El PSOE, entre el anticlericalismo y el laicismo ponderado

La Conferencia Política romperá un axioma histórico al reconocer la religión como un asunto público y no privado

PEDRO ONTOSOBILBAO
Ramón Jáuregui, coordinador de la Conferencia Política del PSOE, y el cardenal Rouco./ Efe/
Ramón Jáuregui, coordinador de la Conferencia Política del PSOE, y el cardenal Rouco./ Efe

El PSOE siempre ha enarbolado la bandera de la laicidad como un seña de identidad del partido para reafirmar la soberanía del poder civil frente al religioso. La Conferencia Política del próximo fin de semana incluye, para actualizar su proyecto, un diagnóstico sobre el hecho religioso y propone criterios en esta cuestión para su acción política. La formación fundada por Pablo Iglesias da un paso importante al concebir la religión como un asunto público, se aleja del anticlericalismo al uso y destaca la importancia de las fuentes ético religiosas. Se trata de una posición de enorme calado que da un vuelco a axiomas históricos de esta formación, frente a otras decisiones que se adopten sobre la financiación de la Iglesia, la asignatura de religión o las relaciones con la Santa Sede, que tendrán más eco mediático.

He tenido ocasión de leer el documento titulado La laicidad del Estado y las relaciones con las confesiones, incorporado al debate del cónclave como conclusiones de un grupo de trabajo amplio y muy preparado intelectualmente. Es un texto de 20 folios, muy pegado a la realidad y con reflexiones valientes que, din duda, incomodarán a algunos líderes y también a algunas familias. De hecho, al documento se han presentado numerosas enmiendas (más de 12.000 a la ponencia marco). En el primer folio se deja claro que lo religioso es también un asunto público y, por tanto, político. Es tema de Estado «porque a éste le corresponde garantizar el ejercicio del derecho a la libertad de conciencia y religiosa, de acuerdo con la Constitución y las leyes», si bien no se agota ahí ese recorrido. «Lo religioso es un hecho social que configura nuestras sociedades. Incide en la socialización y producción de valores y desempeña un significativo papel en la construcción de identidades sociales y hegemonías culturales», admite.

En un trabajo reciente de la Fundación Alternativas muchos de los miembros de su patronato son socialistas, firmado por catedráticos de Derecho Eclesiástico, se concluía que la sociedad española está cada vez más secularizada: se ha emancipado de los valores religiosos y ahora persisten unos valores sociales religiosos que tienen un corte cultural. Es decir, la religión importa menos e importa de manera distinta. El documento que se discutirá este fin de semana, sin embargo, sostiene que «no es inteligente ignorar el papel de las fuentes morales y religiosas en una sociedad, menos aún ante la envergadura de la crisis que padecemos. En el marco de la autonomía y diferenciación de esferas, en condiciones de laicidad, queremos propiciar que juegen a favor de la cohesión social, del proyecto europeo, del Estado social y de la política democrática. No es erigiendo la religión en adversario, sino creando alianzas transversales entre laicos y religiosos, el modo de aprovechar todas las capacidades espirituales y morales, para el refuerzo de los pilares del Estado social y democrático», se defiende.

Los votantes del PSOE

El documento alerta de cómo la globalización ha otorgado protagonismo a los actores religiosos por los movimientos migratorios, las tensiones reactivas y fundamentalistas, las violencias y las xenofobias. Y reconoce que la crisis económica y sus consecuencias sociales ha impactado de manera frontal sobre la política, debilitándola y resquebrajando su credibilidad ante la ciudadanía. Y el capital simbólico de las religiones no actúa de forma unívoca. Puede apelar a la responsabilidad moral de cada individuo, puede contribuir a la solidaridad, pero también puede provocar desafección hacia lo público. Puede servir de legitimación de la política democrática o de respuestas populistas.

De ahí que el documento defienda que la democracia «proporciona el mejor marco a la libertad de conciencia, al ejercicio de la fe y el pluralismo de las religiones, evitando así derivas fundamentalistas» y asuma que la religión «es un complemento valioso de la sociedad democrática por su contribución a la producción moral, a las solidaridad social y a la expresión cultural». Tras apostar por una «laicidad incluyente», los ideólogos de este texto aseguran que la nueva realidad social «exige un nuevo marco de interpretación política de la cuestión religiosa. El eje clericalismo-anticlericalismo o la cuestión Estado e Iglesia católica ha dejado paso al eje de la libertad de conciencia y religiosa como derecho de ciudadanía: convicciones diversas, ciudadanos iguales», sentencian.

