Francisca de Aculodi, la primera periodista

La donostiarra dirigió y escribió en la gaceta ‘Noticias principales y verdaderas’, una revista quincenal publicada en su ciudad a finales del XVII

ITSASO ÁLVAREZBILBAO
Ilustración de la gaceta ‘Noticias principales y verdaderas’./
Ilustración de la gaceta ‘Noticias principales y verdaderas’.

A lo largo de la historia del periodismo han sido escasas las ocasiones en que las mujeres han desempeñado una labor reconocida al frente de una publicación periódica. Las huellas más lejanas de una actividad femenina dentro de la Prensa se sitúan en el siglo XVII. La donostiarra Francisca de Aculodi fue la primera mujer en aportar su granito de arena al periodismo al publicar en San Sebastián entre 1687 y 1689 Noticias principales y verdaderas, una revista quincenal que era una traducción al castellano de un periódico editado en Bruselas en lengua francesa por Pedro de Cleyn, a cuya traducción española se le añadían noticias locales y propias. Eran los comienzos de la prensa local. La gaceta de Aculodi se tiene por el primer periódico impreso en Euskadi, incluía noticias que ella misma redactaba y llegó a conseguir una cierta fama en la sociedad de la época. Si bien no hacía el periodismo tal y como lo conocemos hoy, de Francisca de Aculodi, que este año da nombre a unos premios convocados por la Universidad del País Vasco, se dice que fue la primera periodista de la historia. Así, esta mujer se adelantó por 19 años a la británica Elisabeth Mallet, fundadora en 1702 en Inglaterra el famoso Daily Courant, quien sin embargo es quien tiene el mérito internacional como primera mujer editora y periodista de la historia.

El periódico de Aculodi trataba temas de interés para el público en general, que era eminentemente masculino, y no estaba dirigido a la mujer en particular, orientación que tuvieron, años después, los periódicos fundados por mujeres. Por ejemplo, en España se reconoce como el primer periódico para mujeres a El Correo de las Damas, aparecido en Madrid entre junio de 1833 y enero de 1836. En esta publicación se discutían temas como la función de una buena esposa o la posibilidad de crear una organización de caridad integrada por mujeres para asistir a los pobres y enfermos. La firma de Francisca de Aculodi figuró sólo los dos primeros años, si bien Noticias principales y verdaderas se publicó hasta el año 1698. A su muerte, su marido, Martín de Huarte, la autorizó para ser la heredera del título de Impresora de la Muy Noble y Muy Leal Provincia de Gipuzkoa. Le atribuyó los honores y su salario con la condición de que mantuviera la imprenta hasta que alguno de sus dos hijos, Bernardo y Pedro, pudieran hacerse cargo del negocio. La mujer, reconvertida en impresora, cobró los 30 ducados de salario y 50 pesetas durante ese periodo. Según constata la investigadora Rosa Mª Capel Martínez en su trabajo Prensa y Escritura Femenina de la España Ilustrada, por su carácter familiar, la impresión de libros y folletos era una actividad favorable a la implicación de las mujeres en ella, aunque no siempre quede testimonio público de ello y apenas haya comenzado a conocerse las formas bajo las cuales pudo realizarse.

De la primera etapa de Noticias Principales y Verdaderas se conservan 27 ejemplares, dos de ellos, los que aparecen en décimo octavo y décimo noveno lugar, corresponden al mismo número. El primero apareció impreso el 19 de enero de 1688 y el último salió el 25 de octubre de 1689. El conjunto presenta algunas diferencias de impresión según firme el pie de imprenta Pedro de Huarte o Francisca de Aculodi, acompañada después por Bernardo de Huarte. De la segunda etapa de la revista se conservan quince ejemplares. El primero recoge noticias acontecidas entre el 27 de diciembre de 1695 y el 10 de enero de 1696 y se imprimió el 24 de enero de ese año. El último da cuenta de los sucesos producidos entre el 14 y el 28 de noviembre de 1696, impreso el 13 de diciembre del mismo año. En todos los casos las cartas de los viajeros son la principal fuente de noticias, y los servicios de correos el canal informativo por excelencia. Los grandes hombres del a Iglesia y de la monarquía son los protagonistas de estos textos, tanto en la vertiente pública como en la privada, indica Mercedes del Hoyo, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad del País Vasco, en su estudio sobre la Lengua de la primeras gacetas vascas. Estas páginas, como otras con las que comparten el carácter periódico, permiten sorprender a la lengua en su devenir mejor que las escogidas de la historia literaria porque, aunque siguen siendo un ejercicio de norma escrita, es quizá el más próximo a la lengua oral de aquellas épocas en las que era imposible el registro de documentos sonoros, añade.

