, pero lo está vendiendo como rosquillas. Ya ha colocado más de 60.000 a través de la red de farmacias de toda España. «Todo lo que sea pegar el cartílago a la cabeza es sólo una solución momentánea», advierte el cirujano plástico José Sainz Arregui, que tiene las claves sobre la cuestión.
1.- Un 5% de las operaciones de cirugía estética se practica para corregir las llamadas orejas de soplillo. Siete de cada diez demandas proceden de niños. Tras las otras tres, por regla general, hay adultos que lo pasaron mal en la infancia a causa de lo pronunciado de sus pabellones auditivos.
2.- Las orejas de soplillo pueden generar a los niños conflictos psicológicos que les llevan a aislarse y a sufrir retraso escolar. Los problemas suelen darse en la adolescencia, especialmente cuando comienzan a formarse las cuadrillas de amigos y se viven los primeros amores.
3.- La otoplastia, que es como se llama esta técnica de cirugía plástica, busca modificar la forma de las orejas o disminuir su tamaño. Las hay de tres tipos. Las más comunes son las que se ven demasiado separadas de la cabeza. Las llamadas de sátiro, como las que lucía el personaje de Spock, de la serie ‘Star Treck', terminan en punta. En ocasiones se doblan o recogen por la parte superior, en cuyo caso se denominan orejas de copa.
4.- La intervención es sencilla, aunque los expertos recomiendan que no se practique antes de los cinco años. Hasta esa edad, el cartílago no ha terminado de desarrollarse. Una intervención temprana podría desencadenar una situación peor que la que trata de corregirse.
5.- La cirugía consiste en líneas generales en la realización de un pequeño corte en la parte posterior de la oreja, a la altura del pliegue. El cirujano da forma al cartílago y si lo ve necesario elimina una porción de él antes de colocar la oreja en la posición correcta.
6.- La operación viene a durar una hora y media y lo normal es que el paciente reciba el alta en el mismo día. Las nuevas técnicas permiten que no se den puntos externos, lo que supone una ventaja sobre todo para los niños, que no tendrán un recuerdo doloroso del proceso. Durante los primeros quince días deberá dormir sin almohada para evitar que la cabeza se hunda en ella. Los adultos suelen reincorporarse al trabajo en cinco días y los niños regresan a la escuela una semana después de pasar por el quirófano.
7.- «El cartílago tiene memoria». Cualquier solución que no conlleve cirugía mejorará la imagen del paciente, pero sólo de manera provisional. Si no se operan, las orejas volverán siempre a su mismo sitio.
8.- Un cirujano japonés diseñó un sistema de alambres recubiertos de un material blando, que permite conformar los pliegues de los recién nacidos. En ese momento, en que el cartílago no se ha formado por completo, es posible modificar su forma llevando durante un tiempo este dispositivo. Una vez que el cartílago ha madurado, todo intento por modelarlo que no conlleve cirugía resultará inútil.
9.- El precio de las intervenciones oscila entre los 2.100 y 2.400 euros y se mantiene estable desde hace varios años, como consecuencia de la crisis económica. El coste incluye todos los gastos médicos, desde los honorarios profesionales al alquiler de quirófano.
10.- La Sanidad pública sólo costea la intervención cuando se trata de malformaciones congénitas que causan complicaciones añadidas. Pueden ser desde problemas auditivos a trastornos de tipo psicológico.
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