Euskaltel-Euskadi: 20 años de historia del ciclismo vasco

Todo comenzó en una mañana "de un frío apestoso" y acabó convirtiéndose en una simbiosis entre escuadra y afición que pocos equipos a nivel mundial disponían

XABI GÓMEZBILBAO
Equipo del Euskaltel Euskadi durante la Vuelta a España 99. / Telepress/
Equipo del Euskaltel Euskadi durante la Vuelta a España 99. / Telepress

El 6 de diciembre de 1993 en una mañana de un frío apestoso como recuerda Roberto Laiseka, comenzó a rodar el proyecto que dos años antes, Miguel Madariaga y José Alberto Pradera comenzaron a diseñar en la mesa de una 'brasserie' cerca de Lourdes con motivo de una etapa del Tour de 1992. El entonces diputado general de Vizcaya le preguntó a Madariaga -en ese momento él era chófer de la diputación, además de masajista y mánager del equipo aficionado Beyena- si era posible crear un equipo vasco de ciclismo profesional compuesto íntegramente por ciclistas nacidos en las provincias vascas y navarra, así como ciclistas nacidos en otras provincias pero que hubiesen militado en las categorias inferiores de equipos de los Territorios Históricos.

Miguel Madariaga se puso manos a la obra, al principio, pensábamos a lo grande. Era la época de Induráin relata Madariaga. Pero pronto asimilaron que el proyecto sería más difícil de lo esperado. Comenzando por la confección de la plantilla, ya que la simbiosis entre profesionales y amateurs venidos de equipos inferiores fue una tarea ardua, además de la propia filosofía del equipo, que limitaba el radio de acción en las incorporaciones. A pesar de ello, el proyecto comenzó a adquirir forma y, de esta manera, a finales de 1993 el equipo Euskadi, formado por 15 ciclistas se presentó públicamente en Arantzazu. Cuesta, Laiseka, Cabestany, Gorospe o Salvador eran parte de esos '15 apóstoles' que aquella fría mañana se presentaron en el santuario. Nadie daba un duro por ellos al principio.

En 1994 les tocó la primera prueba de fuego, la Vuelta al País Vasco. Fue Agustín Sagasti quien en la última etapa logró la victoria, abriendo un camino esperanzador para todos ellos. Fue en ese preciso instante, cuando la gente comenzó a creer en el equipo y sus opciones al ver a un Sagasti exhausto, entrando en la línea de meta después de una dura escapada en solitario. Ese mismo año, el ciclista vizcaíno sufrió un fatal accidente que le obligó a dejar el ciclismo profesional después de que un coche que circulaba en sentido contrario, en plena carrera, lo arrollase.

En 1995 la escuadra volvió a presentarse en Arantzazu, esta vez con 18 ciclistas (entre ellos un joven Igor González de Galdeano) en plantilla y con un presupuesto de 250 millones de pesetas. Sin embargo, esa temporada se caracterizó por los graves problemas económicos que tenía el equipo con la Hacienda foral. El cambio en la diputación general tampoco ayudó, ya que el nuevo diputado general, Josu Bergara, no apoyaba de manera tan entusiasta como lo hizo su predecesor. Sin embargo, fue José Luis Bilbao, entonces mano derecha de Bergara en la diputación, quien actuó de puente para que la institución foral concediese una prórroga al equipo ciclista. Por si fuera poco, al finalizar la temporada, la escuadra sufrió varias bajas importantes, como la de Cuesta, líder del grupo hasta entonces.

