Se reduce a la mitad el consumo de cocaína en Euskadi

Cae también el consumo de cannabis, así como el número de fumadores de tabaco

VASCOPRESS

El consumo de cocaína entre los ciudadanos vascos se ha reducido a la mitad desde 2010 y los expertos apuntan a la crisis económica como una de las principales causas de esta evolución. El último informe "Euskadi y Drogas 2012" revela también una caída del consumo de cannabis y el resto de drogas ilegales y sólo el de las anfetaminas permanece estable precisamente por su bajo precio.

Este estudio confirma además la tendencia descendente de las drogas legales y normalizadas como el alcohol y el tabaco: Cerca del 15% de los vascos reconocen bebe alcohol la mayoría de los días, cuatro puntos menos que hace dos años, mientras que la tasa de fumadores habituales ha caído tres puntos hasta situarse en el 25,7%.

Estas son las principales conclusiones de un informe que elabora cada dos años el Gobierno Vasco para conocer la extensión del consumo de sustancias estupefacientes en Euskadi, identificar las pautas de consumo y analizar la percepción de la ciudadanía sobre las drogas. El estudio, cuya primera edición data de 1992, está basado en una encuesta realizada a 2007 personas de entre 15 y 74 años de edad durante el pasado verano.

La fotografía fija que revela este trabajo es muy positiva en términos sociales y de salud si se compara con los resultados que arrojaba el anterior informe del año 2010. Y es que el consumo de todas las drogas, tanto legales como ilegales, experimenta un descenso ligero o importante y las excepciones, que alguna hay, es irrelevante desde el punto de vista cuantitativo.

Un dato también general es que cada vez es menor el porcentaje de consumidores primerizos o experimentales de sustancias estupefacientes que continúan haciendo uso regular de las mismas con posterioridad. Al mismo tiempo cada vez es mayor la tasa de consumidores que el pasado fueron habituales, pero que decidieron abandonar un día el alcohol, el tabaco o las drogas ilegales.

Drogas ilegales

Las caídas del consumo más importantes en términos relativos se localizan en las drogas ilegales. El consumo de cannabis, sustancia ilegal más extendida, ha visto reducido en casi un 36% si se incluyen aquellos que recurren a la marihuana de forma diaria, semanal o mensual: estos tres grupos concentran el 8,8% de la población (1,7%, 2,8% y 4,3%, respectivamente) frente al 14% que sumaban en 2010.

Atrás quedó el 'boom' de mediados de la pasada década cuando este porcentaje superó el 20% (11% entre consumidores diarios y semanales).

No se puede minusvalorar, pese a todo, que ese 1,7% de consumidores diarios de cannabis representan en números absolutos a 28.000 personas.

La cocaína y las anfetaminas son las drogas ilegales más consumidas en los últimos años en Euskadi por detrás de la marihuana. El consumo reciente de la primera sustancia, es decir, aquellos que habían recurrido en el último año a esta sustancia, supone el 0,6% de la población cuando en el anterior informe este porcentaje era caso el triple y alcanzaba el 1,6% (-62,5%).

Es cierto que la disminución del consumo de cocaína no es un fenómeno nuevo, ya que esta tendencia se inició hace ya seis años, pero también lo es que la caída registrada a partir de 2010 es especialmente intensa. Los autores del estudio piensan que la crisis económica y la consiguiente merma del poder adquisitivo de muchas personas, está directamente relacionada con este descenso.

Esta tesis se ve reforzada por el hecho de que una sustancia equivalente en cuanto a los efectos y más barata como es el 'speed' o anfetaminas se mantiene estable y sus consumidores sólo disminuyen en una décima (1% en 2012 y 1,1% en 2010). "Cabe pensar que el consumo de cocaína está siendo progresivamente sustituido por el de 'speed' tal y como ocurría en la primera mitad de los años noventa", señalan.

De nuevo, y como ocurre con el cannabis, la caída en el consumo no significa que no haya personas que incurren en riesgo al consumir cocaína o anfetaminas: 10.000 y 18.300 respectivamente.

El resto de drogas ilegales, muy minoritarias ya, registran también caídas salvo en el caso de los opiáceos distintos de la heroína, los inhalables y la propia heroína, cuyas prevalencias son en todo caso muy reducidas.

Drogas legales

Las drogas legales, alcohol y tabaco, no escapan a la evolución decreciente del consumo general. Todavía son muchos los que reconocen beber alcohol con cierta frecuencia (64,9% en el últimos mes y 73,5% en el último año), pero los bebedores habituales que ingieren bebidas alcohólica a diario pasan del 18% al 12% y, pese a ello, su número absoluto sigue en cifras elevadas y alcanza las 200.000 personas.

También es cierto que un porcentaje relevante, que suma el 18%, dice beber casi todos los fines de semana, y este grupo registra un incremento de un punto y medio respecto a 2010. En cualquier caso, la suma de los porcentajes de bebedores diarios y de fin de semana, arroja un 32,7% de la población de acuerdo al informe de 2012 cuando hace sólo seis años, en 2006, alcanzaban el 45%.

El 25,7% de los vascos, un total de 423.000 personas, fuman todavía a diario (el 29% lo hizo en el último mes y el 31% en el último año), lo que convierte al tabaco tras el alcohol la sustancia más consumida. La edición 2012 de la encuesta de adicciones es la primera después de la promulgación de la norma que restringe el consumo de tabaco en espacios públicos y los datos recogidos ponen de manifiesto una ligera caída en los consumos.

Los fumadores habituales representaban en 2010 al 31,3% de los vascos frente al 25,7% de 2012, con lo cual se produce una caída de casi seis puntos que, traducido en números absolutos, significa que hay 92.000 fumadores menos.

En estos números influyen dos factores. El primero es que cada vez menos jóvenes se incorporan al club de los fumadores y el segundo, y no menos importante, es que cada vez más personas abandonan el tabaco: desde 2004 viene creciendo la tasa de abandono y alcanza en estos momentos al 42% de toda la población iniciada en el consumo de cigarrillos o puros.

El miedo al cáncer, la recomendación de los médicos y la presión de la familia son los elementos que convencen a los fumadores a dejar de serlo.