«Aunque tengas la ciudadanía española siempre piensas en volver a casa»

Soldador de profesión, recuerda que algunos compatriotas se fueron de Euskadi a Alemania y Reino Unido, pero «no han durado mucho allí»

J. MUÑOZ
El inmigrante, en la Alameda del barrio de Pasai Antxo./ Arizmendi/
El inmigrante, en la Alameda del barrio de Pasai Antxo./ Arizmendi

Luis Torres, de 34 años, obtuvo la doble nacionalidad ecuatoriana y española en 2006, un año antes de la crisis financiera que estalló en EE UU y se contagió a Europa. Había emigrado a Gipuzkoa en 2001, después de que los bancos de su país quebraran y dejaran sin ahorros a miles de familias de clase media. Soldador de profesión, «gracias a un curso del Gobierno vasco», Luis se afincó en Pasaia, donde se casó con una compatriota a la que conocía de Ecuador, «aunque allí sólo éramos amigos». Conserva su empleo y tiene una hija de 11 años que, si bien se siente vasca, «ha comprendido que su padre y su madre quieran regresar algún día a su país».

- La recesión del País Vasco no le ha afectado, pero no ha olvidado la que le obligó a abandonar Ecuador, una quiebra que se produjo en 1999.

- Disolvió familias. Los matrimonios se rompieron por la separación y la enorme distancia entre los cónyuges. Miles de niños quedaron en casa al cuidado de los abuelos y se criaron sueltos, sin escuchar la voz de sus padres.

- ¿Qué le impulsó a obtener la doble nacionalidad?

- Cuando me la concedieron, la economía iba bien. Entonces la ventaja era la comodidad; no tener que renovar los permisos de residencia. Ahora el pasaporte español es útil para circular por toda la Unión Europea. Conozco ecuatorianos que quedaron sin empleo en el País Vasco y han marchado a Alemania y al Reino Unido. No han durado mucho tiempo allí. Otros han regresado directamente a Ecuador. Han aprovechado el plan Retorno (cobras el paro íntegro por irte, una parte al salir y otra al llegar a casa).

- Usted lleva trece años residiendo en Euskadi y conserva su empleo. ¿Ha decidido quedarse definitivamente?

- Podría decirse que mi vida está solucionada; me he adaptado al País Vasco, a su gente, al clima... Pero volveré. Cuanto antes mejor. Creo que la mayoría de mis compatriotas desean hacerlo, aunque tengan la doble nacionalidad (la mitad de los casi 500.000 ecuatorianos residentes en España disfrutan de ella). En realidad, la decisión de volver no depende de que hayas obtenido el pasaporte o de la seguridad en el puesto de trabajo. Siempre piensas en casa. Quizá no te hayas marcado un plazo concreto para regresar; quién sabe si serán diez, quince o veinte años. Pero empiezas a pensar en ello en cuanto observas alguna mejora en tu país. Y me parece que ese momento está llegando.

- ¿Qué opina su hija?

- Ella se siente vasca. Es de aquí y desea quedarse. Pero ha comprendido que su padre y su madre quieran regresar algún día a su país. Respeta la decisión.