Pero los problemas financieros del equipo ciclista sobrevolarían constantemente a los integrantes de la escuadra, agudizándose el problema en 1997 debido a la suspensión de pagos que amenazó de manera inminente la continuidad del equipo. Sólo la aportación de 25 millones de pesetas por parte de Petronor logró que el equipo salvase los muebles y consiguiese finalizar la temporada, rebautizándose el equipo como Euskadi-Petronor. Pero si algo caracteriza aquel año es la entrada de Euskaltel como patrocinador oficial mediante la aportación de 26,5 millones de pesetas. Ese fue sin duda el punto de inflexión en la corta trayectoria del Euskadi, ya que los problemas económicos pasaron paulatinamente a un segundo plano. En la Vuelta a España de aquel año la inyección económica del nuevo patrocinador fue inequívoca al renombrar el equipo. Nació de este modo Euskaltel-Euskadi. En el aspecto deportivo también la irrupción de Euskaltel tuvo consecuencias. De esta manera, Julián Gorospe, asumió las riendas del equipo, dando comienzo a una época de estabilidad económica sin parangón. Ello permitió una etapa de espectacular crecimiento deportivo en la escuadra que dirigía el de Mañaria. La más sonada de todas y la que con mayor ilusión recuerda Miguel Madariaga fue la de Roberto Laiseka en la Vuelta a España del año 1999. La victoria de Laiseka supuso el reconocimiento al trabajo realizando por el equipo ciclista vasco. Fue Laiseka quien se llevó la victoria, pero fueron todos los intengrantes del Euskaltel-Euskadi quienes lo celebraron por todo lo alto. Si no gana Roberto... Ninguna victoria fue ni será tan importante declaró Madariaga.

Un año más tarde, en el 2000, llegaría la victoria en la 'Euskal Bizikleta' del joven Haimar Zubeldia. Comenzaba de esta manera la consolidación del equipo vasco en el circuito internacional, gracias especialmente a aquella victoria épica que proporcionó Roberto Laiseka en Luz Ardiden en 2001, en lo que se convirtió en la primera participación del equipo ciclista en el Tour. Una victoria que quedará grabada en la retina de miles de aficionados al ciclismo. Dos años más tarde fue Iban Mayor quien logró la victoria en el mítico Alpe dHuez, consagrándose en el plano individual como un referente de la escuadra dirigida por Julián Gorospe.

En noviembre de 2005, se incorporó como nuevo secretario técnico Igor González de Galdeano, contratado por Miguel Madariaga, comenzando un nuevo ciclo en la formación deportiva del equipo ciclista. A pesar de que el 2006 fue un buen año en el ámbito deportivo, las victorias quedaron en un segundo plano debido a la no renovación de Julián Gorospe como director deportivo. Su lugar lo ocupó Jon Odriozola, dando inicio a lo que se ha denominado el 'bienio de Odriozola', donde tuvo lugar el hito deportivo más grande de los todos los tiempos en la historia del Euskaltel-Euskadi, el oro olímpico conseguido por Samuel Sanchez en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

Comienza el ocaso

Las desavenencias entre Odriozola y la junta directiva propiciaron que Galdeano asumiese plenos poderes en la escuadra ciclista. Sin embargo, la UCI fue estableciendo nuevos parámetros en el ciclismo internacional, lo que supuso que el Euskaltel tuviese la obligación de reinventarse debido a las exigencias del circuito internacional. De esta manera y por primera vez en su historia, Galdeano abrió las puertas del equipo a ciclistas 'extranjeros', lo que motivó el descontento de Madariaga y otros excorredores, como lo atestigua el documento firmado en septiembre de 2012, en el que mostraban su enfado con la nueva dirección deportiva.

En el 2013 la sombra de la desaparición volvió a sobrevolar al equipo ciclista debido a los problemas económicos. Esta vez las diputaciones forales y el Gobierno vasco asumieron su compromiso, pero sería la última vez que lo hiciese, al igual que la empresa telefónica Euskaltel.

De esta manera, se pone punto final a más de dos décadas de unión entre afición y equipo como así lo confirmaban cada año los miles de aficionados que partían en julio a ver el Tour, en lo que se convertió en una avalancha naranja que, año tras año, inflaban de ánimo y coraje a sus ciclistas para la ascensión.

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