Juan Soler, el constructor que derrumbó el Valencia

El empresario presidió durante tres años el club de fútbol, que dejó endeudado hasta las cejas y con el que no logró ningún título. Ahora está acusado de intentar secuestrar a su sucesor

BRUNO VERGARA
Juan Soler (a la izquierda) junto a David Villa el día de su fichaje por el Valencia/
Juan Soler (a la izquierda) junto a David Villa el día de su fichaje por el Valencia

El dinero no da la felicidad. Que se lo digan a Juan Soler, un empresario de buena cuna que fue presidente del Valencia C. F. y que ha quedado en libertad acusado de tentativa de secuestro de Vicente Soriano, su sucesor en el cargo y que le debe 85 millone sde euros. Además se le ha retirado el pasaporte y sobre él pesa una orden de alejamiento de 15 metros de Soriano.

Juan Soler nació en Valencia en febrero de 1956. El amor por el equipo de su ciudad comenzó en la adolescencia. Cuando se hizo socio, con 16 años, nunca se imaginaría que llegaría a ser presidente del club. Procedente de una familia de empresarios de la construcción que amasaron una fortuna con el auge del sector inmobiliario, su notoriedad pública llegó en junio de 2004, cuando se hizo con la mayoría accionarial del equipo ché. Fue gracias a su padre, Bautista Soler Crespo, todo un personaje en la Comunidad Valenciana, del que se estimaba una fortuna de 2.500 millones de euros.

Y es que Bautista Soler ha sido quien ha construido medio Valencia. Todo un triunfador en el 'boom' inmobiliario. Durante años incluso se dedicó a la producción de películas en colaboración de su amigo el escritor Fernando Vizcaíno Casas y a la compra de salas de cine (llegó a tener 46 en Madrid).

La llegada de los Soler, padre e hijo, al Valencia C. F. se produjo tras comprar el paquete de 31.000 acciones -por valor de 31 millones de euros- al expresidente Francisco Roig. El club fue como un juguete para ellos. Su gestión deportiva, un desastre. Quisieron convertir la institución en un negocio. Se equivocaron. Bajo su mandato idearon la construcción de un nuevo estadio supermoderno en la Avenida de las Cortes, en las afueras de la ciudad en busca de un pelotazo urbanístico. Tenían el apoyo tanto del Ayuntamiento como del Gobierno valenciano. El Consistorio recalificó 80.000 metros cuadrados del viejo Mestalla y los convirtió en edificables, el paso previo a transformar los terrenos en oro molido mediante la construcción de viviendas. Pero la crisis inmobiliaria no entraba en sus planes. Esa equivocada gestión en la planificación de la venta de las parcelas y un gasto excesivo en fichajes que no dieron sus frutos en el terreno de juego sembraron su fosa. Las obras del nuevo campo están paralizadas desde hace cuatro años por no poder atender los pagos. Y, en medio, la quiebra de Bancaja (ahora en Bankia), implicada a fondo en la operación.

Soler dejó la presidencia alegando "problemas de salud" en marzo de 2008, tres años y cinco meses después de llegar al cargo. Sin ningún título. Poco después, el Valencia ganó al Getafe la final de la Copa del Rey, el último triunfo del equipo ché.

Alarde de su poderío económico

En lo deportivo también fue un desastre. Cogió un equipo que venía de disfrutar de una etapa gloriosa saldada con seis títulos. El Valencia había sido en la temporada anterior campeón de Liga y de la UEFA. Su mandato fue un sonoro fracaso. Primero no se renovó al entrenador Rafael Benítez. En su lugar fichó al italiano Claudio Ranieri, quien fue destituido a mitad de temporada. Ese año los chés no consiguieron siquiera clasificarse para una competición europea. Al club llegó entonces Quique Sánchez Flores como entrenador y el futbolista David Villa, por el que pagaron 12 millones de euros al Zaragoza. El equipo perdió la final de la Intertoto, aunque se clasificó tercero en la Liga.

Soler quería pavonearse de su gran poder económico, lo que le llevó a fichar a Joaquín (Betis) por 25 millones de euros, y Asier del Horno (Chelsea) por siete millones. Este último firmó por seis temporadas, a dos millones cada una de ellas. También se hizo con los servicios de Fernando Morientes y Francesco Tavano. Un año después, volvió a desembolsar una gran suma por varios futbolistas. Hasta 18 millones de euros por las incorporaciones de Zigic, Banega, Arizmendi y Helguera, entre otros.

Tras su marcha del club, Soler intentó recuperar la inversión realizada en el Valencia. Llegó a un acuerdo con su sucesor, Vicente Soriano -a quien ha intentado supuestamente secuestrar- e Inversiones Dalport (por 40 millones de euros), una firma que resultó ser una estafa. De hecho, Soler le reclama por este motivo a su sucesor 85 millones de euros. El Tribunal Supremo le dio la razón en su conflicto con Soriano, pero el enfrentamiento entre ambos continuaba. Ahora amenaza con dar con sus huesos en la cárcel.

Fotos

Vídeos