Un décimo pagado con chatarra y un día de hambre cambia la vida a Carlos y Vanesa

Esta pareja de Santander, que vive con 364 euros al mes, ha ganado 50.000 euros del tercer premio

V. LEMAUR SANTANDER
La pareja se besa mientras muestra el décimo premiado. / Celedonio/
La pareja se besa mientras muestra el décimo premiado. / Celedonio

A Carlos Monteagudo y Vanesa, una pareja de Santander, la vida no les ha tratado muy bien. Él recoge chatarra y ella cobra una pequeña pensión por sus problemas de corazón. Ahora residen en un piso de alquiler, aunque él ha llegado a vivir tres años en al calle. Pero el domingo su suerte dio un giro, que puede parecer pequeño para los demás, pero que para ellos puede suponer todo un cambio. Durante el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, la pareja comprobó con sorpresa que un décimo que habían comprado en el centro comercial El Alisal -haciendo para ello muchos sacrificios, como quedarse un día sin comer- había sido agraciado con el tercer premio, el 51689, lo que supone unos 50.000 euros (40.000 después de pagar los impuestos) para sus maltrechos bolsillos.

De hecho, fueron los primeros en acercarse hasta la administración, que encontraron cerrada, aunque en seguida llegó su titular, presa de los nervios y la alegría. Con el décimo en la mano y una amplia sonrisa, Carlos aseguraba estar "muy emocionado" porque no tiene empleo y ha estado tres años durmiendo en la calle. "Vivimos con 364 euros al mes de una pensión que cobra Vanesa -por una cardiopatía- y pagamos 350 euros de alquiler", señalaba Carlos. Vamos, que sólo le quedan 14 euros para afrontar gastos. Sus trabajillos recogiendo chatarra y la ayuda de su suegro les ayudan a pasar el mes. Por eso para ellos los 50.000 euros son un balón de oxígeno. Y un colofón genial para el 2013, año especial ya que, además, Carlos ha conocido a sus padres biológicos hace apenas cuatro meses.

Con el dinero, Carlos espera poder comprarse un piso y abrir un bar -o un bar que sea también casa- para así darse un "empleo". Además, este joven, que compró el décimo porque "era bonito" hace un mes y medio cuando salía del supermercado de hacer la compra, ha indicado que su chica "no deja de llorar" desde que oyeron a los niños de San Ildefonso cantar el número 51.689. Están muy contentos y quienes conocen su historia, también. Muchos de los que se acercaban ayer a la administración de lotería repetían la misma frase: "Me alegro de que les haya tocado a ellos".