Raimundo, el poeta que durmió 35 años en la calle hasta encontrar una mano salvadora

Una joven, que se acercó para conversar con el indigente, descubrió que éste soñaba con escribir un libro de poemas, lo difundió por Facebook y a partir de ahí cambió su vida

VIRGINIA MELCHORBILBAO
Raimundo Arruda escribía sentando en apenas unos centímetros cuadrados de hierba a los que él llamaba su "isla"./ Facebook/
Raimundo Arruda escribía sentando en apenas unos centímetros cuadrados de hierba a los que él llamaba su "isla"./ Facebook

"La esperanza es la carga más pesada de llevar, es la desgracia del idealista". El autor de este poema es Raimundo Arruda Sobrinho. Lo escribió sentado sobre apenas unos centímetros cuadrados de hierba, lo que él llamaba "isla", en mitad de una calle de Sao Paulo, en Brasil. Era un espacio verde en medio del asfalto, pero no el lugar al que acudía en busca de inspiración sino el rincón en el que pedía limosna todos los días. Fue su única casa durante 35 eternos años. Resulta difícil calcular cuántas horas de su tiempo gastó allí aposentado de mala forma, escribiendo versos que nadie leía. Se había convertido, eso sí, en una persona conocida en la zona. Algunos conductores y peatones que pasaban por allí le saludaban y le ofrecían comida. Pero solo una persona, solo una, supo ver que incluso ese indigente de apariencia descuidada, mirada triste y manos desgastadas de escribir poemas sin destinatario conservaba sus sueños.

Su ángel de la guarda fue una chica llamada Shalla Monteriro. Un día se acercó para ofrecerle ayuda y Raimundo le obsequió con uno de sus poemas. Después de leerlo y de conversar con él, Shalla descubrió que aquel indigente, además de talento, tenía un sueño. ¡Quería escribir un libro de poemas! Pero, ¿cómo ayudarle a cumplirlo? La joven creó una pagina en Facebook para difundir sus textos -que sigue en uso con emotivas fotografías de Raimundo- y pronto recibió centenares de comentarios. Los seguidores de este "poeta de la vida", como él mismo se define, fueron multiplicándose. Se desplazaron hasta su "isla" para llevarle ropa, para charlar o, como se ve en el vídeo, para confesarle por qué no habían ido antes: "Te quería conocer pero nunca tuve el coraje para venir a verte". Shalla consiguió con su gesto algo aún más extraordinario. "Después de 57 años te pude encontrar", dice un hombre incapaz de contener la emoción. Es un hermano de Raimundo, que descubrió a través de Facebook que estaba vivo y corrió a buscarle. Desde entonces, vive con él. "No es un invitado, es parte de la familia, junto a mi mujer y a mis hijos", cuenta.

Raimundo ha cautivado al mundo por no dejar de soñar aun sumido en el mayor abandono. Pero también ha conmovido la humanidad de Shalla, su mirada limpia de prejuicios, con la que consiguió convertir una vida en poesía. Y, ¿qué es del sueño de Raimundo? A sus 75 años, lo verá cumplido. Pronto se publicará ese libro anhelado que mantuvo viva su esperanza durante casi media vida.

"Desgraciado es el hombre que se abandona."

-Raimundo Arruda Sobrinho

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