Pioneras en el periodismo

Junto con Francisca de Aculodi, otra predecesora de las periodistas españolas fue Beatriz Cienfuegos. Ocupó su lugar propio entre 1763 y 1764, cuando publicó La pensadora gaditana, periódico semanal crítico sobre las costumbres masculinas y femeninas y otros temas de interés de la época. Se presupone que fue una de las primeras aportaciones femeninas a la historia del periodismo español, pero no esta clara su autoría. Aunque se le atribuye a Cienfuegos, pudo ser de un clérigo por su tono moralizante. Sea como fuere, supo aprovechar la reorganización de Carlos III sobre tasaciones, precios de publicaciones e inquisición para favorecer el mundo del editorial. Le siguió Concepción Gimerno (1859-1919), editora, novelista y periodista. En 1871 editó La Mujer, fundada por Faustina Sáez de Melgar y, trasladada a México, allí fundó El Álbum Iberoamericano.

En los inicios del periodismo firmado por mujeres también estuvo Concepción Arenal, que intentó escapar del molde impuesto por la sociedad al asistir a la universidad vestida de hombre a mediados del XIX. Se casó y tuvo tres hijos. Al enviudar se dedicó a estudiar y a escribir. En 1870 fundó un periódico, La voz de la Caridad, donde denunciaba la corrupción. A raíz de la tercera guerra carlista, acompañó a las tropas a lomos de un burro. Esta experiencia le permitió escribir Cuadros de guerra (1880), pasando a ser la primera mujer que escribía sobre asuntos bélicos. Recién estrenado el siglo XX encontramos a Carmen de Burgos, quien tenía una columna diaria titulada Lecturas para las mujeres en Diario Universal. En su sección hablaba sobre los vestidos que lucían las señoras en los estrenos del teatro, sobre literatura, ciencia Su objetivo era instruir a las féminas a través de sus columnas. Alejarlas de la incultura a las que se les tenía sometidas. Desde el diario sólo le pusieron una condición: escribir con seudónimo. Fue así como nació Colombine, considerada la primera mujer que llevó el titulo de redactora (que una chica escribiera en un periódico no era nuevo. Si lo era que ostentara el titulo de redactora). Colombine utilizó el poder que le otorgaba ser popular para luchar por los derechos de las mujeres. Destaca el derecho al aborto, el divorcio y el voto femenino. Incluso creó un club de matrimonios mal avenidos para esbozar un borrador de la ley de divorcio.

Las hermanas Nelken fueron otras predecesoras del periodismo, según destaca Jéssica Murillo Ávila en su artículo Mujeres pioneras. Periodismo hecho por españolas. La escritora, pintora y política Margarita Nelken Mausberger (1896-1968) y su hermana la periodista Carmen Eva Nelken (1902-1966) fueron tomadas por extranjeras en España por sus apellidos, pero ambas nacieron en Madrid. Hablaban varios idiomas y recibieron una educación superior. Margarita manifestó su afición por la pintura y política desde muy joven, pero ciertas dolencias visuales le impidieron seguir pintando, de modo que inició su carrera literaria. Con 15 años escribió su primer artículo en la prensa inglesa y pronto colaboró con medios españoles como la revista La Ilustración Española y Americana. En ellos mostró su preocupación por los grupos sociales menos favorecidos. Por su parte, la periodista Carmen Eva Nelken adoptó el seudónimo Magda Donato. Uno de sus trabajos mas brillantes fue introducirse en un hospital geriátrico y contar la historia humana de aquel centro rodeado de pobreza y falta de medios. En sus escritos se le daba muy bien la de transmitir la dimensión social de las personas marginales. Creía en el periodismo como n medio cuyo fin es incidir en la realidad para mejorarla. Sus reportajes abarcarán casi todo el periodo republicano hasta el comienzo de la Guerra Civil.

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