"¡Peluquero, córtame mucho más que las puntas, son para niños con cáncer!"

Emily James, una niña canadiense de tres años, envío por correo parte de su melena a una tienda de pelucas para que "ningún enfermo estuviese triste por no tener pelo"

VIRGINIA MELCHORBILBAO
Emily pide a su tío que le corte su melena y la de su muñeca./ Youtube/
Emily pide a su tío que le corte su melena y la de su muñeca./ Youtube

La pequeña Emily, una niña canadiense de tres años, fue más contenta de lo habitual a visitar a su tío, Mateo Collins, a la peluquería. Esta vez se iba a hacer un cambio de 'look' muy especial...y altruista, sin pronunciar aquello de "solo las puntas". No acudió sola. Le acompañaba su muñeca, que fue la primera en ponerse en manos de Mateo. Las siguientes fueron sus trenzas. Sintió como entraba la tijera entre su pelo. El mismo que ha donado a una tienda de pelucas. El mismo que ahora cubre la cabeza pelada de niños con cáncer. "A veces enferman y se les cae el cabello. Eso es muy, muy triste", explica Emily en el vídeo.

La decisión de recoger pedazos de su melena y enviarlos por correo a una tienda de pelucas la tomó después de observar unas fotografías que le habían mostrado sus padres. Eran niños con el cráneo liso por el tratamiento contra esta cruel enfermedad. "No quiero que ningun niño esté triste por no tener pelo", dijo antes de ponerse en manos del peluquero. Esta forma de mostrar la solidaridad no es, seguramente, nueva. Lo que ha impresionado es la madurez de su protagonista y, sobre todo, su empatía. El vídeo, grabado por sus padres, lleva más de 1,7 millones de visitas. Pero su gesto, profundamente magnánimo, no ha sorprendido a sus progenitores. Según contaron en el canal canadiense CTV News, le advirtieron de que para donar el pelo tendría que dejárselo cortito. "¿Cuál es el problema?", debió pensar la pequeña, consciente de las graves dificultades por los que pasan quienes no son tan afortunados como ella. Las coletas no volverán a su vida en mucho tiempo. Tampoco a la melena inanimada de su muñeca. Pero el pelo ha vuelto a la cabeza de muchos niños, gracias a que Emily les ha regalado, también, algo de vida.