La ONU insta a comer insectos para luchar contra el hambre

Un informe de esta entidad asegura que son nutritivos, variados, económicos y "hasta deliciosos"

COLPISA ROMA
Caramelos rellenos de gusanos, en Panamá./ Reuters/
Caramelos rellenos de gusanos, en Panamá./ Reuters

'Comer insectos' es la original campaña lanzada este lunes por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tras descubrir a través de un importante estudio que los insectos son nutritivos, variados, económicos y "hasta deliciosos". La entidad de Naciones Unidas, liderada por el brasileño José Graziano da Silva, sostiene que los insectos son "un recurso desperdiciado", ya que son una fuente importante y fácilmente accesible de alimentos nutritivos, ricos en proteínas, que se encuentra en los bosques.

En 2050 habrá nueve mil millones de habitantes en la Tierra, y para que todos puedan llevarse algo a la boca habría que duplicar la producción actual de alimentos, alerta la FAO. Sin embargo, extender la superficie dedicada a la agricultura no es una opción sostenible, los océanos están sobreexplotados, y el cambio climático y la escasez de agua podrían complicar la situación. Por todo ello y para que no se extienda la hambruna, que sufren ya un billón de personas, la ONU cree hay que barajar otras fuentes de alimentos. Y ahí es donde entran en juego los insectos.

Según el nuevo estudio presentado por la FAO durante la Conferencia Internacional sobre los Bosques para la Seguridad Alimentaria y Nutricional, que se celebra en la sede central de Roma, los insectos forman parte de las dietas tradicionales de al menos 2.000 millones de personas. "La recolección y cría de insectos pueden generar empleos e ingresos en efectivo, hasta ahora sobre todo a nivel familiar, pero también potencialmente a nivel industrial", sostiene la entidad especializada en agricultura y alimentación. El estudio calcula que existen cerca de un millón de especies conocidas de insectos, el organismo más clasificado del planeta.

La investigación de la FAO fue realizada en colaboración con la Universidad de Wageningen (Países Bajos) y estableció que los seres humanos consumen en el mundo más de 1.900 especies de insectos. Entre los más consumidos figuran los escarabajos (31%), las orugas (18%), abejas, avispas y hormigas (14%), saltamontes, langostas y grillos (13%), indica la entidad. "Muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas y tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc", subraya el estudio.

Pienso de insectos

"No estamos diciendo a la gente que debe comer bichos", advirtió Eva Muller, directora de la División de Economía, Políticas y Productos Forestales de la FAO, y coautora del informe 'Insectos comestibles: perspectivas de futuro para la seguridad alimentaria y alimentación para el ganado'. "Lo que decimos es que los insectos son sólo uno de los recursos que brindan los bosques, y que se puede explotar su potencial como alimento, y sobre todo, como pienso", explicó Muller.

Criar insectos de forma sostenible puede ayudar a evitar la sobreexplotación forestal y si la producción estuviera más automatizada, se podrían bajar los costes a un nivel en el que la industria se beneficiaría de la sustitución de harina de pescado, por ejemplo, con harina de insectos en la alimentación del ganado. La ventaja sería un aumento del suministro de pescado para el consumo humano, explicó la FAO.

Respetusoso con el medio ambiente

Los expertos consideran que debido a que son de sangre fría, los insectos no utilizan energía alimentaria para mantener la temperatura corporal, producen una reducida cantidad de emisiones como metano, amoníaco, gases de efecto invernadero -que originan el calentamiento climático- y de estiércol, todo lo cual contamina el medio ambiente. Incluso pueden ser utilizados para descomponer los desechos, observan los estudiosos, al pedir "políticas adecuadas" y mayores estudios.

La FAO subraya que si bien existen leyes que a menudo prohíben utilizar insectos en los alimentos para el consumo humano, "un número creciente de tiendas de alimentos y restaurantes novedosos han surgido en los países desarrollados" con esos bichos. "El sector privado está dispuesto a invertir en la cría de insectos. Tenemos grandes oportunidades por delante", sostiene Paul Vantomme, uno de los autores del informe, quien considera clave un marco jurídico para el desarrollo de ese nuevo y prometedor sector.

Lo que tiene ahora que hacer la ONU es mejorar la imagen de este alimento. Hay partes del mundo que consideran normal comérse a este tipo de animales. Pero en otras se considera asqueroso. Y es ahí donde los expertos de la FAO tienen que reforzar mensajes y programas educativos "que aborden el factor asco".