El PP no duerme los sábados por la noche

La dirección del partido da la orden de no ir a los programas de debate de Telecinco y La Sexta, que se han convertido en la "oposición" al Gobierno

YOLANDA VEIGA
‘El Gran Debate’ suma 1,7 millones cada sábado por la noche. / Mediaset/
‘El Gran Debate’ suma 1,7 millones cada sábado por la noche. / Mediaset

Los vinateros de Valencia están contentos a medias con la publicidad que Jordi Évole les ha hecho de su feria. El reportero de "Salvados" (La Sexta) se presentó en el sarao sin invitación y con sus 3 millones largos de seguidores. Pero no tomó siquiera una copa; buscaba al presidente de las Cortes Valencianas, Juan Cotino, para pedirle explicaciones sobre el accidente de metro que causó 43 muertos en 2006. Pero el interpelado se quedó mudo. «¿No tiene nada que decirle a las víctimas?, ¿le pareció seria la investigación?...», y siguió preguntándole durante cinco largos minutos. «No le quiero responder a usted este tema (...) encantado», zanjó Cotino, la sonrisa fingida. En los créditos del programa, emitido el 28 de abril, Évole escribió con apellidos y cargo el nombre de 14 personas que «no han querido participar», entre ellos varios dirigentes del PP como el mismo Cotino o el expresidente de la Generalitat Valenciana Francisco Camps, que el miércoles también se escurría de las preguntas de los reporteros de La Sexta sobre la supuesta reunión entre Diego Torres, Iñaki Urdangarin, Rita Barberá y él mismo para la organización de las jornadas de deporte y turismo por parte de Nóos. «Lo importante es que estoy celebrando que hace dos años ganamos las elecciones», improvisa Camps. Y sonríe como Cotino.

Los dos callan porque quieren. Pero están en sintonía con la orden dada desde Génova de no responder a micrófonos hostiles -es la perversión del sistema bipartidista, que si no estás conmigo, estás contra mí-. «Hay una decisión de la dirección de no asistir a determinados programas que convierten la política en espectáculo», confirman desde la oficina de prensa del PP, aunque no ponen pega a participar en «debates donde se trate la política desde una visión seria». Insisten en que «no es un veto específico a ningún programa», aunque otras fuentes de dentro del partido confirman lo que es "vox populi", que «se ha dado una instrucción de que ningún político del PP vaya concretamente a "El Gran Debate" de Jordi González en Telecinco ni a "La Sexta Noche" de Iñaki López», que se hacen competencia los sábados por la noche. Y que son la verdadera oposición al Gobierno.

«En el mundo anglosajón y en el norte de Europa los medios no están tan polarizados, pero aquí los medios no son, ni quieren ser, objetivos», apunta Antón R. Castromil, profesor de Opinión Pública y Comunicación Política en la Universidad Complutense de Madrid.

- ¿Para tanto son las críticas?

- No son exacerbadas. El PP es el que gobierna y es al partido que hay que criticar. En el sur de Europa los medios son el cuarto poder. Su función es informar... e influir.

Pelea en los periódicos

En el PP no lo llaman veto, pero en la tele sí. Lo decía el presentador de "La Sexta Noche" hace unas semanas: «Veto de última hora. Cristina Cifuentes (delegada del Gobierno en Madrid), a pesar de su interés e intención de venir, no podrá. El partido se lo ha prohibido». La «instrucción» continúa, pero el desencuentro podría estar próximo a solucionarse.

Más difícil parece el acuerdo con "El Gran Debate" de Telecinco. «Dirigentes del PP van a estudiar la interposición de la acción que corresponda ante las informaciones que se están difundiendo», leyó Jordi González en directo el pasado enero. Era un sms que la jefatura de comunicación del PP había hecho llegar en directo al productor ejecutivo. Aunque González aclaró que ellos se basaban en informaciones publicadas en la prensa.

Óscar Cornejo, responsable de La fábrica de la tele, artífice de "El Gran Debate", defiende que «es el programa de actualidad política y social más visto de la televisión en España» -tiene una audiencia de casi 2 millones de espectadores- y «el camino más corto para llegar al ciudadano». «Hay muchos espectadores que se informan de lo que pasa en nuestro país a través de nuestro programa. El único partido que ha decidido no venir cuando se le invita es el PP. El resto, sin excepción, vienen encantados a defender sus propuestas» -aunque sí acuden contertulios que defienden tesis próximas a las del Gobierno-.