El PSOE no pierde de vista su apoyo en las urnas. El mapa del autoposicionamiento religioso en el electorado de de este partido es muy elocuente: el 53,3% se considera católico no practicante; el 20,65%, católico practicante; el 15,65% no creyente; el 8,35%, indiferente y el 1,4%, seguidor de otras religiones. Son unos datos que se asemejan al conjunto nacional, según el último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Enseñanza y Acuerdos Iglesia-Estado

Aspectos como la educación y los acuerdos con el Vaticano serán, sin embargo, dos de los temas principales, en plena movilización contra la ley Wert. En el seno del PSOE no hay una postura común sobre el papel que debe ocupar la religión en el sistema educativo, como tampoco la hay entre sus votantes. La asignatura de Religión, en sus términos actuales, libre y noevaluable, es apoyada por el 68% de los ciudadanos, si bien entre el electorado socialista se divide entre el 55% que respalda la situación actual y el 40% que se manifiesta contraria a ella, según la última encuesta del Observatorio de Pluralismo Religioso. ¿Cabe la religión en la escuela laica? ¿Cómo? Son las preguntas que se hace el documento que se debatirá el próximo fin de semana. Y las contesta. «Consideramos que sí, en aquella medida en que el hecho religioso tenga un tratamiento laico y cultural, y no confesional». El texto va más allá y asume que sin información religiosa «somos analfabetos de nuestra cultura. Sin conocimiento y deliberación sobre las razones de ateos, agnósticos, musulmanes, evangélicos, católicos, etcétera, estamos preparando un futuro no de respeto a la libertad sino de nuevas intolerancias».

El modelo de enseñanza que defiende el PSOE choca con los acuerdos con la Santa Sede, por lo que se aboga por resituarlos en el sistema mediante el diálogo y la consecución de pactos. Ramón Jáuregui, coordinador de la Conferencia Política, ya ha adelantado que si el PSOE llega al Gobierno derogará los acuerdos con el Vaticano porque son «incompatibles» con una sociedad secularizada como la española y no permiten el desarrollo de una politica de igualdad la palabra mágica de la Conferencia y de laicidad. El exministro de Presidencia y portavoz de la Comisión Constitucional se refiere, principalmente, a lo que regula los aspectos educativos. Por lo demás, el PSOE está en contra de la enseñanza segregada y condiciona la financiación pública a la coeducación suprimiendo los conciertos para los centros con régimen de separación por género. Sin embargo, está a favor del mantenimiento del régimen de conciertos para colegios religiosos y laicos sobre la base de su consideración de servicio público.

También puede haber colisión con el Vaticano en la nueva Ley de Libertad de Conciencia y Religiosa, una iniciativa aplazada pese a que fue aprobada en el 37 congreso en 2008 e incluida en el programa electoral de 2011 y ratificada en las resoluciones del 38 congreso de 2012. Los socialistas consideran que es una «ley necesaria» que debe servir para reordenar el conjunto del sistema que garantiza y regula el derecho de libertad de conciencia, religiosa y de culto, «para evitar y resolver desigualdades y desniveles asi como residuos confesionales». El compromiso legislativo incluiría un paquete de medidas ejecutivas en el ámbito de la neutralidad del Estado en materia de símbolos.

Por último, el PSOE defiende la necesidad de que la Iglesia se autofinancie con un método de voluntariedad, «una contribución activa y voluntaria de los ciudadanos religiosos», que supere fórmulas como la actual casilla de la declaración de la renta. La propuesta qe hace el documento se dirige a una cuota religiosa individual y al incentivo fiscal de las donaciones suprimiendo a medio plazo el sistema de asignación tributaria establecido en su configuración actual. Y se aplicaría a todas las confesiones inscritas en el Registro de Entidades Religiosas. ¿En qué se va a quedar todo esto? El resultado, el domingo. El debate, con un carro de enmiendas, promete ser atómico.

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