Así que el veto es excepcional. Y «un error garrafal» a juicio de algunos dirigentes populares. «Si hay tertulianos que te dan caña es mejor argumentar que no estar». Un edil popular de perfil mediático asegura que a él no le ha llegado ninguna orden, aunque le «suena» que «ha habido pegas». «Yo soy partidario de dar la cara hasta en las circunstancias más adversas, aunque si me dicen que no vaya, no iré», acata. Y el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, instaba hace un mes a los políticos a «dar la cara» y a «mirar a los ojos a los ciudadanos».

Si Alonso fuese a Telecinco tendría que responder a cuestiones como ésta: «¿Tenemos un presidente rehén de un presunto delincuente como Bárcenas?», preguntaba el sábado pasado en "El Gran Debate" el periodista Jesús Cintora, habitual del programa. Y Bertín Osborne, el invitado de esa noche, denunciaba que «el Gobierno dice una cosa pero hace otra» y llamaba «indecentes» a los que «están detrás de los recortes en las ayudas a la dependencia» -el artista tiene un hijo con parálisis cerebral-.

No hubo réplica, aunque al PP no le faltan portavoces. Porque la guerra entre los populares y la televisión -también hay canales favorables al Gobierno, pero su eco es menor- se ha trasladado a los periódicos, donde conocidas firmas como las de Melchor Miralles y Ramón Pérez-Maura se colocan a uno y otro lado a través de sus artículos de opinión: «Prefiero Telecinco, aunque muchas cosas de la cadena no me gusten nada, antes que el pensamiento único», advertía en un reciente artículo en "Abc" Miralles. Y Pérez-Maura le daba réplica al día siguiente: ««Respetaría a Telecinco si dedicase debates al escándalo de ese político que organizaba orgías (en alusión a Berlusconi)». «Pero eso, en Cuatro y en Telecinco, hay que taparlo con la sordidez de algunos casos españoles verdaderamente indignantes, sí, pero de muy poca monta cuando se compara las hechuras de sus protagonistas con las del propietario de Telecinco».

«Cospedal está quemada»

Los opinadores de uno y otro bando libran su batalla en el papel. Y el PP debiera combatir en la televisión, consideran los expertos. «No es una buena estrategia porque transmite una imagen de intransigencia. Si te toca jugar fuera de casa, se juega. Pero el PP es más partidario de romper la baraja, la derecha es más cerrada, como la ultraizquierda. No recuerdo que el PSOE haya ordenado no dar entrevistas a la Cope o a alguna televisión», hace memoria Castromil.

Y es verdad que el PP juega en campo contrario en Telecinco. Lo dice una encuesta realizada en 2011, tras las elecciones generales que ganó Mariano Rajoy. Le preguntaban a los votantes del PP en qué cadena habían seguido la campaña y solo el 10,7% había elegido Telecinco, frente al 37,5% que optó por TVE y el 25,5% que se informó en Antena 3. El 1,4% eligió La Sexta, donde Évole «remata» la faena el domingo y Wyoming hace una feroz oposición al Gobierno de lunes a jueves -esta semana ha rozado los 2,5 millones-.

- Si los espectadores de Telecinco no votan al PP, ¿no es como predicar en el desierto?

- Es verdad que la gente que ve Telecinco no lo hace con la mente en blanco, tiene más prejuicios contra el PP, pero también es verdad que esos sitios se han convertido en un caladero de votos porque la desafección hacia la política hace que haya más indecisos que nunca.

- ¿Y a quién mandaría a "pescar"?

- A un González Pons, que se mueve bien con medios más hostiles. Tuitea con periodistas claramente vinculados a la izquierda y lo hace con buen rollo. O a Soraya Sáez de Santamaría. Hasta hace poco parecía que reñía a los periodistas, pero ha tenido alguna intervención más sentimental. Lo mejor es un político de rango medio.

- O sea, ni pensar en Cospedal.

- No, porque tiene un perfil demasiado político. Su rol es atacar al contrario, está muy quemada.

Y, probablemente, lleva meses sin poder dormir bien los sábados por la noche.